miércoles, 7 de julio de 2010

La ciencia y el poder de la palabra



Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. "Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.

A continuación transcribimos una entrevista realizada al cirujano Mario Alonso Puig, que nos ha resultado cuanto menos interesante, y que nos reafirma en nuestra hipótesis de trabajo del poder de la palabra como instrumento terapéutico:

" Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas.

-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
-¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
-¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
-¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
-¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
-Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
-Más recursos...
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".
-¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
-Deme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
-Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Sin fe en uno mismo hay temor,
el temor produce violencia,
la violencia produce destrucción,
por eso, la fe interna supera la destrucción.

"Sé el cambio que deseas ver en el mundo". Mahatma Gandhi

(Viene de aquí y podemos verlo aquí aunque en catalán. Gracias Cachi.)
Texto introducido por Esther Sanz ( psicóloga clínica USA )

9 comentarios:

etiquetada dijo...

Totalmente de acuerdo.
Ahora bien, si los profesionales de la salud mental deciden seguir esta línea filosófico-terapéutica, tendrán también que enfrentarse con un problema ineludible: los efectos secundarios de muchos medicamentos psiquiátricos pueden dar al traste con la capacidad para sentirse bien con uno mismo,o para sentirse uno mismo a secas, y por lo tanto invalidar esta línea.
Hay que pensarlo en serio, las críticas lloverán como piedras y habrá que ser muy fuertes e imaginativos para acercarse a un verdadero cambio de paradigma, que es de lo que creo que habla esta entrada.
Un saludo

Juan M. Vazquez e Idoya Jarabo dijo...

También de acuerdo pero, ¿acaso no es esto lo que llevamos haciendo desde hace muchísimo tiempo en psicoterapia?. Que ahora la llamada "CIENCIA" también lo apoya de una manera más explícita pues mejor.
Cambio de paradigma? bufff!...palabras mayores...
Un saludo

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Cuidadín que este cirujano se nos ha puesto post racionalista, o post moderno, con el rollo ese de que le damos sentido a la realidad y asumimos que ESA es la realidad. Todos sabemos de los innegables beneficios de la Terapia Electro Convulsiva: http://www.isladelanzarote.org/?p=5076 (noticia aparecido hoy en todos los medios de Canarias).
Obviamente es un comentario irónico. Yo ya estoy en lo de la aceptación.......(otra ironía).
Saludos.

Blog salud mental dijo...

Gracias a los cuatro por vuestros puntos de vista.
ETIQUETADA, ojalá y vayamos avanzando hacia ese cambio de paradigma tan necesario.
JUAN e IDOYA, precisamente hemos colgado este post para ir mostrando como la ciencia y los postulados más " ideológicos-filosóficos-humanistas o cómo queramos llamarlos " no tienen por qué estar reñidos.
JESÚS, he leído el artículo del que hablas y no me parece responsable pues omite mucha información que todos tenemos derecho a conocer.
Esther.

Anónimo dijo...

No se si lo he entendido bien, pero me parece que el psiconeuroinmunobiologo Mario Alonso Puig dice que las personas que tienen un delirio en el que se creen ser los hijos de dios, es porque lo desean en lo más profundo de su corazón y el cerebro les concede ese "don".
No se por qué, pero siempre desconfío cuando alguien pretende hacerme CREER científicamente, con "tomografías de emisión de positrones" y científicos de Harward incluidos, que la enfermedad mental es un problema de un funcionamiento anómalo del cerebro y que es culpa nuestra por no saber gestionar correctamente los "pensamientos positivos".
No hay que hacer demasiados estudios, para entender los beneficios de la respiración. Hay una tradición oriental muy antigua que, sin ningún tipo de máster ni titulaciones, utiliza la fase del control de la respiración para que la maraña de pensamientos que aletean en nuestro cerebro, no sirvan de estímulo a reacciones inadecuadas. Relajación, creo que le llaman en su fase inicial, y luego la llevan hasta la meditación y fases que llaman de conciencia superior, algo que por cierto, no es siempre recomendable para personas que tienen un diagnóstico en salud mental.
En el discurso de la entrevista hay algo que me suena a tan disparatado como cuando, desde el gobierno, se decía que no había crisis, que sólo se trataba de una desaceleración. O lo de los "hilillos de plastilina" del Prestige. Por mucho que lo repitieron y con todos los medios a su alcance, nadie pudo evitar la crisis, ni el vertido de hidrocarburo, ni encontrar armas de destrucción masiva en Irak. Sin embargo, sí que siempre hay un coste humano que estos científicos desprecian porque no son los que confirman sus teorías.
Curioso que en toda la entrevista, ni una sola mención al entorno, al ambiente, a la familia, a la comunidad, a lo social... Quizás se olvida este experto en liderazgo, que hay personas que no tienen ni la más remota posibilidad de reinventarse..., y que el sueño americano es también una pesadilla.
Recuerdo una frase adaptada a los tiempos que corren y que parodiaba a otra del Mayo del 68 y que decía, "seamos idiotas, pidamos lo posible". Quizás ese es el punto de inicio de toda transformación. No me refiero a lo de "pedir lo posible", sino a lo de ser "idiotas" (con perdón), y claro, cuando se trata de alguien que investiga la "inteligencia humana" y nadie sabe todavía lo que es eso (y viendo cómo estamos), y ni tan siquiera si existe; la verdad es que me siento como el perfecto idiota al que le están tomando el pelo.
Un saludito chiquito
Gorka

Anónimo dijo...

(segunda parte)
En el discurso de la entrevista hay algo que me suena a tan disparatado como cuando, desde el gobierno, se decía que no había crisis, que sólo se trataba de una desaceleración. O lo de los "hilillos de plastilina" del Prestige. Por mucho que lo repitieron y con todos los medios a su alcance, nadie pudo evitar la crisis, ni el vertido de hidrocarburo, ni encontrar armas de destrucción masiva en Irak. Sin embargo, sí que siempre hay un coste humano que estos científicos desprecian porque no son los que confirman sus teorías.
Curioso que en toda la entrevista, ni una sola mención al entorno, al ambiente, a la familia, a la comunidad, a lo social... Quizás se olvida este experto en liderazgo, que hay personas que no tienen ni la más remota posibilidad de reinventarse..., y que el sueño americano es también una pesadilla.
Recuerdo una frase adaptada a los tiempos que corren y que parodiaba a otra del Mayo del 68 y que decía, "seamos idiotas, pidamos lo posible". Quizás ese es el punto de inicio de toda transformación. No me refiero a lo de "pedir lo posible", sino a lo de ser "idiotas" (con perdón), y claro, cuando se trata de alguien que investiga la "inteligencia humana" y nadie sabe todavía lo que es eso (y viendo cómo estamos), y ni tan siquiera si existe; la verdad es que me siento como el perfecto idiota al que le están tomando el pelo.
Un saludito chiquito
Gorka

Anónimo dijo...

Primera parte:

No se si lo he entendido bien, pero me parece que el psiconeuroinmunobiologo Mario Alonso Puig dice que las personas que tienen un delirio en el que se creen ser los hijos de dios, es porque lo desean en lo más profundo de su corazón y el cerebro les concede ese "don".
No se por qué, pero siempre desconfío cuando alguien pretende hacerme CREER científicamente, con "tomografías de emisión de positrones" y científicos de Harward incluidos, que la enfermedad mental es un problema de un funcionamiento anómalo del cerebro y que es culpa nuestra por no saber gestionar correctamente los "pensamientos positivos".
No hay que hacer demasiados estudios, para entender los beneficios de la respiración. Hay una tradición oriental muy antigua que, sin ningún tipo de máster ni titulaciones, utiliza la fase del control de la respiración para que la maraña de pensamientos que aletean en nuestro cerebro, no sirvan de estímulo a reacciones inadecuadas. Relajación, creo que le llaman en su fase inicial, y luego la llevan hasta la meditación y fases que llaman de conciencia superior, algo que por cierto, no es siempre recomendable para personas que tienen un diagnóstico en salud mental.
(continúa)

Blog salud mental dijo...

Amplía ese saludo, GORKA, que nos encanta leerte y tu enorme capacidad de análisis, reflexión y crítica.
Además, compartimos muchos puntos de vista, aunque, tú eres capaz de explicarte mucho mejor.
Esther.

Anónimo dijo...

Qué alegría Esther, saber que ya estás por aquí como una niña con rodilla nueva. Mi saludito era chiquito, pero firme. Cosas de los bajones que producen comprobar que cuando a los saberes científicos se les descubre como medias verdades, reaccionan revistiéndose de un humanismo tan falso como sus discursos vacíos.
Lamentablemente, casi siempre nos fascinamos con los titulares de las luces de neón y no tenemos en cuenta lo que no nos permiten ver esas luces que nos deslumbran. Me refiero a que con unos pocos minutos de fascinación ante la lobotomía doméstica de la televisión, sin anestesia por supuesto, se avanza más en el engaño científico que en muchos años de evidencia con el esfuerzo de las experiencias cotidianas y comunitarias.
Por ejemplo, me preocupa enormemente que en seis de los nueve hospitales públicos de Canarias, se haya introducido la TEC. Y me preocupa porque hay quienes dan más crédito a la viabilidad de su negocio de "hamburguesas cerebrales", que a los hechos.
Un "ilustre" médico estadounidense, presidente de múltiples asociaciones y miembro destacado de la APA, más conocido por ser el pionero en la aplicación de la lobotomía, Walter Freeman, y por tanto, nada sospechoso de ser "crítico", afirmó en la década de los cuarenta que: cuanto mayor era el daño, mayor posibilidad de remisión de los síntomas psicóticos, y continuaba planteando que quizás eso demostrase que, con una parte operativa del cerebro más pequeña, un enfermo mental podría pensar con mayor claridad y de manera más constructiva. Esto aparecía en un artículo que se llama "Terapias que dañan el cerebro".
Me cuesta creer que los partidarios de la TEC, desconozcan a los principales mayoristas de la distribución de instrumentos para la "hamburguesería", y si bien es cierto que la TEC ya no se aplica como en los años 60, no es menos cierto que la experiencia de la anestesia, ha sido introducida desde esa misma concepción "humanitaria" que plantea la aplicación de la pena de muerte por inyección letal.
Sí, y quizás exagere un poco, pero al fin y al cabo, salvando la postura, la sedación y el espacio en el que se llevan a cabo, la diferencia fundamental entre la silla eléctrica y la TEC, es su intensidad en amperios.
Otro saludito, este con unos brazos lo suficientemente largos, como para rodear a toda la isla.

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