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miércoles, 13 de marzo de 2013

El escritofrénico

Nos alegra saber que el 14 de marzo se presentará en Barcelona el próximo libro de Raúl Velasco "El escritofrénico" Editorial Miret , desde aquí todo nuestro apoyo y la mejor de las suertes.

Reseñamos aquí una nota remitida por la editorial:


Marcos es un joven absolutamente convencido de ser el creador de innumerables obras de arte no reconocidas. Esto le empuja a comportarse de manera extraña y a ser diagnosticado de una esquizofrenia paranoide. A la salida del psiquiátrico,  Marcos entabla amistad con un viejo psicoanalista jubilado y con su esposa enferma. Juntos recorrerán un camino lleno de dolor y sufrimiento, pero también de esperanza. Explorarán los senderos más oscuros de la mente, recorrerán los entresijos de las relaciones humanas, intentando resolver los enigmas que dan sentido a la vida y la hacen soportable.
Esta historia, escrita con una prosa ágil y precisa, es un peregrinaje desde el dolor hasta la curación de algo presuntamente incurable. Un tapiz de encuentros y desencuentros entre sus personajes que buscan aquello que les ayude a soportar los  embates que sacuden sus biografías. Una historia basada en la experiencia real de su autor, diagnosticado de trastorno mental severo, que pone en entredicho los dogmas imperantes en la práctica psiquiátrica.

“Lo que tenga que contar este náufrago no puede por menos que sonrojarnos.” Francisco Ferrández, psiquiatra

“Un protagonista que es reiteradamente salvado por los demás, pero que, con su dulzura y humanidad, nos salva también a los demás de la intolerancia y los prejuicios que sobre la locura y la enfermedad mental podamos albergar.” Elena Gato, psiquiatra

“Realismo sucio del s.XXI donde nada es lo que parece, ni se le asemeja. Como debe de ser. ¡Realmente escritofrénico!” Joan Garcia, persona diagnosticada

“Marcos nos muestra como los comunes y toscos intentos de matar al loco, son letales también para todos los demás, optando finalmente por alimentar a esos “otros” con una solución dialéctica que culmina en una maravillosa Escritofrenia  Literante”. Antonio Olives, psicólogo clínico

Posted by César M. Estévez 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Elyn Saks: en primera persona.


A través del blog "Documentar la recuperación de enfermedades mentales graves y duraderas" de José Luis Menéndez nos hemos encontrado con este valioso testimonio de una persona afectada: Elyn Saks profesora de Derecho, Psicología y Psiquiatría de la Universidad de California.

Para completar su testimonio realizado en las prestigiosas charlas TED os dejamos unos enlaces de artículos que profundizan en la historia de esta luchadora que nos reafirma en nuestra creencia de que la recuperación es posible: Time y Huffington Post .



César M. Estévez (Enfermero especialista de Salud Mental)

jueves, 9 de agosto de 2012

Capicúa (Blog "Esquizofrenia")

Dentro de nuestro capítulo de colaboraciones en la blogosfera hoy os presentamos a Misha*, una joven estudiante mexicana, apasionada de las letras y fantástica escritora que tiene un blog francamente recomendable llamado "Esquizofrenia" donde nos habla de su vida y de cómo lucha con coraje por convivir con las voces que en ocasiones la aislan y atormentan.
Misha, al menos en su blog, es todo luz, transmite e irradia sinceridad, hasta en los momentos más oscuros. Y tras haber contactado con ella ha tenido la amabilidad de escribirnos un texto para nuestro blog.

César M. Estévez

CAPICÚA



Siempre me ha gustado pedir deseos. La clase de deseos casi  imposibles, claro está; ser más alta, más lista, más bonita y todas esas patrañas que las personas necesitan para ser felices. Nunca busqué estrellas fugaces, sobre el manto de contaminación que cubre nuestras noches nunca he visto más de cuatro o cinco estrellas. Mis deseos siempre dependían del azar. Si pasaban cuatro autos rojos seguidos sacaría diez en mi examen de matemáticas, o si lograba hacer dos parados de manos en gimnasia no reprobaría inglés, a la fecha continúo haciendo eso. Me da alguna clase de seguridad dejar las cosas a la suerte, por extraño que suene, siento que me deslindo de cierta responsabilidad. Por eso, cuando descubrí las capicúas, sentí que había encontrado algo justo para mí. La certeza de que siempre  llegará  una hora que no variaría de al leerse de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, contra el azar de estar a tiempo para presenciarlo. 11:11, un número mágico, indicado para pedir deseos.
Si bien mis primeros deseos llevaban aquella pizca de azar y aquel mucho de dedicación propia, los deseos que pido ahora están muy lejos de lograrse. Ya no es asunto de la consagración que ponga o no a conseguir lo que quiero, no. Es un asunto que se me sale de las manos, que no controlo; no puedo quitármelo de encima aún si pasan noventa carros amarillos conducidos por payasos.  Cada capicúa que pasa deseo lo mismo, cada doce horas el reloj me da la oportunidad de pedir alguna clase de suerte y cada doce horas resulto en lo mismo. Deseo no estar enferma. A mis diecinueve años, –después de tres años y contando–, aún deseo con todas mis fuerzas no tener esquizofrenia.
Las capicúas son importantes para mí. Me es importante saber que, al menos, aún puedo elegir no querer esto. Hace poco escuché en la televisión que, para un psiquiatra, anunciarle a su paciente que tiene esquizofrenia, es el equivalente de un doctor dando el diagnóstico de cáncer. Nunca había caído una verdad tan grande sobre mi cabeza y, como todas las verdades que he afrontado en los últimos años, la manejé sola. Así son estas cosas, diría mi bisabuela. Así es esto de vivir con tu cruz, respondería mi bisabuelo. Lo cierto es que el psiquiatra, que –tras meses de consultas, formularios y estudios– me anunció la presencia de un cuadro psicótico, parecía haber tragado algo asqueroso. No recuerdo que me haya visto a los ojos. Yo recuerdo el piso, el cielo y la sensación de caída. Supongo que no es fácil decirlo y, por experiencia, menos fácil resulta asumirlo. La vida se convierte en algo casi normal. Es casi normal escuchar voces, casi normal no recordar como regresar a casa, casi normal asumir que todos te odian y es casi normal odiarme con todas mis fuerzas.
Me odio desde la punta de los dedos hasta la coronilla. Odio mi cuerpo, mi figura, mi complexión, mi expresión ausente, mis ojos sin brillo, mis labios caídos. Odio mis sarcasmos, mi inglés mal escrito y peor pronunciado, la manera en la que siempre me siento atacada, la ansiedad que me inunda a cada momento y el desapego que tengo hacia casi todo. Odio que mi voz nunca se escuche, pero odio más que se asemeje al ruido de algún ratón. Me aborrezco por mentirosa, son tantas las estupideces que he hecho y dicho que ahora tengo que encubrir una mentira con otra aún más grande. A veces me pregunto si voy a reventar con todo esto que me guardo. Odio no poder vivir una vida si no es a través de libros. Odio no saber ser leal. Odio tenerle miedo a todo. Odio la manera en que mi espalda siempre está encorvada, eso grita derrota y, lo peor es, que sí. Me siento derrotada. Odio a quien sea que me devuelve la mirada en el espejo cada mañana y que parece haberme robado algo. Veo mi vida pasar, se va alejando cada vez más, y no logro alcanzarla. Sencillamente  no estoy aquí.
No fue el diagnóstico lo que me arrancó de donde sea que estuviera sosteniéndome. Desde hacia mucho me tambaleaba, aquel día sólo fue la representación de un golpe de gracia. Nunca he logrado coincidir con las personas, siempre he sido terca y con mal genio. En mis primeros años de escuela tenía impulsos violentos, arañaba y mordía a mis compañeros. A la fecha me cuesta mucho controlar mis accesos de mal humor o de ira, golpeo paredes, araño mis brazos, entierro plumas en mis piernas, rasgo mis hombros con navajas. No es un acto de ‘mírenme, mírenme’, no es algo que controle. Muchas veces quiero detenerme, porque me duele, porque sé que es estúpido, porque ya no hay motivos para seguir molesta; pero sigo, sigo hasta que se me van las fuerzas, hasta que ya no siento ansias. Así es con todo; me obsesionan mis errores, mis fallos. Siempre regreso a buscar lo que sea que haya hecho mal esta vez, aunque no exista razón. Por las noches, cuando me siento desfallecer, se enciende una radio en mi cerebro. Voces, voces, voces. Conocidos y completos extraños comienzan a farfullar y vociferar en mi cabeza. Algunas cosas no tienen ningún sentido, otras me  preguntan por qué no hago nada bien, yo misma me lo pregunto.
Durante un tiempo, casi seis meses, veía una sombra con ojos rojos arrinconada en mi cuarto, observándome. Sí, lo sé, suena a película de miedo o alguna de esas cosas. Pero sólo éramos él y yo, él preguntando para qué vivir y yo respondiendo para qué morir. Ahora permanezco presionada por cosas que yo sola me invento, lo que sea para mantener mi cabeza ocupada; no me gusta estar sola. Al estar sola puedo rumiar sobre pequeñeces que, al ser recordadas, no parecen tan pequeñas. Si no tengo algo que hacer o alguien con quien hablar comienzo a sentirme ansiosa. Salir a la calle se ha vuelto un fastidio, a veces me olvido de como regresar a casa, cuál es la línea de metro que debo tomar o el autobús que debo abordar. A veces, sin más, exploto. Tiemblo, desconozco a las personas que me rodean, estrecho mis piernas y espero que al abrir los ojos todo haya vuelto a mejorar, pero no. Cuando logro calmarme no recuerdo que hice, que dije, que pasó.
Y esto sigue, sigue, sigue... Algo me carcome, me oxida. Por eso pido tantos deseos, por eso espero con devoción cada capicúa. Tal vez me llamen y digan que esto es un error, que es algo temporal. Cuando me dieron el diagnóstico me explicaron que esto iría en aumento por los siguientes cinco años y, que tras ese tiempo, bien podría mejorar o terminar en una clínica. Ya estuve en una clínica. Constantemente me pregunto cómo esto puede llegar a empeorar y, como por gracia divina, siempre me llevo alguna sorpresa nueva.
Mi familia lo ignora. Somos mi papá y yo, viviendo solos en una casa tan pequeña que nuestros problemas no caben y escapan por las ventanas. ¿Con qué cara se lo digo? Sabe que voy a ver a un doctor, pero no conoce la diferencia entre psiquiatra y psicólogo. Para él sólo es una excusa mía para no estar en casa. Mis dolores de cabeza son producto de tener dos gatos y estar respirando su pelo; mi ansiedad es producto de no hacer nada. Lo demás ha logrado no verlo, mucho tiene que ver con que casi nunca estemos juntos. Los medicamentos han sido un problema, pagarlos, conseguirlos, todo. Las consultas médicas implican gastos, el seguro médico no quería cubrirlos y, cuando aceptaron, fue tras casi un año en el que no tuve doctor. El día que decidieron internarme mi padre aceptó  apenas escuchando de qué se trataba, para él sólo fue una de mis tantas ocurrencias, pero igual no tuvo que pagar.  Mi abuela me cuidó por mucho tiempo y, tal vez, fue ella la única en saber lo que me pasaba. Pero una mañana desperté para saber que había muerto y, así, terminar de morir con ella.
Entonces, así  he caído, a despertar y desear no tener esto. Si las personas escucharan sería un logro, pero no. Para ellos la esquizofrenia es estar loco y punto. Jamás se nos permite aquel papel humano en el que tenemos sentimientos y en el que la palabra ‘loco’ atraviesa como un cuchillo afilado. Tantas veces me han dado la espalda, tantas veces se han quedado en silencio y después  reído, esperando que sea broma.  Jamás se detienen a pensar en lo delicado que es no saber que será de ti mañana. No saber si despertarás y serás capaz de seguir con tu vida, pretendiendo que nada pasa. Pretendiendo que tu cerebro no se desgasta y nada de esto te afecta.  Y después prendes el televisor y la primera serie que sintonizas dice que ‘asesinó a su mejor amigo porque tenía esquizofrenia’, y te paralizas al pensar que bien podrías ser tú. A veces no sé que me afecta más, la enfermedad o todo lo que se espera de ella.
Esperan que vaya por las calles proclamando el fin, que tome un arma y asesine a todo un salón de clases, que me tire en un rincón, que me mate, que… Ya no sé que tanto esperan de esto. No sé si estoy o no predispuesta a pensar que algún día acabaré así. Hay días en los que no puedo salir de mi cuarto por miedo a lo que hay en el mundo y hay días en los que estoy perfecta hasta que algo, o alguien, me recuerda que se supone que debo ser un maldito monstruo. A esto se reduce la vida casi normal, a que los demás esperen lo peor de alguien que no controla lo que tiene. Yo no pedí esto, no lo busqué y jamás lo esperé. Ahora que lo vivo, ahora que atravieso esta línea de persona sana/persona enferma, ahora me cuestiono quienes son los monstruos. Nosotros, personas con algún trastorno mental que cada día despertamos dispuestos a combatir a nuestro peor enemigo, nosotros mismos, aún a sabiendas de que llevamos al batalla perdida de antemano. O ellos, personas sanas y vivaces, que no están dispuestas a escuchar que la razón deambula tras el camino de la locura. Es tan sencillo terminar así, tan sencillo dar un paso en falso y perder lo más valioso, lo más vital, perderte a ti mismo.
Despierto esperando ver zapatos diferentes bajo la cama, pero no es así. Sin embargo, amo la vida y amo los pequeños instantes de la misma, la amo más sólo por saber lo fácil que me puede ser arrancada ésta realidad. Cualquier día, sin previo aviso, puedo despertar y desconocer cada espacio, cada momento y cada recuerdo que me constituye. Entonces, ¿quién me va a tender su mano? ¿Quién va a olvidar todas esas capas de estereotipos para encontrarme, para encontrar que no soy un peligro? Supongo que es eso lo que más temo, lo que sea que viene después, cuando ya no puedo ser fuerte y tengo que afrontar que las personas son demasiado personas. Que temen demasiado a lo que no entienden. Sí, hoy me prometen una mano amiga, una compañía infalible, un pulso firme; pero mañana todo esto puede cambiar. Mañana puedo ver como se alejan, ¿a qué me atengo? ¿A quién espero? Tal vez por eso sigo creyendo en las capicúas, tal vez me espero a mí misma. Mi propia mano que me levante, antes de que alguna otra corriente me arrastre.
Son las 11:11. Cambiemos esto, cambiemos el deseo. Deseo, que por un momento, por un segundo, no pretendan entenderme. Jamás me van a entender, ni a mí ni a lo que me ha tocado llevar. Pero sí pueden comprender, comprender que lo último que necesito es creer que esto es mi culpa. Comprender lo útil que es que alguien te escuche, que alguien se detenga junto a ti a mitad del camino mientras tomas un descanso. Yo quiero terminar el camino lo mejor posible, pero creo que voy a tardar un buen rato y me es muy incierto a donde voy a llegar. Pero no puedo perderme, no tengo a dónde ir. 11:12. 
Texto escrito por Misha* del Blog Esquizofrenia (Publicado con su autorización)

lunes, 6 de agosto de 2012

Cortometraje: Mala espina

Compartimos el cortometraje "Mala espina", primer premio del Festival de Jóvenes Realizadores Ciudad de Zaragoza (2002), dirigido por Belén Macías, con guión de la propia directora junto a Pablo Hernández y unos fantásticos intérpretes, con Adriana Ugarte a la cabeza. 




Vídeo colgado por esther Sanz (Psicóloga Clínica Área Externa Salud mental tenerife)

domingo, 20 de mayo de 2012

Sueño igual que tú. (Documental completo)

"Sueño igual que tú", un documental de la Fundación Pública Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental. FAISEM.

"Sueño Igual que tú", es un documental sobre la vida de las personas en Faisem. Durante 42 minutos nos presenta 5 historias cargadas de valor, lucha y superación.

El trabajo, el paso de una casa hogar a un piso, el deporte, el arte, la familia, el amor y los hijos, el afán por recuperarse, son los ejes de este documental que demuestra que personas con problemas de salud mental pueden vivir como cualquier otra, si cuentan con determinados apoyos.

Gente que ayuda, que cuida, que acompaña y personas como Milagros, Eva, Daniela, José Antonio y Manuel, que, pese a sus dificultades, Sueñan... igual que tú. Vale la pena verlo.



César M. Estévez (Enfermero Especialista de Salud Mental)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Daniel Johnston

La historia de Daniel Johnston es una historia desbordande de emoción y crudeza, llena de altibajos. Momentos en la cúspide y temporadas en lo más profundo.
Desde su nacimiento, a principios de los años 60 en el seno de una familia conservadora, se intuía en Johnston un extraordinario talento para todas las artes. Sus excelentes dibujos surgidos de un universo propio, sus vídeos caseros de un ingenio sorprendente y ante todo, la música que escuchó toda su vida fueron un potente vehículo para canalizar toda esa hiperactividad que lo caracterizó desde niño.
Daniel es fundamentalmente un artista. Un músico, cantautor y dibujante que inspiró a muchos componentes del movimiento grunge de los 90 en los EEUU, además de a otros grupos de la escena indie. Seguidores declarados de Daniel han sido Nirvana, Eddie Vedder, Sonic Youth, David Bowie, Tom Waits, Beck, Teenage Fanclub, Spiritualized, Eels ... el creador de los Simpsons Matt Groening también se cuenta entre sus admiradores. Mítica la imágen de Kurt Cobain en muchas de sus apariciones con una camiseta con uno de los dibujos de Daniel.

Daniel Johnston

La música de Daniel y sus dibujos mezclaba lo naif con los sentimientos más profundos y descarnados. Pronto empezaron a aflorar determinados problemas que iban más allá de las genialidades de un jóven diferente y original. Se le desencadena un brote psicótico motivado por consumo de tóxicos y un enfoque terapéutico con poca visión para el joven Daniel Johnston acaba con largos periodos de internamiento en centros psiquiátricos. En esta vertiginosa espiral Daniel sufre junto con su familia un proceso de pérdida que refleja magistralmente el documental sobre su vida "El Diablo y Daniel Johnston" (realizada con gran cantidad de material grabado en vídeo y audio por el propio Daniel y su familia). Película más que recomendable para abordar estas temáticas con grupos iniciados en el tema.


Daniel Johnston actualmente está presentando en España, en una minigira que lo ha llevado por varias ciudades, su música conjuntamente con una exposición de sus dibujos que ha sido acogida con gran interés por parte de púbico y crítica especializada. Unos dibujos a los que uno se asoma, al comienzo, con simpatía, y enseguida, con cierto dolor por el padecimiento que reflejan del autor.
Su música sigue impactando al igual que su lucha y la de su familia. En la actualidad Daniel vive en una casita anexa a la de sus padres y sigue cantando y dibujando. Tiene 51 años, un desgaste muy importante a nivel psíquico y problemas derivados de los efectos secundarios derivados de la toma de psicofármacos (pautados para estabilizar, en parte, su vida y sufrimientos) como un evidente Síndrome Metabólico que le merma de forma importante su salud.

Esta es una de sus canciones emblemáticas "True Love Will Find You in the End" una preciosa melodía con una letra llena de sentimiento con esa gran capacidad para expresar las emociones más básicas sin ningún rubor, sin máscaras, con total sinceridad y crudeza.



César M. Estévez (Enfermero Especialista de Salud Mental)

jueves, 26 de abril de 2012

Anatomía Humana (Crítica literaria)

Pues sí, el título no es ninguna metáfora. “Anatomía de un espejo roto. Levántese quien pueda y otras locuras”, la ópera prima de Raúl Velasco Sánchez (periodista en diferentes medios y soportes), es un tratado de anatomía.
El autor toma la palabra, como un afilado bisturí, para diseccionar cada historia, haciendo un exámen descriptivo donde nada queda oculto al lector. Nos cuenta diecinueve situaciones humanas, donde lo que importa es la topografía, la ubicación, la disposición, las formas, con visión dinámica y pragmática. Sin entrar en juicios de ningún tipo. En la más pura tradición costumbrista, del médico-narrador de historias como fueron Pío Baroja o Anton Chejov, grandes autores cuya literatura eran esos retratos (anatómicos) de personas sencillas, que privilegiadamente como médicos rurales pudieron conocer, los más oscuros secretos familiares, las dichas y las desdichas más humanas, Ahí es donde empieza el arte, extraer la belleza de lo que tenemos frente a nuestras narices cada día, hacer ameno lo cotidiano, elevar los sentimientos tratándolos, mimándolos inteligentemente,…eso es la literatura. La tragedia de la vida, entre el amor y el dolor, no hay mediocridad que valga.

Puedes solicitar el libro ya en tu librería habitual.
 
Desde el más absoluto respeto, Raúl Velasco nos relata en su “Anatomía de un espejo roto” historias raras de seres humanos, historias humanas de seres raros; historias que se apartan de lo habitual, de lo más frecuente en nuestra sociedad; comportamientos o ideas poco frecuentes; personajes primitivos, insensibles y despiadados; seres que sufren y temen; individuos que aparentan estar integrados, felices y adaptados; otros que sufren la agresividad y la insolidaridad; individuos responsables, racionales y productivos; personas tratadas, medicadas y estigmatizadas;…
Ante la triste y dura realidad del mundo moderno, la sociedad racionalista occidental excluye a quien no se ajusta a su sistema de valores morales o a sus valores e intereses pragmáticos, y lo proclama enfermo.

   Asombra la madurez con la que Raúl Velasco maneja el lenguaje pese a su juventud en una primera obra, ser culto sin caer en la pedantería, ser ameno sin caer en el sensacionalismo, ser poético sin caer en la frivolidad. Dueño y libre, no se somete a la moda actual para dar una impresión cómoda al lector de ser culto con un mínimo esfuerzo intelectual. En estos tiempos de infantilización de la cultura, donde el valor supremo es el entretenimiento, comete la temeridad de hacer una literatura adulta, ni adúltera,  ni adulterada. 
Y esto sólo puede ser obra de un loco. Un loco por el arte, por la literatura, por la belleza,…y por la vida. Y comprometido con la humanidad, generosamente, como un loco en estos tiempos que corren de exaltación del individualismo competitivo, violento e insolidario. Es otro de los valores añadidos de esta colección de cuentos. “Anatomía de un espejo roto” patenta la denuncia de la dictadura científica, brazo armado del poder establecido. La policía del pensamiento que identifica, separa y etiqueta lo raro. Lo personaliza, ocultando así la implicación del entorno en la problemática del individuo. Cuando hablamos de rareza, lo raro debe aparecer siempre en relación con una población de objetos, se tratará del objeto distinto. Pero si al raro lo llaman enfermo, en ese momento deja de hacer referencia la población en relación a la que adquiere el epíteto de raro. Individualizando el problema de forma espúrea y artificial, separando el problema de gran parte de su causa, exculpando al sistema social, ya que es lo bueno, lo normal. Lo racional es la ciencia creada por la comunidad científica y admirada por el resto de la sociedad, y lo irracional es exclusivamente el enfermo, el loco. El objetivo de la etiqueta “enfermo mental” es la exculpación  completa de la sociedad en la génesis y sostenimiento de los problemas de las personas raras en este sistema social.
   Muestra de ese compromiso con la causa de la humanidad y la libertad, es que lejos de ufanarse por su anhelado bautismo oficial como escritor, con la publicación en papel de una obra parida de su ingenio, compartiendo estante con otras más o menos universales, en bibliotecas y librerías, el primer paso hacia la inmortalidad…  humildemente, pero en un elegante gesto de clase, se nos presenta todavía en transición. Al parecer no es persona que le guste dejar a medias lo que empieza. Esto es, una lucha contra la violencia y el abuso que se ejerce “científicamente” sobre las personas excluidas del sistema, por sensibles, débiles, inadaptados,..por ser personas. Si bien como esquizofrénico su lucha fue por estar ahí, a bordo de su vida, ya convencido de que eso no pueden cambiarlo, pues la libertad nace de lo más íntimo, allá donde nunca llegará los psicofármacos. Y desde la experiencia, civilizada y dialécticamente, hacer esa lucha colectiva, en cruzada hacia un cambio de paradigma en el trato de esta problemática. Es por lo que le honra el gesto de considerarse escritofrénico, como santo y seña de un escritor que no abandona la lucha, una especie que parecía en extinción: el intelectual comprometido. Y es que hay demasiados necios dispuestos a hacer pedagogía con tu miseria, o a culparte por lo que no hiciste para que les agradezcas lo que no mereces
   Esto es lo que vais a encontrar entre las páginas de esta “Anatomía de un espejo roto”. Uno de aquellos libros que tiene la virtud de poderse leer en cualquier orden, directo en una primera lectura, pero con esa densidad que da para una segunda, una tercera lectura,…donde descubriréis otras realidades, malabarismos emocionales, vidas tan ajenas como enajenadas, todo aquello de esta vida que no tiene nada que ver con la tuya. Aunque, ¿quién sabe? puede que alguno de estos pedazos, contenga encerrado, algún reflejo de tu vida, de ese fututo que temes, de ese pasado del que te arrepientes….son cosas que pasan por ser humanos, nada más.
      Como dijo un lacaniano :“Sólo los idiotas creen en la realidad del mundo, lo real es inmundo y hay que soportarlo”. (Jacques Lacan)



 Reseña realizada por Joan García (Filósofo)

domingo, 11 de diciembre de 2011

XVI Curso Anual de Esquizofrenia: identidad plural, disociación y psicosis



Estas son algunas de las notas que tomé durante el Congreso Anual de Esquizofrenia celebrado en Madrid entre los días 24 y 25 de Noviembre. 


MARLENE STEINBERG 


-  Presentó la entrevista clínica estructurada para los trastornos disociativos según la DSM-IV : SCID-D.


- Las razones que propuso para evaluar síntomas disociativos en personas diagnosticadas de psicosis fueron:

  1. Hay pacientes disociativos a los que se les diagnostica de psicosis.
  2. Los disociativos no responden al tratamiento para psicóticos.
  3. La gente con trastorno de disociación identificado puede recuperarse.
  4. Una etiqueta equivocada disminuye la calidad de vida y supone un mayor gasto sanitar
- La disociación supondría una alteración en las funciones de integración de la identidad –memoria-consciencia.


-  Síntomas disociativos:
 Amnesia: período de tiempo significativo y específico que la persona es incapaz de recordar y que es generador de angustia. Puede darse confabulación.
Despersonalización: sensación de separación de uno mismo o del cuerpo. Sensación de estar desconectado de las emociones. Se produciría una división entre el yo hace cosas y el yo que observa.
Desrealización: sensación de que lo que nos rodea es extraño e irreal.
Confusión de identidad: percepción subjetiva de inseguridad, confusión, conflicto sobre la propia identidad. "Batalla interna".
Alteración o modificación de la identidad: se objetivarían conductas que indican la asunción de identidades diferentes.

- Un 30% de los disociativos tienen alucinaciones auditivas, un 28% alucinaciones visuales y un 20% delirios.


- Los síntomas schnederianos o síntomas de primer rango de Schneider (pensamiento sonoro, voces que dialogan o comentan la propia actividad: vivencias de influencia corporal; robo del pensamiento; difusión del pensamiento; la percepción delirante y todo lo fabricado por otro en el campo de la voluntad, impulsos y sensaciones) son síntomas disociativos clásicos, NO siendo específicos de la esquizofrenia.


- Terapia:
Enfocada a identificar los síntomas e integrarlos a la propia historia; separar el pasado del presente permitiéndose conectar con uno mismo; conectar con personas exteriores que ayuden a desconectar con el abusador (en el caso de los abusos en la infancia); ver qué partes de uno mismo están luchando la batalla.

*En definitiva, ser consciente de las partes disociadas, integrarlas y controlarlas.

COLIN A. ROSS


- La psicoterapia no está indicada en todas las personas que sufren trastornos psicóticos e igualmente ocurre con la medicación. La indicación dependerá siempre de un análisis coste/beneficio. En este sentido hemos de reconocer que el coste de los antipsicóticos es mayor de lo que se reconoce y el beneficio es menor.


- Cuando los síntomas psicóticos son de tipo disociativo y vinculados al trauma, existen más posibilidades de responder a la psicoterapia y menos al fármaco


- No estamos en contra de la biología, el problema de la psiquiatría biológica es que el modelo unidireccional genes→síntoma, medicación→reducción de síntoma, no es riguroso. Más bien, se trata de un baile entre los genes y el entorno: el entorno enciende el gen y viceversa. Defendemos un modelo bio-psico-social y no bio-bio-bio


- El papel del diagnóstico en la toma de decisiones en la clínica psiquiátrica es menor que en la práctica médica. No disponemos de tratamientos muy diferenciados en función de los diferentes diagnósticos.


- En el modelo médico tradicional la persona quiere eliminar un síntoma, el médico hace preguntas al paciente, llega a un diagnóstico, una hipótesis y una conclusión. En el campo de la psiquiatría tú eres un psicótico que oyes voces y hablas con ellas,  y yo, como psiquiatra, voy a eliminar el síntoma, no voy a hablar con las voces.


- Sin embargo, hemos de plantearnos una nueva relación médico-paciente-síntoma. El paciente tiene una historia, un contexto, un significado, un objetivo... y hemos de unir e integrar elementos en la persona, NO eliminarlos y suprimirlos.


- El trauma juega un papel muy importante en la disociación y la esquizofrenia.


- Para considerar como genética la esquizofrenia tendría que haber una concordancia del 100% entre gemelos monocigóticos (con idéntico códico genético). Sin embargo, si el primer gemelo es esquizofrénico, en el 66% de los casos el segundo gemelo no padecerá esquizofrenia.


- Entre los pacientes que no responden a los antipsicótcios, hay muchos trastornos disociativos con trauma diagnosticados como esquizofrenias.


- Cuando hay abuso hay más síntomas positivos (sobre todo, alucinaciones auditivas).


- Los clínicos que no están bien formados en trastornos disociativos, en ocasiones confunden estos cuadros con esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno esquizoafectivo


- Un 86% de los trastornos de identidad disociativos manifiestan síntomas schnederianos (voces que hablan entre sí o comentadoras, sensaciones de control, etc...).

JOHN READ


- A veces ocurren cosas malas y esas cosas malas nos vuelven locos.


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viernes, 30 de septiembre de 2011

"SOLO" (Documental)

Documental que muestra una vía de entrada y salida al túnel de la esquizofrenia, una búsqueda del amor a través de la locura, la visión de un soñador desde los más profundos recovecos de la locura, la vida de Vicente Rubio, contada por él mismo, en su paso por esta dolencia.

Cuando el amor es el inico de una búsqueda y el único camino es la locura, el resultado es un viaje iniciático para el que se entrega a la aventura de soñar.

Vicente deseó encontrar su alma gemela, llevaba años en su espera, creía fervientemente que existía y que le estaba esperando en algún lugar del planeta, tan sólo tenía que encontrarla. 

Visitó a Mediums que le guiaban en su búsqueda, le orientaban sobre su futuro y su misión como ser vivo bajo la capa del cielo. Él se dejó llevar por estas creencias pues eran respuestas a su duda existencial.

Trailer
"SOLO". Trailer Documental de Vicente Rubio. (Subt. ESP.) from UNO FILMS on Vimeo.


De repente un día, 31 de diciembre de 2002, decidió emprender un viaje iniciático realizando un largometraje sobre la vida de un individuo que busca su alma gemela y en el camino descubre que tiene una misión importante que realizar, guiar al mundo entero a descubrir el camino de regreso a la dimensión del amor, esa era su labor mesiánica. Esa era la historia a contar, una supuesta ficción que en breve se convertiría en su propia vida pues era él el protagonista de la historia.

Vicente se grababa con su propia cámara ideando escenas para la película, que en realidad, era una excusa para realizar su propia búsqueda existencial, su media naranja, su misión aquí en la tierra como ser vivo. Había decidido creer en todo eso ya que le daba respuestas que le llenaban emocionalmente, y con su cámara recorría el mundo buscando su mujer ideal.

Pronto empezaron esas ideas a convertirse en delirios, sueños en vigilia, a tener las primeras alucinaciones, que eran la ratificación a sus creencias místicas y espirituales, hasta que un 13 de septiembre de 2003 se estampaba contra un muro en el pasillo de su casa que supuso su primer ingreso en un Hospital Psiquiátrico.

Desde entonces se ha visto inmerso en un nuevo universo, la asimilación de la enfermedad que tiene diagnosticada, esquizofrenia paranoide, el universo de la recuperación.

Han pasado cuatro años y Vicente ha realizado un cortometraje titulado “IMAGINARIUM” con el que da algunas charlas y conferencias junto con psicólogos y psiquiatras, hablando de la recuperación en la esquizofrenia y desmitificando el mito del loco de atar, concepto que sigue arraigado en las mentes de la sociedad en general.

Así mismo, Vicente participa en programas de radio realizados por los propios enfermos que sufren algún tipo de enfermedad mental tratando temas de todo tipo y con el objetivo de eliminar el estigma que la sociedad les impone.

Vicente se haya enormemente recuperado y consciente de su enfermedad, de hecho lo que más le ha ayudado a recuperarse ha sido su deseo de volver a ser como antes, lo que le ha empujado a luchar día a día en recuperar sus habilidades sociales, pero sobre todo el hecho de que un 13 de marzo de 2006 decidió escribir una carta a una chica por la cual sentía cierta atracción y hoy en día son pareja y tienen dos hijos, su sueño hecho realidad.

Una historia de un soñador contada por él mismo. Una visión de la locura desde dentro, desde su más profunda vivencia.
*Texto extraído de la página web del documental 
Para ver el documental entero PINCHA AQUÍ

Posted by César M. Estévez

jueves, 28 de julio de 2011

Notas sobre "Psicosis, una perspectiva integradora", de Johan Cullberg



El libro "Psicosis, una perspectiva integradora" de Johan Cullberg (ya mencionado por nuestros compañeros del blog Postpsiquiatría en uno de sus brillantes post), es un intento, en palabras del propio autor, de mantener vivas de forma simultánea las perspectivas humanista y biológica en la comprensión y trabajo con el trastorno psicótico.

En el prólogo a la edición española, Ignacio García Cabeza,  resalta las posibilidades que nos brinda esta obra de aproximarnos a la psicosis de una manera humanista, psicológica, comprehensiva y global, facilitando así el acceso a la comprensión del afectado, sus experiencias, su mundo.

Y es que, no se trata de pasar de un reduccionismo psicológico a otro biologicista, como de hecho, hemos realizado a través del supuesto paradigma biopsicosocial, sino de ir encontrando puntos de unión entre las distintas fuentes de concimiento, reconociendo las limitaciones con las que aún nos encontramos, que quizás cada vez sean menos. 

A continuación, y siendo consciente del reduccionismo que supone intentar condensar un libro en solo unas líneas, expondré algunas ideas de los catorce primeros capítulos (la cursiva es mía):

- La necesidad de encontrar cierta coherencia, o lo que es lo mismo, una explicación con sentido al extraño cambio que se experimenta internamente (durante el proceso psicótico), sobrepasa las reglas de la lógica y el raciocinio.  En la psicosis, la necesidad de coherencia ha triunfado y se reinstaura una continuidad interna. El precio es la pérdida de una comprensión realista y compartida de la realidad.
- Es más fácil luchar contra una amenaza externa contra la cual es posible encontrar protección y ayuda, que afrontar una pérdida total de la capacidad para entender lo que está sucediendo internamente.
- La psicosis se produce como una forma de estrategia adaptativa y fallida de la personalidad ante un estado de cosas, de otro modo confuso y caótico.
- La experiencia ante una desintegración inminente del yo, marcada por la ansiedad, ahora se intenta "reparar" y explicar por medio del delirio.
- La combinación de síntomas psicóticos bizarros (extraños, incomprensibles) y de larga duración es característica de las psicosis conocidas como esquizofrenia.
- Con el fin de evitar conclusiones simplistas debemos señalar que la psicosis no depende solo de las experiencias biográficas, sino que tiene su raíz tanto en la biología como en la personalidad.
- El descuido y el abuso en la temprana infancia pueden ocasionar trastornos de personalidad predisponentes a la psicosis.
- Cuando crece la confianza, la psicosis cede. Por esta razón el entorno en que se provea la atención es de suma importancia en su tratamiento.
- Las fases de la psicosis serían las siguientes: prodrómica; pre-psicosis; psicosis-fase incial; psicosis-fase tardía; fase postpsicótica.
- Familias con un funcionamiento saludable contrarrestan la vulnerabilidad heredada (supone un factor protector).
- Los investigadores han comenzado a abandonar la idea de identificar UN gen específico responsable de la esquizofrenia y otras psicosis.
- Cuando pensamos en el complejo trabajo que el yo debe llevar a cabo para mantener el equilibrio entre el mundo interno y externo, lo sorprendente no es que ciertas personas tengan una crisis psicótica en respuesta al estrés, sino que más bien surge la pregunta de cómo los seres humanos no responden de esta manera con más frecuencia.
- La medicación antipsicótica es con frecuencia un tratamiento eficaz para la esquizofrenia, pero puede ser contraproducente en otros trastornos (el autor insiste a lo largo de toda la obra en la necesidad de ajustar adecuadamente las dosis de antipsicóticos a niveles bajos siempre que sea posible y  la combinación de dichos tratamientos con otros de carácter psicoterapéutico de cara a un pronóstico favorable ).
- En los centros de salud mental donde tienen un alto grado de emoción expresada (criticismo, hostilidad, sobreprotección), se han reducido los índices de recuperación de pacientes psicóticos.
- El riesgo de desarrollar una psicosis y de forma especial una psicosis esquizofrénica (no deberíamos meter en el mismo saco todos los cuadros psicóticos; así no es lo mismo una psicosis pura que una psicosis disociativa o histérica, por poner un ejemplo), debería contemplarse de forma multidimensional, donde factores neurobiológicos, psicodinámicos y sociales se unen y se potencian o neutralizan.
- La falta de sueño es  probablemente el factor que puede contribuir de forma más definitiva a desencadenar una psicosis, por lo que es imprescindible ayudar en la recuperación de pautas de sueño saludables.
- El umbral para la psicosis disminuye por la falta de verificación de la realidad, consecuencia de la reducción de contacto social (aislamiento).
- En ciertos consumidores de cannabis la psicosis se  desencadena con solo un día de consumo.
- Se han descrito tres  factores diferentes de protección psicosocial: la red de apoyo social, el trabajo y la actividad con significado y un sentido interno de coherencia y significado.
- La esquizofrenia constituye un subgrupo heterogéneo de psicosis, que con frecuencia tienen un peor pronóstico. La alteración del sentido del self es más profunda que en otras psicosis, y, a su vez, afecta la capacidad para relacionarse y adaptarse al futuro.
- Los síntomas de primer rango de Schneider (sensaciones de pasividad y de ser controlado externamente) no siempre suponen inevitablemente un mal pronóstico.
- Hay riesgo de que efectos secundarios del tratamiento o consecuencias sociales de los síntomas puedan ser interpretados como síntomas de la enfermedad. Incluso la depresión puede ser diagnosticada erróneamente como síntoma negativo.
- El 50% de todos los que tienen un primer episodio psicótico, formarán parte del grupo de las esquizofrenias ( esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo, trastorno esquizofreniforme y esquizofrenia simple). La mitad de los casos de primeros episodios, por lo tanto, tienen un pronóstico bueno o muy bueno. Además, dentro del grupo del espectro de la esquizofrenia solo la mitad desarrollará una enfermedad crónica.

Continuará...

Texto escrito por Esther Sanz (Psicóloga Clínica Área Externa Salud Mental Tenerife)

lunes, 28 de febrero de 2011

Mi experiencia de la locura

Aquí os dejamos una nueva colaboración de Diana, esta vez nos da su visión de lo que es "la locura" para ella.

" Venía conduciendo y de repente me ha venido mi idea de lo que significa la locura, de su sentido... (es mi vivencia personal pero igual las personas que lo lean puedan ver reflejos en lo escrito).
Para mí es una forma extrema, potente, urgente, un intento del ser humano de deshacerse de sistemas de creencias o patrones mentales establecidos, impuestos, ya sea por nosotros mismos o por el exterior. Aquello que nos hace sentirnos como seres limitados cuando nuestra naturaleza no la es.

Cuando una persona entra en un estado psicótico se le muestra, de manera podríamos decir literal, aquello a lo que nos aferramos, aquello a lo que estamos profundamente apegados y que ya colapsa, que caduca. Se muestra de manera literal la idea mental que tenemos acerca de ello. La mente se expande y muestra aquello en lo que cree, o en lo que se ha visto "obligado" a creer. La persona, pues, en pleno estado psicótico siente un tremendo terror por aquello que está percibiendo, que no entiende pero que amenaza su mundo, un mundo que tiene asumido como real pero que no lo es en su sentido literal. De ahí las sensaciones de perder identidad, de confusión, de muerte...

Cuanto más la persona se resista al cambio, más fuerte y más potente será el brote. También, cuanto más fuerte es el brote, cuanta más intensidad tenga, nos indica, desde fuera, lo tremendamente aferrados, apegados que estamos a esa idea en su sentido literal para la persona que lo vive.
Por ello, los que acompañan a personas que atraviesan estos episodios tienen que ser tremendamente comprensivos, compasivos, y a la vez ser el punto de anclaje de la persona que lo sufre, ya que por momentos puede perder toda referencia. Mientras duren estos episodios, uno, desde fuera, no puede hacer mucho más (a excepción de suprimir a la persona mediante medicación).

Cuando logramos distanciarnos, no identificarnos con eso que estamos percibiendo de manera tan potente, cuando logramos ver la sutileza, lo que ese proceso trae implícito, cuando logramos ver lo simbólico, lo metafórico que hay en ello, es cuando nos logramos liberar de esa neurosis, es cuando comprendemos y salimos de ese estado renovados, sintiéndonos más ligeros, más libres de conflictos, transformados. Este es el trabajo una vez la persona haya salido de la crisis y para que tenga el resultado deseado para profesional-paciente deberá ser un trabajo colaborativo. Sólo el paciente tiene toda la información, sólo el paciente conoce enteramente su realidad, pero puede carecer de herramientas que le hagan permanecer en equilibrio. Es ahí donde entra el trabajo del profesional.
(Bueno, la idea que me vino, fue un sentir pero que al querer plasmarlo se hace extenso y aún así no queda plasmado todo lo que querría. En realidad las palabras no sirven de mucho, y si se intenta analizar mucho, al final consigue más confundir que aclarar).
Me apetecía dejar plasmada esta idea y pensé que igual es una buena idea el compartirla. Así que si de alguna manera piensan que sería buena para reflejarla en el blog, les doy libertad de hacerlo. Para eso estamos, para colaborar e intentar ayudar dentro de nuestras posibilidades.
Un abrazo! "

Texto introducido por César M. Estévez (Enfermero especialista de Salud Mental), escrito por Diana (Experta en temas de Salud Mental) 

sábado, 11 de diciembre de 2010

Me llamo Teresa y mi hermano sufre esquizofrenia.

En un periódico valenciano publicaban esta carta de una familiar de una persona afectada de esquizofrenia en la que relataba las grandes dificultades que tenía su hemano, y en general la familia, para luchar contra  los efectos de su enfermedad. 
Me llamo Teresa. Mi hermano sufre esquizofrenia. Es uno de los 10.000 enfermos que hay en Valencia. Él no nació así. Estudió hasta Segundo de Derecho. Su ilusión era terminar la carrera, tener una novia, casarse... 
Pero de pronto, un día apareció la enfermedad maldita. Tenía 22 años cuando su vida se paralizó. Ahora tiene 43. Sólo recuerda cosas del pasado, de lo que fue y de lo que vivió cuando tenía salud. Se ha pasado dos décadas yendo al psiquiatra de zona cada mes 10 minutos. En ese tiempo le recetaban medicación, pero nada más. Así se ha tirado 20 años, como si fuera un jubilado. Fumando, paseando, deambulando, volviendo a casa, jugando al solitario con la baraja, fumando, paseando, deambulando... Y así una y otra vez. 
En octubre de 2008 ingresó en un hospital de la Agencia Valenciana de Salud. No quería. Tres meses antes ya estuvo en un centro. Lo ideal hubiera sido disponer de recursos intermedios donde ir y que le hicieran un seguimiento, pero no existen. Actualmente está otra vez en casa, donde la situación es penosa. Mi madre tiene 72 años y Alzheimer y mi padre, 74. Cada vez que voy allí me marcho deprimida. Él cree que voy contra él, que quiero boicotear su vida. Se lo imagina y actúa a la defensiva. 
Mis padres son los recursos que la Administración no pone, cuidadores sin formación, pero con una gran capacidad de amar a un hijo que desvaría y les acusa de cosas que nunca hicieron. Les insulta o increpa hasta la desesperación, pero cuando pasan unas horas mi pobre hermano les pide disculpas. A veces le dice a mi madre que le entran ganas de tirarse por el balcón. 
¿Imagináis lo que significa para una madre oir eso? El 10% de los enfermos de esquizofrenia se suicidan. No me extraña. Me parece poco para el nivel de sufrimiento que padecen. Si yo estuviera enferma y tuviera las mismas condiciones de atención socio-sanitaria seguramente también lo haría. 
Han pasado 600 años desde que el Padre Jofre se preocupó de acoger a personas con problemas mentales. Entonces se les trataba como supuestos endemoniados, abandonados a su suerte en una barca en el mar. Ahora todo sigue igual. Siguen abandonados en sus casas, en las calles por donde deambulan sin techo. Nada ha cambiado. 
Los presupuestos que se destinan a Salud Mental no varían. Seguimos sin una red de recursos asistenciales para atender a estos enfermos en los tres aspectos fundamentales: medicina, atención psicológica y social, como personas al fin y al cabo.
El panorama que espera ahora a mis padres en los años de su vejez es terrible. Mi familia se quiere morir. Mi hermano se quiere morir. No podemos ver y sentir tanto sufrimiento...
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Esta carta es el reflejo de la realidad en la que todavía hoy viven muchos (demasiados) afectados por un trastorno mental grave y sus familias. Actualmente existen equipos interdisciplinares que mediante un correcto abordaje pueden conseguir que estas situaciones no sean tan dramáticas. El afectado y su entorno no se deben encontrar sólos (abandonados) en medio de esta compleja travesía, para no acabar de la forma tan desesperada en la que se encuentra esta familia. Para ello es necesario que exista sensibilidad social y compromiso  político con estas personas, dicho con otras palabras, sensibilidad y compromiso presupuestario. En especial en estos tiempos de crisis económica es necesario no retroceder en políticas que han mejorado la calidad de vida de estas personas.

Nuevos enfoques terapéuticos, más integrales e integrados en la comunidad, mejores fármacos y una red más potente de recursos sanitarios, socio-sanitarios y sociales posibilitan que la recuperación de las personas con trastorno mental grave no sea una utopía. No demos pasos atrás en los lugares en los que hemos avanzado  algo en las últimas décadas y no dejemos de exigir que se avance en otras regiones/países donde no se ha establecido todavía una red de asistencia y apoyo a la Salud Mental.
Mito: No hay esperanza para las personas afectadas por un trastorno mental grave.
Realidad: Hay más tratamientos, estrategias, y apoyo de la comunidad para la gente con problemas de salud mental que nunca antes, e incluso más se divisan en el horizonte. Las personas con este tipo de dificultades pueden llevar vidas activas y productivas.
Mito: Una vez la gente muestra enfermedades mentales, nunca se recupera.
Realidad: Estudios científicos muestran que la mayoría de gente con enfermedades mentales mejora, y muchos se recuperan por completo. La recuperación se refiere al proceso por el cual la persona es capaz de vivir, trabajar, aprender, y participar íntegramente en su comunidad. Para algunas personas, la recuperación es la capacidad de vivir una vida realizadora y productiva. Para otros, la recuperación implica la reducción o completa desaparición de los síntomas. La ciencia muestra que tener esperanza juega un papel integral en la recuperación de la persona.
César M. Estévez (Enfermero Especialista de Salud Mental)

jueves, 18 de noviembre de 2010

Esquizofrenia en primera persona



O.M.S. fue dado de alta de nuestra unidad hace ya unos meses. Desde entonces ha continuado participando en el blog a través de sus comentarios.
En esta entrada hemos rescatado los tres últimos textos que nos ha enviado.
Sus palabras son, entre otras muchas cosas, el testimonio de un después; porque detrás de la crisis y el ingreso hospitalario y la estabilización sintomatológica viene la vida. Y el afuera puede ser duro, al igual que las vivencias más íntimas asociadas a la esquizofrenia.
Desde aquí te mandamos un enorme abrazo y mucha fuerza y el deseo de que no pierdas nunca la esperanza.
Muchas gracias por compartir estos pedazos de vida con nosotros, O.

"Hoy me he levantado un poco tarde, muchas veces no tengo una motivación constante. Antes tenía ganas de hacer muchas cosas: deporte, salir con mi gente, pasear...Pero noto que con el paso de los años, todo eso se ha ido consumiendo y ahora me encuentro con poca fuerza para mirar hacia un futuro; todo se me hace muy rutinario. Estaba haciendo un taller y como quien dice ni he comenzado a adaptarme a él y saber aprovecharlo para que el día de mañana me valga de referencia a la hora de encontrar un trabajo y pueda formarme pese a las barreras que nos pone la vida.
La verdad, lo he pasado mal...todo comenzó con la separación de mis padres.Me metí en un mundo del que creía no poder salir.Tenía una edad temprana y conocí a una chica, todo muy bonito al principio hasta que empecé a probar las drogas. Me creía que con eso iba a calmar todas mis indiferencias; me daba todo igual.
Solo estaba esperando al fin de semana para tomar mi dosis. Hasta que llegó el momento en que una de las pastillas que consumía durante el fin de semana estaba en mal estado y se me vino el mundo encima. Empezaron esas voces a insultarme, tenía fobia a todo. Fueron varias fases: primero me comía el coco antes de acostarme. Eran muchas noches sin dormir, pero con el paso de los años y con esfuerzo lo fuí aceptando. Cada año que pasaba me encontraba mejor conmigo mismo y a tirar para delante. En aquella época no tenía diagnosticado ningún tipo de enfermedad. Empecé a asistir al psicólogo con 19 años,era una psicóloga muy buena,se llamaba Mónica y supo entender mi situación ".

" Voy a comenzar a escribir todo lo que me pasó a lo largo de este último ingreso. Me encontraba desorientado, un poco como si no supiera donde estaba mi sitio, y a veces desconcertado.Tenía muchisimas ganas de llorar y no lo logré hasta el final del ingreso .Lo que más me duele es tener que ver sobre todo a mi hermano y mi madre sufrir, y me siento culpable.Y es que mi enfermedad muchas veces no me deja avanzar a la hora de relacionarme e integrarme en la Sociedad, me cuesta muchísimo, pero siempre me digo que para delante, que vendrán tiempos mejores.Y me doy ánimos a mí mismo para seguir luchando, por la vida y porque si no tenemos expectativas, ni algo por lo que vivir, no seríamos personas. Ahora quiero escribir algo que me ha pasado durante muchos años y que me han llevado a la locura. He encontrado la paz pero por poco tiempo, diariamente son intervalos de poca felicidad.Y me vino desde hace muy poco tiempo el sentirme así. Muchas veces frustrado, trastornado y muy inquieto.Mi enfermedad es Esquizofrenía Paranoide, sé que es difícil de aceptarla porque es crónica y para toda la vida, tengo que llevar un seguimiento y un tratamiento que se ajuste a mi cuerpo. También saco cosas positivas para mejorar mi calidad de vida y poder seguir avanzando, para acabar con esto de una forma autoritaria y siempre consciente de los pasos que doy. Cuando me siento solo y a lo mejor tengo a mi Familia cerca, se me rompe el corazón y me vengo un poco abajo. Recuerdo muchas situaciones en las que pensaba y me volvia totalmente Hipersensible ".

" Voy a hacer un comentario de lo que los padres llegan a hacer por la vida de su hijo. A mí si un dia me falta mi madre, voy yo detrás porque sin ella no podria seguir viviendo. Siempre ahí al pie del cañón, preocupándose por mí todo el rato, dándome afecto y cariño, dándome el apoyo cuando más lo necesito, regalándome su sonrisa para que ría con ella y saborear el amor que sentimos juntos. Una madre da su amor hasta el último de sus dias y se desvive por los hijos luchando con uñas y dientes, para conseguir o guiarlos por el buen camino. La pena más grande es cuando un hijo se te pierde en todos los sentidos y yo creo que a mi madre le he dado muchos disgustos. Primero las drogas, después un intento de suicidio y ella presente, que es lo que más me duele nada más pensarlo. He sido muy egoísta. Pero a veces necesito sacarlo, para que no vuelva a ocurrir, cuando me encuentro totalmente desencajado y solo con mi enfermedad que es lo que más miedo me da. Volver al sufrimiento y que me encuentre desesperanzado y me vea solo, con el añadido de contemplar la ingnorancia de esta sociedad. Porque un gran porcentaje de personas no conoce los síntomas, ni como se puede llegar a sentir un discapacitado o un enfermo mental. Aquí lo voy a explicar como se puede llegar a sentir. Lo mas común es que se sienta rechazado, que sienta un enorme miedo  a que le dé una psicosis y tarde a lo mejor años en recuperarse o no recuperarse del todo. A eso llegan la mayoría de las personas, las que se meten en la boca del lobo. Porque es tal cual: a veces una peli de miedo metida en las entrañas. Mucho malestar, que tu vida no encuentra un Aliciente por el que vivir. Nadie podria meterse en sus cabezas para saber lo que está sufriendo esa persona. Lo puede percibir, lo puede suponer, le pueden llegar a ayudar a desconectar un poco de sus pensamientos, depende del grado o del nivel de su enfermedad. Yo os digo que con la gente que he tratado y he comentado, y me he acercado más a ellos, he notado que se pueden ver reflejados en alguna parte de tu discapacidad ".

Texto introducido por Esther Sanz ( Psicóloga Clínica Área Externa Salud Mental) y escrito por O.M.S., chico diagnosticado de esquizofrenia paranoide.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Carta



Ésta es una carta que una mujer, a la que mantendremos en el anonimato, nos ha enviado, y a la que hemos solicitado permiso para publicar sus inteligentes y lúcidas palabras, pues contienen la experiencia, los sentimientos, temores y razones de muchas otras personas que han pasado y lo siguen haciendo  por situaciones similares.

Sobran los comentarios y las reflexiones porque ella lo dice todo. Juzgar vosotros mismos...

" Soy una persona bastante adaptada, si no empleo esta palabra negativamente, adaptada al entorno en el que estoy, con pareja estable, un trabajo que me gusta, miles de inquietudes culturales, incluso popular en la ciudad donde vivo, donde me conocen por mi trabajo. Todo esto me da fuerza, y al mismo tiempo me hace pensar en la gente que, teniendo un diagnóstico parecido al mío, y habiendo pasado por experiencias similares de desconexión de la realidad y puro terror, no tienen la misma suerte, bien porque su situación vital no es agradable, porque no disponen de redes sociales sólidas, o porque son presa del estigma o el autoestigma. Por eso no me desvinculo de ese sufimiento, aunque a mi no me afecte tan directamente.
Cuando le cuento a mis amigos que tengo miedo de un posible TAI (tratamiento ambulatorio involuntario), siempre me tranquilizan con buenas razones, como que en mi caso sería muy improbable que alguien que me conociese lo solicitase, ya que conocen mi criterio para detectar los síntomas, exteriorizarlos y no dejarme llevar por ellos. A modo de "curioso testamento", no por muerte sino por incapacidad, mi novio está informado de hospitales o profesionales alternativos al puro biologicismo, partidarios de un uso responsable y puntual de la medicación, en caso de que algún día, que espero no llegue nunca, la psicosis me ganase. Pero aún así la sombra del TAI es alargada, me hace pensar en lo peor de la psiquiatría, y me hace pensar que esta idea favorece a los que no quieren comerse el tarro con el meollo de la salud mental, a los que salen beneficiados, como las farmacéuticas, y a los políticos de derechas, muy aficionados a vincular todo lo raro y diferente con la violencia, a modo de chivo expiatorio de los males de esta sociedad (inmigrantes, gitanos, enfermos mentales, drogodependientes...). Me cabrea esta visión represiva, es como decir que la enfermedad mental es un problema de violencia que sólo se puede tratar con violencia.
Pienso que el asociacionismo de enfermos mentales está en pañales, y en general es más fuerte el asociacionismo de familiares. Con todos mis respetos a los familiares, que habrá de todo, creo que estos, muchas veces, son tan víctimas de los prejuicios y el estigma como la mayoría de la sociedad, y dependiendo del profesional que les haya tocado en suerte, estarán más o menos informados o desinformados. Supongo que ante el shock de que les digan, por ejemplo "su hijo tiene una enfermedad grave e incurable, llamada esquizofrenia, debe tomar la medicación de por vida, si no corre el riesgo de hacerse daño a sí mismo o a los demás", cualquier padre o madre desarrolla un plus de proteccionismo (con gran carga lógica de angustia) adecuado a la noticia. A partir de ahí, y si el hijo no lo tiene fácil para comunicarse bien con ellos en pie de igualdad, los malentedidos están servidos, y cualquier discusión cotidiana puede muy bien confundirse con síntomas ante los que estar alerta. Bueno, a lo mejor lo pinto un poco excesivo, pero yo tuve esa experiencia con mis padres: En el segundo brote, hace ya unos ocho años, se pusieron histéricos y me dieron tanto miedo que me quise ir, pero me lo impidieron, por la fuerza, sujetándome con muchísimo escándalo y llamando a urgencias para pedir un tratamiento a domicilio. Vino la policía con una enfermera que me pinchó, y me llevaron en ambulancia a urgencias. Con el psiquiatrra de guardia me sentí tranquila, ya que a diferencia de mis padres no estaba histérico, sino más bien somnoliento. No le mencioné ninguna paranoia ni idea delirante,(porque literalmente no tenía la menor gana de ingresar), me limité a contarle alguna vaguedad de variaciones de estado de ánimo y enseguida determinó que no veía motivo de ingreso, así que me fui a dormir a casa de un familiar y al día siguiente tuve una conversación con ellos para explicarles lo que debían y no debían hacer cuando me viesen rara. Creo que la necesidad de esa conversación, unida al efecto sedante de la medicación (ni flores de lo que era porque no te lo dicen), me hizo volver del brote. No le guardo, obviamente, el más mínimo rencor a mis padres, todo lo contrario, pero sí que veo la necesidad de que muchos padres entiendan estos procesos, y estas relaciones hay que construirlas cuando se puede, cuando vuelve la conciencia habitual, ya que sólo así se construye la comunicación y el empoderamiento del enfermo.

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