domingo, 3 de febrero de 2013

Sesión clínica hospitalaria: La atención a la salud física en las personas afectadas por Trastornos Mentales Graves




Sesión Clínica impartida el 23 de Enero por Esther Sanz (Psicóloga Clínica) en el Complejo Hospitalario Universitario de Canarias.

3 comentarios:

ancar dijo...

Será mi opinión, pero tantas buenas intenciones quedan desacreditadas por el recurso cotidiano a la fuerza. A tener siempre la puerta cerrada. Si todos esos esfuerzos fuesen construidos con una mano tendida, de verdad, transparente, estarían bien. Sin embargo, no es así. Hay siempre una cara oculta. Oscura. Vale, al final no queda nadie tirado en la calle. Pero es un sistema que dice ayudar a todos para no respetar ayudar a nadie autónomo, dueño de sí mismo, sinceramente. Es diabólico. Lo que reluce de la intervención ésta de media estancia es que no se tiene en cuenta la libertad del sujeto si padece de flojera mental. Entonces, únicamente se le mangonea su voluntad. Manteniendo algo artificial que justifica una estética. Suena fuerte, pero no hay cojones para mantener lo mínimo que se pediría a la autoridad, que es la imparcialidad. No casarse con nadie. Vecinos, familiares o moralistas biempensantes. Aunque los locos disgusten, no creo sea lo mismo andar encima de ellos, tomarse esa molestia, que doblegar sus voluntades a base de reclusión. Realmente es muy fuerte obligar a otras personas a permanecer en un lugar cuando son perfectamente conscientes de estar secuestradas. A lo mejor es más bonito, digo. Pero no me convence. Los arrestos inútiles acaban por deformarte siempre. Entiendo que se usen medios represivos excepcionalmente, esa coacción unilateral que te tiene a ti como único beneficiario, donde se restringe tu libertad y lo sabes (estos medios-locos de los que hablo tienen personalidad propia, nunca son abuelitas con Alzheimer terminal que no se enteran de nada) y a pesar de todo se te coacciona igual, como fórmula extraordinaria para manejarte de urgencia, ante una situación de desorden agudo, de una pérdida abrupta, inestable, del sentido social o vital, que es perentoria restituirla, pero que no puede aceptarse de ningún modo cuando ya estás estabilizado, generalizar algo excepcional ad infinitum, y que no se imponga acotar por norma el tiempo de esas medidas instantáneas no ordinarias. Porque aquí bebes, el encierro, a tragos lentos, por haber llegado a ser como eres... ·3 meses mínimo!! No cuenta nada, pero no me gustaría ser forzado así por mi manera de ser delicada. Ni que algo tan valioso como acabar tomando medicación voluntariamente quedase definitivamente diluido en una obligación. Porque la verdad se defiende sola. Ni mucho menos puede quedar en esto, una derivación de la moral del amo y el siervo.

Blog salud mental dijo...

Hola ANCAR, aunque no comparto algunas de tus argumentaciones, te agradezco que nos comentes y nos hagas pensar.
Esther.

ancar dijo...

Bueno gracias. A vosotros por ofrecernos un espacio donde expresarnos afectados. Es alentador que a veces no devengue todo en clamar en el desierto.

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