martes, 1 de junio de 2010

Mi vida: segunda parte


C.E., mujer diagnosticada de trastorno bipolar
Nací el dos de diciembre.  Mi padre se murió el 26 de junio. Fui al colegio. Aunque mi disfraz  fue el de abeja Maya siempre quería ser la Reina del pueblo.
En Canadá, donde ahora vive mi familia, se celebra la fiesta de Halloween y yo pensé que siempre se disfrazan de bruja pero cada año es un disfraz distinto. Mi sobrina se disfraza cada año. Tengo unos sobrinos que quiero muchos, me gustaría ir a Canadá a la fiesta Halloween y estar con ellos. Los echo de menos, me gustaría estar con ellos.
Tuve unos amigos muy buenos, me crié con mis tíos porque mis padres se separaron y mi madre se fue para Canarias. Mi adolescencia fue buena. A mis quince años tuve una fiesta, con un ramo de flores que me regaló un amigo. En mi vida adulta he sufrido un trastorno bipolar , lejos de mi familia. Conocí a Martín, una bella persona con el que he convivido muchos años.

C., chica diagnosticada de esquizofrenia
Érase una vez una niña que se llamaba C.. Tenía una hermana que se llamaba Y.. Cuando estaba en el instituto ella se molestó porque pensaba que los chicos se estaban burlando de ella. Ahora mismo C.está en el Taller del Blog, intentando escribir acerca de su etapa en el instituto....
Yo tengo un perro llamado Kaki, casi todos los días lo veo. Mi perro se extraña de mi presencia porque no duermo en casa. Mi perro ladra cuando me voy. Mi perro es caniche, lo echo de menos.



L. H., hombre diagnosticado de esquizofrenia paranoide
Soy L. ¡Qué feliz me encontré cuando vine a este mundo!. Nací el 25 de agosto de 1972 en la Clínica La Candelaria. Me gustaba mucho dormir. A los siete años empecé a ayudar a mi padre en su bar (qué bien me encontraba cuando no tenía que ir al trabajo, me divertía mucho).
 Me acuerdo de que en la escuela era bueno en matemáticas y me gustaba mucho el dibujo, quería ser arquitecto de mayo.
Casi toda mi infancia me la pasé en el bar, me gustaba fregar la loza, hacer café y rellenar las neveras de refrescos. Iba a la escuela y jugaba mucho. Siempre iba a trabajar. Aprobaba todo hasta que llegué a octavo, que suspendí y tuve que repetir curso. Lo más que me gustaba era jugar: saltaba, corría, nadaba, qué bien me sentía, era muy polifacético en ese sentido.
En mi adolescencia cogí el vicio de beber. Al principio me sentía muy bien pero después me vomitaba todo y me sentía fatal, con resaca. Para encontrarme mejor me gustaba ese estado que dejaba el alcohol, todo me daba vueltas, pero me pasé un par de veces y lo tuve que dejar.
Fue cuando a los 18 años decidí venirme a la capital a estudiar una profesión: peluquería. Luego trabajé en la profesión durante años. Me gustaba mucho sobre todo el cortar el pelo. Me sentía muy bien. Lo hacía no sólo por el trabajo sino porque me encantaba, me hacía muy bien saber que las personas salían contentas con su corte de pelo o con sus peinados, me sentía útil.
Hasta que tuve mi primera recaída de mi enfermedad y aquí estoy hoy en día en el psiquiátrico con mi segunda recaída.

J., chico diagnosticado de esquizofrenia
Comienzo esta breve historia hablando un poco de mi “infancia”. A mi parecer he tenido una infancia buena pero con algún contratiempo que otro. Me celebraban los cumpleaños por lo grande. Practicaba fútbol federado y he aquí donde hago un inciso debido a que mis padres estuvieron siempre conmigo. Quiero comentar que hubieron operaciones antes de los seis años (pólipos intestinales, fístula y apéndice).
De mi “adolescencia” recuerdo que compensaba los buenos momentos y los malos de mi vida y fue en esta etapa cuando comencé con algún problema de agorafobia, fobia social. Me repercutía tanto en clases como fuera de ellas, pero era llevadero. Hago un pequeño hincapié en esta etapa porque me perdí un viaje de fin de curso a Barcelona (Port Aventura), ahora pienso que en un futuro podría ir a la península. A día de hoy me quedó más pena de no haber conocido la ciudad condal y no le doy mucha importancia a Port Aventura. De adolescente también jugaba a fútbol federado hasta los dieciséis años.
Nombrando la última etapa “adulta” quiero comentar que me encuentro con una descompensación mental y estoy ingresado en una planta de subagudos, tratándome. También cabe apuntar mi trayectoria laboral cotizando tres años en una multinacional de maquinaria pesada Caterpillan Finanzauto S.A. y en la actualidad estoy matriculado en el Cabrera Pinto retomando los estudios, ya que nunca es tarde si la dicha es buena. Esto es todo.

4 comentarios:

crps León dijo...

No estais solos.Luchar por vuestros
sueños.
Besos de un amigo de Leon.

eliamontes dijo...

Me emociona ver como hablan de su enfermedad con tanta naturalidad.Para mi sois unos valientes, porque afrontais la vida con ilusión a pesar de lo dura que es para todos.Os deseo mucha suerte y mucho ánimo.Un abrazo a todos-as.

Blog salud mental dijo...

Gracias COMPAÑERO DE LEÓN y gracias ELIA. Vuestro ánimo es un gran estímulo para nosotros.
Taller del blog.

Solitudine... dijo...

Gracias por contarnos todo esto.
Yo hoy estuve con mi Psiquiatra, tengo la maravillosa idea y el sentimiento profundo de que por fin empiezo a estar bien después de diez años luchando contra la enfermedad. Por fin empiezo a estar bien, tengo calidad de vida, buen ánimo, una medicación fabulosa y una psiquiatra que siempre ha estado ahí y ha sido mi apoyo y mi soporte, junto con mi familia.
No hay más secreto...eso y el tesón en mejorar y en conocer la enfermedad que podamos tener. Preguntarle a la psiquiatra es muy positivo. Nos ayuda a relativizar nuestros males, a poner nombre y apellidos a cualquiera de nuestros trastornos, a hacernos ver y asumir que tenemos una enfermedad y lo que podemos hacer para estar mejor.
Ánimo a todos.

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