martes, 17 de abril de 2012

...ni enfermedad mental ni locura

Hace unas semanas os preguntábamos (nos preguntábamos) en una de nuestras entradas por la terminología que considerabais más correcta y menos estigmatizante a la hora de refererirnos a las personas afectadas.
Dejamos colgada una encuesta en nuestra página de Facebook (Proyecto Saltando Muros) y ¡oh, sorpresa! tal y como cantaba "El Barrio": ... ni locura ni enfermos mentales...

 
Gracias por participar ;)


 Curiosamente los términos "Enfermo Mental" y "Loco" no fueron apoyados por nadie.

"Persona con problemas de Salud Mental" y "Persona cuya mente funciona de forma diferente a la de la mayoría" son, por ahora, las opciones con más apoyos (la encuesta seguirá abierta un tiempo más).
Pero además de esta pequeña sorpresa nos quedamos con algunos de los comentarios que se han ido realizando en este blog, así como en el facebook, al respecto:

"Es difícil decir "yo estuve enfermo mental", pero se puede entender el "yo estuve loco".
Loco, yo prefiero estar loco que ser enfermo mental, prefiero tratar con locos que tratar a enfermos mentales, prefiero la gente que hace locuras a las que hacen "actos propios de un enfermo mental"
Saludo
" (Miguel)

"Hola. Yo soy usuario de U.R.S.M Macarena ante todo soy una persona a la cual no le gustan las etiquetas,actualmente busco empleo y lo hago de la manera más natural y normal como cualquier otra persona.
Somos que lo que somos, personas, y queremos ser tratados como tal.
Yo simplemente tengo una enfermedad que necesita un tratamiento
" (usuario URSM Virgen Macarena) otros amigos también iban por aquí en sus comentarios en el Facebook menos "etiquetas" más "personas"...así Virginia Robayna nos comentaba "¿Y si en lugar de centrarnos en ponerle una etiqueta al paciente nos centramos en la enfermedad? Porque los enfermos físicos no tienen un nombre específico. Depresión, esquizofrenia, trastornos alimentarios, ¿por qué cosas tan distintas se meten en el mismo saco? ¿Y por qué una enfermedad debe definirnos? Se tiene un problema de salud, no se es un trastorno, sino un ser humano."

También se destacaba la importancia de la formación y la información:
"Desde luego el estigma radica en la ignorancia y la falta de reconocimiento del problema... Indispensables son formacion e informacion de/y a profesionales cualificados y a las familias y allegados de pacientes... " (Vicente Rubio) y también en esta línea Irantzu G. señalaba "pienso que todo término terminará teniendo la misma carga negativa mientras no haya un conocimiento mayor, una mejor educación, entre la población general... quitando miedos, prejuicios, y añadiendo cercanía. Mientras eso no esté, tristemente pienso que dará "igual" usar un término que otro :( "

Almudena Calvo (una luchadora nikosiana con la que nos alegra habernos reencontrado) nos indica: "La cuestión semántica siempre es polémica. Tengo claro que prefiero trastorno a enfermedad y que me gusta más "loco", cuando es bien utilizado. (...)."

El siempre interesante Pere nos dejaba esta reflexión: "Tú, ¿qué prefieres, estar loco de amor o que un virus te inocule esa enfermedad llamada amor? ¿y para tu pareja?" (Pere)

No me resisto a compartir las reflexiones de un admirado compañero quien desarrolló su tesis en torno a estas cuestiones, el enfermero Dr. Germán Pacheco Borrella, vertidas en un artículo titulado "¿Cómo se nombra a quien padece un trastorno mental?"
 
Y tú... ¿qué opinas?

César M. Estévez (Enfermero especialista de Salud Mental)

2 comentarios:

ancar dijo...

A mí me gusta pensar que la locura puede ser una experiencia. Un riesgo. Un riesgo que entonces otros han de aceptar como tal. Como un vínculo de ti contigo mismo dejando al resto al margen. Aunque si al final, de ese viaje, no terminas por capitalizarlo, de algún modo sellas tu locura con un pacto práctico, quizás transformándola en algo que resulte productivo, real, luego útil, para y con los otros, y que generalmente va a implicar dejar completamente fuera al mundo ficción romántico pero trágico, aprendiendo a terminar a conectarte definitivamente con la vida exterior, no puede resultar en nada bueno: será sólo un impasse o las consecuencias de un error que saldrá devastador. Creo que mientras puedas perderte ocultando todo esto a tus congéneres, como algo que únicamente perteneció a tu mundo interior (y de donde nunca debió salir), es la mejor opción. La identidad del loco no podrá ser jamás algo socialmente hacedero porque es el anti rol por excelencia (de un aislamiento, y de una equivocación cultural radical). La locura se cuenta como supervivencia. Necesariamente. Y que otros acepten ese riesgo necesita muchas veces de un artificio extra de confianza. No sé si esto conlleva ser menos frágil. Conocerte el paño es al menos lo que queda.

Mad SisterHood dijo...

Cuando coges un estigma y lo pones a tu favor, el insulto pierde importancia. Si, estoy loc@! y qué! Aunque siendo totalmente sincero, sigue doliendo. No es tanto el mote que te ponen sino las limitaciones derivadas de ello, como el internamiento involuntario, la administración de psicofármacos, etc

Por cierto, en enfermedad física sigue habiendo muchísimo estigma. Puedes llamar persona de talla baja a alguien con enanismo pero lo más usado sigue siendo enano/a.

Salud!

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