martes, 21 de junio de 2011

MIs BrOtEs PsICóTicOs




No voy a referir detalles de los motivos que me llevaron a ingresar en el hospital, eso se lo dejo a los psiquiatras y además os aburriría, o quizás no, quién sabe, solo os voy contar un poco como he vivido el ingreso desde el comienzo hasta el final.
Cuando llamaron al 112 yo me encontraba en una plaza, acompañado, con una gran alteración en la percepción de la realidad, con un síntoma de risa desaforada, como si me hubiera fumado 20 porros por primera vez. Pero la risa no provenía de nada ni me reía de nadie en particular, se podría decir que era como el Buda Mile :-), también conocido como el Buda de la Felicidad. Previamente tuve un fin de semana con una gran crisis psicótica llena de contenido místico que me reportó mucho sufrimiento, pero no les entrentengo más, vamos al grano. Fui trasladado al hospital donde me hicieron una entrevista, que en mi modo de parecer no tiene nada de terapeútico. Tres señoritas, entre ellas supongo estaría la psiquiatra, me hacían preguntas desde las alturas, yo en la camilla. Estuve mucho tiempo acompañado de mi familia, gracias a Dios, pero totalmente desconectado de la realidad, con delirios y alucinaciones en torno al caos que se oía en el pasillo de urgencias. Fui llevado en camilla después de aceptar el ingreso con enfermeros poco humanos en el trato y en la delicadeza, que según mi parecer deben tener no ya con un paciente común, válgame dicha expresion, sino con un mínimo de psicología, vamos , yo no me iba a comer a nadie ni estaba agresivo.
Entré por tercera vez por el umbral de esa puerta blindada en mitad de la noche y me recibieron afablemente, que yo recuerde, pero al no poder dormir y seguir teniendo pensamientos recurrentes y con unas paranoias de aquí te espero, por lo que no creo que sea lo más adecuado dejar a un paciente solo, sin su familia que es el sostén o colchón en el que te conectas de nuevo con la realidad un poco mas mundana. Por lo que me levanté y estuve dando vueltas en mi habitación y realizando todas las meditaciones que a mi mente llegaban para ver la posibilidad de morir y escapar de este mundo cruel según yo lo veía en ese entonces, y seguí haciendo la película de mi vida, me tumbé en los pasillos de la planta y rápidamente vinieron a intentar levantarme, a lo que yo no respondí con palabra ni gesto alguno. Como si estuviera catatónico seguí allí acostado, mientras las enfermeras sugerían ayuda de los gorilas de seguridad. Recuerdo claramente como una de las auxiliares, de la que no mencionaré su nombre por respeto a la profesión con la que yo también me ganaba la vida, y esto no es una alucinación, expresó , ¿y si le ensañamos una teta a ver si así se levanta? Vamos a ver, que estemos en medio de un brote, señorita auxiliar, no significa que estemos sordos ni que se nos pueda faltar el respeto, vamos, que si me enseñas una teta, yo encantado, pero no creo que sea la manera correcta de tratar a un paciente que te está escuchando, aunque no lo creas, así que un poquito de educación (en otras ocasiones esta auxiliar me dijo que la manzana que comía estaba envenenada, cosa que no me parece correcta decir a un paciente que está en fase aguda). En otra ocasión esta misma señorita, al ir a pedir mantas, usaba la graciosa expresion que tampoco me parece del todo correcta "si tienes frío, metete en el culo mío" y no es que me parezca mal que se hagan bromas con el paciente, pero depende del grado de evolución de este y de la confianza que con este se tenga. El trato allí, en lineas generales, fue espantoso y es de las primeras veces que hago un comentario en este blog con respecto a profesionales de la salud mental con contenido negativo. Sigamos, como no quería levantarme, efectivamente vinieron los dos gorilas que tan bien cumplen su trabajo, dos fornidos hombres que me levantaron en peso, me llevaron a la cama y me sujetaron de pies y de manos, todo eso sin ver por ningún lado a la psiquiatra de guardia; me encerraron en el cuarto de la tele y cerraron las puertas a cal y canto, lo que fomentó aún más mi delirio y empecé a gritar, mientras uno de los auxiliares me miraba de manera amenazante. Hasta que por orden del psiquiatra "invisible" me suministraron una inyección que en mi delirio supuso una enfermedad contagiosa, porque en ningún momento se dirigieron a mí no ya como a un paciente al que tienes que explicar la praxis que le vas a realizar, no, me clavaron la banderilla y estuve gritando en medio de la noche e intentando deshacerme de las amarras durante horas, en medio de un delirio espantoso. Opinión personal: la medicación es necesaria, sí, pero el trato humano con un paciente que acaba de ingresar también: sobre todo para evitar este tipo de actuaciones en pleno Siglo XXI..
Alli he vivido y visto lo que no está escrito: sujecciones a la cama por levantarme de la cama por insomnio sin valoración de un médico, trato hostil sobre todo de los hombres, sin interesarse en nada por el paciente, sin un mínimo de preparación en psicología, bajo mi punto de vista y por qué no decirlo, una partida de vagos que tenían puesta la Tv las 12 horas del día sin interactuar con el paciente, sino ellos a lo suyo, a cumplir con sus 7 horitas de trabajo y poco más. Entiendo y rompo una lanza a favor de algunos de ellos como es B., que siempre tenía tiempo para charlar cuando llorabas ante la impotencia de estar allí encerrado mientras los otros se rascaban la barriga. No sé cual es el motivo de ese comportamiento, pero sinceramente la que más psicología tenía de toda la planta o por lo menos con una de las que más conecté fue con la peluquera, que venía una o dos veces por semana. Estuve allí dos meses disfrutando de solo un permiso. El médico me vio una o dos veces en semana, vamos, como la peluquera, y las entrevistas eran de 5 minutos, cosa que me parece poca cosa, valga la redundancia.
Asi funciona el hospital según mi modo de entender. La decoración poco menos que zen tirando a carcelaria. La terapeuta deja mucho que desear, los psicólogos te examinan como en un tribunal médico en el que solo tienes 1 minuto escaso para ver como ha ido el fin de semana, y que se limita a decir tu nombre y tu enfermedad en todas las sesiones que recuerdo y en el que te sientes violento ante la mirada de de 10 o 12 batas blancas que parecen escudriñar algo oculto en ti. Hago mención especial a la psicóloga jefa con la cual hubo un acercamiento más directo y personal, pero que solo constituyó un dia.
Y demos gracias porque en otro psiquiátrico de Madrid en el que estuve hace tiempo, se comía en la sala de la tele, previa colocación de mesas y sillas plásticas por parte de los enfermos, una sola ducha masculina en la que nos poníamos en cola desnudos para ducharnos, sin patio, y habitaciones de 5 o 6 pacientes (estoy hablando de hace solo 4 años y supongo que seguirá igual).
Por eso entenderéis el profundo agradecimiento, y si me habéis seguido, que siento hacia todo el personal del Área Externa de Salud Mental de hospital al que fui derivado. Que no es ni mucho menos peor a pesar de la mala fama que tiene y de todos los prejuicios y estigmas que sobre él recaen(  yo mismo los tenía), sino todo lo contrario, con unas instalaciones que están bien (todo es susceptible de mejorar) y en el que en unas pocas semanas me estabilicé casi por completo.
Hay que seguir luchando, por supuesto, para que los profesionales de la psiquiatría estén cualificados, para que el entorno hospitalario sea el más adecuado (parques, vistas al exterior , etc).
Concluyo diciendo que con un poco de tiempo y un entorno social, familiar y profesional, y unas instalaciones adecuadas, un paciente puede recuperarse totalmente, Que hay pocos medios, ya se sabe, pero que no sigan recortando de sanidad porque un día todos la necesitaremos, tanto ricos como pobres...

(Nota: se ha eliminado el nombre del hospital aludido y se ha abreviado el único nombre propio que aparece en el post. El resto del texto está transcrito literalmente)

GUERRERO DE LA LUZ

11 comentarios:

sara dijo...

Es de terror la narración presentada, terrible, porque es la realidad de los servicios de Salud Mental,y, lamentablemente, parece suceder en todas partes.
"La situación de máxima soledad humana es el brote psicótico cuando se desencadena una psicosis, donde la persona vive la inaguantable ausencia de su propia identidad, se pierde a sí mismo, e inventa un delirio para salir de esa vivencia insoportable pero queda encerrado en los personajes de su delirio."(Alfredo Moffatt).Sin embargo Los profesionales, al menos la gran mayoria, no tienen un poco de sensibilidad para poder ayudarlos. Uno piensa si las leyes de desmanicomialización podrán abrir las mentes y el corazón de estas personas,¡ ojalá sea posible¡.

Anónimo dijo...

Una experiencia muy dura pero que representa la que han vivido un gran numero de pacientes, mucho que mejorar en la asistencia en salud mental

anx dijo...

A mí tampoco me gusta la sanidad que nos venden. Que parezca que el sanitario esté ahí para hacerte un favor: prefiero una sanidad más individualista pero más respetuosa. El falso paternalismo me molesta mucho (y digo falso porque es interesado).Este post da cuenta lo complicado que es extirpar un tumor psicótico cuando se produce, pero tb lo que realmente los facultativos se traen entre manos, con las partes enfermas existen muchas sanas que hay que atender. El sujeto con patología mental es consciente de que se le somete a represión y sólo por eso ya no debería ser usada fuerza. controlar, abruptamente o no, sin analgesia, no es humano. Por ahí va mi crítica, en el sentido de prescindir totalmente de la coacción y por tanto de lo inadmisible que es la fabricación en serie de salud mental. Se debe contar con el sujeto. Y por tanto dejar de trabajar a decretazos. Tener claro que el límite de acción es la dignidad vale. No puede considerarse salud mental doblegar a golpe de coacción la voluntad. Creo que aquí disentimos, cuando lo más importante no es ante todo el tratamiento en comunidad sino el reconocimiento del individuo mismo y su mundo y su entorno como tal. la consideración de que nadie tira piedras a su tejado conscientemente. Que por eso puede cambiar.

guerrero de la luz dijo...

me ayudan mucho vuestras respuestas porque veo que no voy desencaminado en lo que ocurre en general en las unidades de agudos.
un abrazo a todos!

Anónimo dijo...

Enhorabuena guerrero de la luz porque has descrito de forma minuciosa y muy rica el terrible sufrimiento que has pasado durante tu ingreso y nos motiva para intentar evitarlos. Respecto a algunas cosas concretas que describes en tu ingreso en el hospital, no te molestes, pero no sé si podía estar influenciado por tu estado. Quizás el personal del hospital sea más inhumano que el del Area Externa de Psiquiatria, pero quizás también es que tu pudieras encontrarte mejor cuando llegaste a este último. Te lo digo por experiencia.
Cuando uno sale de un hospital casi nadie deja dulces en la UVI o al anestesista y si en cambio en la planta donde le dan el alta.
Nuevamente te doy la enhorabuena y te animo a que sigas escribiendo en este blog, ya que lo haces muy bien.
Saludos

Anónimo dijo...

Parece una narración en la que más que un servicio sanitario, es una horda de zombies carceleros. Es cierto que hay personas que no tienen la más mínima sensibilidad. El signo de los tiempos es trabajar para sobrevivir en la precariedad laboral y no caer en la indigencia, y así se hace difícil que aparezcan los cuidados necesarios. Si ha esta hordas les facilitamos unos protocolos deshumanizados y asépticos emocionalmente, nos encontramos en el contexto de la narración de esta aterradora experiencia.
Con la química, se ha intentado sustituir el trato humano, lo que ha provocado un maltrato asistencial institucionalizado, del que sólo escapan honrosas y maravillosas excepciones, que son las que nos mantienen de pie y siguiendo la humanidad de su luz, en esa abrupta y oscura caverna que es la asistencia en salud mental. Se creen que tratan con las sombras y no nos reconocen como personas humanas, sino como una mueca, o un grotesco reflejo de ellas.
Cuando uno está sometido al más severo aislamiento carcelario, pasar al grado común, es como entrar en el paraíso a pesar de seguir estando preso, por eso, cualquier pequeño asomo de humanidad, recupera la ilusión y la esperanza de que algo puede cambiar...

etiquetada dijo...

Hola Guerrero de la Luz, compañero de luchas titánicas para acabar con miles de sufrimientos. Me siento orgullosa de ti, como lo estoy de mi cuando me toca.
Gracias por el relato y la denuncia, a mi me costó unos cuantos años, pero cuando se empieza, ya estamos ahí.
Mucha suerte y mucha luz!!

Anónimo dijo...

y de paso contabilizas en el estudio científico de turno, un n+1, a apuntar en el curriculum y a gozar en el viajecito psicovacacional

Blog salud mental dijo...

SARA, ANX Y ETIQUETADA, muchas gracias por estar ahí y por vuestros comentarios.
ANÓNIMO 1, 2 Y 3, igualmente os agradezco vuestras apreciaciones (entre las cuales comparto y entiendo especialmente las del segundo anónimo, que tras su conformidad o no con lo expuesto por el guerrero de la luz, destilan respeto y sensibilidad).
El último anónimo es algo críptico, por lo que, ante la posibilidad de equivocarme en el sentido que percibo en sus palabras, le agradecería que fuese más explicito en caso de continuar comentándonos.
Esther Sanz.

carmen dijo...

¡hola a to@s!que yo sepa no hay nadie en el mundo que pueda hablar mejor de sus experiencias, que el que las ha sentido en primera persona.una buena iniciativa y como sugerencia seria.el voluntariado de apoyo social,desempeñado por los propios enfermos y sus familiares.(estas iniciativas se han hecho experimentales con mujeres victimas de violencia y con instituciones penitenciarias etc.y uno tiene la capacidad de ponerse en la piel del otro,cuando lo vive en directo y sin que haya suposiciones en medio). Al comportamiento de algun@s sanitarios, no me sorprende. Gente insensible e irrespetuosa con el dolor ajeno nos la seguiremos encontrando en esta nuestra sociedad."humanizarnos" es lo que necesitamos y despues graduarnos.¡esta es mi humilde opinion! os saludo a tod@s y gracias por no callar nunca las voces.

Ana J. dijo...

Me ha escalofriado. Pensar que sigan pasando cosas así es terrible.
El respeto es lo último que debe perderse en el trato entre personas, no digamos entre sanitarios y pacientes.
Enhorabuena por haber sido capaz de exponer ante todos tu experiencia y darnos la oportunidad de reflexionar.
Puede que con acciones como esta las cosas puedan mejorar.

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