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domingo, 25 de agosto de 2013

Más de cien voces amigas quieren saltar el muro


La continuidad de Saltando Muros corre peligro. Este fue el mensaje que os transmitimos el pasado 16 de Julio, de una manera un tanto incompleta e imprecisa, hemos de reconocer.
A partir de esta fecha han sido muchas las muestras de apoyo que hemos recibido: correos electrónicos, mensajes a través de las redes sociales, largas conversaciones, pequeños guiños inesperados, llamadas telefónicas …, voces que no deseamos olvidar y a las que hemos decidido dedicar un espacio en nuestro blog.
Aquí os dejamos una recopilación de textos, los vuestros, y todo nuestro agradecimiento por tanto aliento y complicidad.
Os aseguramos que el día que toda esta historia comenzó no hubiésemos podido imaginar de ninguna de las maneras lo que estaba por venir.
Empezamos…
1- Miguel. Psiquiatra. Ibiza.
Hablar de la influencia de Saltando Muros me supera. Sería hablar de los proyectos de rehabilitación en salud mental por parte de un equipo pluridisciplinar integrándose en la comunidad a través de la red virtual y los medios de comunicación. Porque "eso" tan novedoso es el trabajo que realizaban.
Como ya he dicho "eso" me supera. Así que hablaré desde la experiencia personal, de lo que este blog ha significado para mí, porque fue uno de los blogs que comencé a leer, uno de los primeros de los que fui seguidor y que me impulsaron para invertir horas en escribir un blog propio e inspiraron en bastantes entradas .
Me abrió a la concepción de red virtual, de cómo el trabajo individual aunado con el de otros trabajos individuales, formando una comunidad que aparecía de manera natural, podía modificar algo mayor que el entorno cercano.
Las opiniones que he leído en Saltando Muros han modificado mi manera de ver diversas situaciones y me han acercado más a mis propios pacientes en situación de trastorno mental grave.
Los debates que se han iniciado han enriquecido mis planteamientos. Estaba demasiado acostumbrado a la conversación con los mismos psiquiatras de siempre, al polemizar desde la misma visión, al diferir de opinión "pero no demasiado" que si no es otra cosa de la que hablamos. El poder escuchar y ser oído por todos los implicados, -profesionales de otras formaciones, familiares, pacientes y ex-pacientes - ha sido una grata experiencia.
La lectura de las entradas escritas por los pacientes daba una información que a veces en consulta no podemos conseguir. Daba una visión no de la enfermedad mental, sino de las personas que padecen enfermedad mental. Daba un púlpito a los que siempre se les ha negado un púlpito. Para los que nos ganamos la vida intentando comprender y tratar el sufrimiento psíquico era una fuente de inspiración, información y formación.
No solo fue inspirador para mí, fue para mucha gente el primer acercamiento a una manera integradora de entender la enfermedad mental a través de la red.
A su alrededor hemos nacido y crecido muchos blogs, que enlazábamos comentarios, nos contestábamos, nos intercambiamos información que de otra manera era difícil de conseguir... para los profesionales que trabajamos algo aislados nos permitían tener conversaciones sobre temas que, antes de descubrir los blogs, posponíamos para los congresos.
Pero saltando muros no es solo el blog de saltando muros.
Hay personas involucradas. Los mismos con los que he entablado conversaciones en la red: familiares, profesionales, pacientes, ex-pacientes,... El blog es uno de los frutos de este árbol que -me dicen- van a arrancar de raíz o, al menos, a talar.
Saltando muros ha aparecido en prensa, radio y televisión y siempre con comentarios elogiosos. No se ha casado con ninguna corriente, ya que permitía hablar a todos; desde las metáforas en psicoterapia, al ejercicio y los omega-3, pasando por la neurobiología y la opinión de los pacientes.
Al escribir esto lo asocio, con lo que me cuentan los más viejos de la psiquiatría. Sucedió a inicios de la década de 1970 en España. Dentro de los muros de algunos psiquiátricos los psiquiatras, impregnados de las corrientes de la antipsiquiatría, comenzaron a reunirse con familiares, a realizar asambleas de pacientes, a decidir por votación... Había más democracia dentro de los manicomios que fuera. Así que la policía entró para instalar la normalidad patológica que había fuera. El tiempo dio la razón a los que estaban dentro de los muros.
Hay una pregunta que me suelo hacer cuando no entiendo algo para orientarme: ¿cui prodest?, es decir, ¿a quién beneficía?
El cierre de un blog ¿a quién beneficia?, ¿a los pacientes?, ¿a los profesionales?,¿a otros dispositivos?, ¿a los familiares?, ¿a los gerentes?....
Deseando que os permitan volver a escribir en vuestro muro, os mando mi admiración y respeto por el trabajo realizado; por haberlo iniciado, haberlo continuado y haberlo defendido.
2- Sonia. Educadora de menores protegidos. Tenerife.
Fundamentalmente Saltando Muros me parece una herramienta terapéutica eficaz y sin efectos secundarios. Además, considero que todo lo que aporta es positivo, no solo para las personas afectadas de trastorno mental, sino para familias, profesionales y por qué no, la sociedad en general. Trata de unos de los derechos humanos básicos ,el derecho a ser tratado dignamente, el derecho a ser persona. No veo nada en absoluto negativo en esto, ni razón para terminar con una iniciativa tan honesta, innovadora y productiva. Propuestas como estas contribuirían a conseguir una sociedad mejor.

jueves, 20 de junio de 2013

Tú también lo puedes conseguir


                                                             El gatito de Teresa

"La vida es una presión constante en la que estamos sumergidos. A las personas  que padecemos algún tipo de trastorno de la afectividad, nos cuesta por diferentes motivos cogerle el ritmo a la vida. Normalmente ese ritmo es vertiginoso, pero hemos de subirnos al tren y no dejarlo escapar ni un solo día.
Frente a lo estigmatizados que estamos por la sociedad actual hemos de cogerle los cuernos al toro y capear este tipo de situaciones.
Nos afectan muchos factores (externos e internos), sin embargo, hay un buen “atajo” y es el siguiente:
Vivo desde hace 23 años con un chico que me ha demostrado estar a las duras y a las maduras, en la salud y en la enfermedad. Él es un chico sin ningún tipo de trastorno, una persona sana que recorre el camino de la vida a mi lado desde que me diagnosticaron la enfermedad. Él es el que hace que yo ponga voluntad y constancia día a  día.
Vivir al lado de mi pareja hace que me mantenga a la altura de las circunstancias: una persona que necesita de mi apoyo para llevar a buen término cada día que nos regala la vida. Es pues, un esfuerzo continuo sin desfallecer, venciendo todo tipo de obstáculos, todo agotamiento físico y psíquico.
Además de las tareas cotidianas como puede ser hacer la compra, la comida, recoger la casa, etc..., debemos realizar algún tipo de disciplina física, un ejercicio regular que, además de crear endorfinas para sentirnos mejor, nos mantiene pletóricos en cuanto a energía y vitalidad. Con esta energía que nos brinda el deporte podemos concluir el día con total normalidad.
Yo también realizo voluntariado altruista y cuido diariamente de un gatito que atropellaron. Estas dos labores hacen que además de lo anteriormente expuesto, me sienta plenamente feliz. 
Afronta la vida con optimismo porque TÚ TAMBIÉN LO PUEDES CONSEGUIR".  

Texto remitido por Teresa D.H.

miércoles, 29 de mayo de 2013

El uso de metáforas en psicoterapia. (Sesión Clínica)

Recientemente hemos propuesto a nuestros compañeros del Servicio la posibilidad de ir colgando las sesiones que desarrollan además de invitarles a participar, de la manera que estimen, en este blog.
La idea es la de  ir ampliando la participación en el blog de otros profesionales de nuestro entorno, además de tener un espacio para compartir públicamente las sesiones clínicas de nuestro servicio.
Dado que nuestro blog  gira entorno a la salud mental (concretamente se centra en la lucha contra el estigma, pero no está limitado a esta temática), creemos que encajarían prácticamente todas las sesiones clínicas.

Nuestra compañera Laura Ruiz Quintanal (Psicóloga Clínica) nos ha remitido la primera. Una interesante sesión sobre "El uso de metáforas en Psicoterapia" y una introducción al enfoque narrativo y la técnica de la externalización:



Posted by César M. Estévez

domingo, 26 de mayo de 2013

El café de los Vinos

Nuevamente nuestro compañero Nico Florido ha querido compartir con nosotros sus experiencias en la USMC de Icod de los Vinos (localidad del Norte de Tenerife). En esta ocasión nos relata su experiencia en un programa que podríamos denominar de integración comunitaria que ha iniciado recientemente.

Tal y como él mismo me describía...
- esta actividad, bajo el epígrafe "El Café de los Vinos", la iniciamos en Mayo de 2013 en esta USMC como una actividad semanal, encaminada a abrir una nueva vía de atención a un grupo concreto de personas a las que tratamos desde hace años: personas con patología psicótica crónica activa, a las que los abordajes tradicionales no acaban de ayudar a mejorar, manteniendo alteraciones sensoperceptivas y del pensamiento con repercusión afectivo-conductual de manera habitual, aislamiento social marcado y deterioro cognitivo progresivo a pesar de la utilización de las distintas alternativas terapéuticas de las que disponemos actualmente.
De esta realidad descrita nace esta iniciativa. El objetivo es explorar otras vías de atención que mejoren la calidad de vida, las habilidades sociales y cognitivas y en definitiva la denominada rehabilitación psicosocial de estas personas. Para ello, entendemos que es posible aprovechar la ya establecida relación terapéutica que mantenemos desde hace años desde la USMC. Debemos acercarnos a su entorno comunitario y trabajar estas habilidades desde lo cotidiano y trivial hasta ir paso a paso facilitando que mejoren su día a día.

- ¿A qué personas va dirigida esta actividad?

Está enfocada a la atención de casos de patología mental grave con evolución tórpida y sintomatología psicótica activa e invalidante. Personas que a pesar de múltiples cambios de tratamiento farmacológico, derivaciones a recursos de rehabilitación psicosocial (T.Ocupacionales, CRPS, ECA…) y otros abordajes terapéuticos no conseguimos que mejoren su calidad de vida.

- ¿Qué profesional interviene en la actividad?

Esta iniciativa propuesta por enfermería al equipo de la USMC, será llevada a cabo en primera persona por el Enfermero Especialista en S.M. de la unidad en coordinación con el resto del equipo, sin que esto excluya la intervención activa de cualquier otro miembro.

- ¿En qué consiste?

Se trata de reunir un grupo de 3 ó 4 personas con el perfil definido anteriormente. Y, como habíamos comentado, aprovechar la relación terapéutica que mantienen con nosotros para realizar actividades cotidianas como: salir de casa a tomar un café en los alrededores, compartir con otras personas esta actividad, que inicien relaciones sociales de esta manera, que visiten zonas de su entorno a las que hace años que no acuden por su aislamiento y por su clínica activa, que propongan actividades de su interés, fomentar que en un futuro realicen actividades similares con su familia o por iniciativa propia. Las actividades se adecuarán al grupo en cuestión y deben ser dinámicas, teniendo en cuenta que son sólo un marco para contribuir a mejorar la calidad de vida de estas personas. La evolución propia de cada grupo establecerá la posibilidad de introducir otras actividades de ocio relacionadas con el ejercicio físico y actividades al aire libre.

- ¿Cuándo y cómo?

Inicialmente estableceremos 1 ó 2 días semanales para esta actividad, con una duración aproximada de 2 horas c/día. Nos acercaremos a los domicilios en principio para posteriormente establecer lugares de encuentro que fomenten la independencia y el vínculo de las personas con la actividad. Será preceptivo explicar a la persona y a su familia la actividad y sus objetivos y que éstos acepten participar en ella.

Esta actividad ya ha empezado a caminar y Nico nos relata cómo se está desarrollando la experiencia:


La última campana del mediodía toca a mi paso por la Plaza de la Pila. Este tramo empedrado de la ciudad del Drago me lleva directo a casa de Rafa. Me espera en el quicio de la puerta, sentado, como siempre. Adivino en su semblante, que hoy está abotargado. Sorprende su vestimenta, exageradamente abrigada para el día de solajero que nos acompaña. Rafa empuja su cuerpo hacia mi coche y aquel le sigue con ligera torpeza. A pesar de sus ganas de estar “in”, su todo, hoy, está “out”. Por un momento temo que sea la angustia psicótica habitual, debida a la maquinaria productiva inagotable que parece sostener sobre los hombros. Pero, tras un intercambio de frases sueltas observo una diáfana atadura química en el aura de mi copiloto. Bajamos calle del Amparo abajo por la pronunciada pendiente. Pendiente, que meses atrás calibró con precisión matemática el propio Rafa en su rostro. Tras un pase de balón al pie en medio de la calle, la gravedad lo catapultó de bruces contra el suelo. Él aún lo recuerda con una risilla entre vergonzosa y erosiva. Yo reflexiono con la idea de que si ya es difícil golpear un balón en una calle con un desnivel del 15%, hacerlo encima con el tratamiento neuroléptico en las piernas se convierte en un deporte de riesgo.

Llegamos a la encrucijada del Downtown icodense, donde la calle San Agustín, cual 5ª avenida neoyorquina, desemboca a los pies del ayuntamiento, dejando al sur la calle San Sebastián. Continuamos dirección noroeste, recorriendo Key Muñóz. A estas alturas, la latencia de respuesta de Rafa confirma que sus andares hoy son a cámara lenta. Mantiene una batalla, en franca desventaja, por permanecer alerta y resultar buen interlocutor. Pero cada cierto tiempo, los párpados vencen irremediablemente su voluntad, y permanece unos segundos adormecido. El bullicio del Calvario lo rescata de una de sus minisiestas. Y, como el Rey cuando se duerme en el desfile de las fuerzas armadas, quiere aparentar total atención a lo que ocurre a su alrededor.
Atravesamos el barrio de La Centinela, para bajar el Camino Real, donde con impaciencia y curiosa predisposición nos espera Carlitos. Su habitual discurso atropellado y farfullante, repleto de interpretaciones paranoides y autorreferenciales de difícil seguimiento, se torna, desde el principio, en un entusiasta relato del itinerario. Con minuciosa claridad, nomina cada barrio que pasamos, decorando con anécdotas de juventud y travesuras varias su locución. El Carlitos retraído, distante, semimutista y visiblemente tenso en la relación con otras personas que conocía, nos regala una arista cordial, comunicativa, afable y hasta divertida que nos impacta a modo de sorpresa.
Bajando hacia San Marcos nos detenemos un segundo en casa de Lolo y Paco para invitarlos a sumarse al café costero, pero declinan la propuesta. La próxima quizá.


Por fin se avista San Marcos, su muelle, su acantilado, sus pequeños locales junto a la playa y su remanso de paz entre olas que arrastran al que no conoce el baño de norte. La tertulia, sentados a pie del muelle, es el rato con el que me quedo. En ella, Carlitos se suelta aún más, se le ve cómodo. Impresiona su comentario de que hace unos 20 años que no bajaba a la playa de San Marcos. Impresiona mucho más la frescura con la que cuenta episodios pasados en este escenario. Diría que son de ayer mismo. Hace hincapié en su condición pasada de buen nadador. Por otro lado, Rafa, más pescador que nadador y que, en comparación con Carlitos, habitualmente es ameno, empático y mantiene un contacto más fluido con la gente en la calle, hoy está absolutamente atado farmacológicamente. Intenta soltarse cuando reiteradamente le pregunto si se encuentra bien. Creo que es uno de esos días en los que los titulares son del tipo:
“…es que no puedo levantarme… me encuentro aturdido… me olvido lo que me dicen… me cuesta atender…no tengo fuerzas, estoy flojo…”. Pero, a duras penas consigue seguir la conversación.
Buen rato para todos, nos hemos vestido de diario para tomar un café y ver el mar. Hasta ahora cada encuentro requería ropa de domingo de misa, y, esto a veces condiciona y limita. Coño, 20 años sin ver la playa de tu pueblo, ¡qué fuerte!


Nico Florido Medina (Enfermero especialista de Salud Mental)

domingo, 31 de marzo de 2013

Realidades y mitos sobre salud mental: mi enfermedad mental tiene tratamiento, ¿tu prejuicio tiene cura?




“Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo”

Casi nadie dudaría de la belleza con la que Cervantes describe el momento en que nuestro querido Don Quijote de La Mancha “pierde el juicio”. Y sin embargo, aún existiendo una tendencia literaria y artística a embellecer la “locura”, son pocos los que la aprecian. Las ideas erróneas en torno a la enfermedad mental, de peligrosidad e incapacidad, parecen superar los mitos que la consideran un estado admirable o grandioso, digno de un Quijote. La realidad objetiva de lo que es y no es un problema de salud mental poco o nada tiene que ver con las creencias populares transmitidas en nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales. Quizás esto se deba a que el ser humano está menos preparado para comprender la enfermedad mental que la enfermedad física y por este motivo, crea que se trata de una alteración rara y poco frecuente. La OMS (Organización Mundial de la Salud) sugiere que la enfermedad mental es una alteración de tipo emocional, cognitivo o del comportamiento en la que pueden quedar afectados aspectos físicos y procesos psicológicos que dificultan la adaptación de la persona a su entorno social y cultural. Pensar que esto ocurre en el menor de los casos es erróneo: los trastornos de salud mental representan el 12,5% del total de los problemas de salud, un porcentaje superior al cáncer o a los trastornos cardiovasculares.
La imagen fascinante o devastadora que suscita el sufrimiento asociado a la vivencia de quien experimenta un trastorno mental suele estar relacionada con dos creencias altamente arraigadas en el término de “locura”: el mito del artista loco y el prejuicio del loco agresivo. Si bien es cierto que a menudo se asocian creatividad y enfermedad mental, parece ser que el puente que une “talento y locura” es la alta sensibilidad. Se dice de la personalidad creativa que está más abierta a la emoción y a la intuición, mientras que la experiencia psicótica, por ejemplo, podría activarse en función de la sensibilidad al contexto. Ambos pueden coexistir por azar en un mismo individuo, pero en ningún caso la creatividad procede de la “locura”, ni un problema de salud mental procede de la creatividad. Del mismo modo, no hay razón para pensar que existe una relación directa entre agresividad y enfermedad mental o que la violencia sea un síntoma de este tipo de trastorno. La investigación al respecto ha observado que la probabilidad de que una persona con este diagnóstico cometa un acto violento es la misma que tiene cualquier otra. Datos sobre salud mental facilitados por la OMS afirman que el 98% de personas con enfermedad mental no comete un acto violento en su vida y cuando esto ocurre, es porque no está siendo atendida como necesita. Es más, estas personas son más víctimas que autores. Según algunos estudios, quien padece una enfermedad mental sufre actos violentos hasta 14 veces más que la población general.
Desmontar estos y otros tantos mitos es necesario para una recuperación de la enfermedad. Recuperar la dignidad del ser humano, ignorada durante las prácticas manicomiales anteriores a la reforma psiquiátrica de 1986, es esencial para que la persona que experimenta síntomas de enfermedad mental encuentre de nuevo el sentido de vivir en sociedad. El aislamiento, la medicación amordazante y las etiquetas alienantes no favorecen la integración de la persona en su comunidad natural. Se necesitan corrientes comprometidas que hagan posible la recuperación, reinserción y atención integral en salud mental. Un ejemplo de ello son las asociaciones que identifican y reivindican las necesidades y derechos de este colectivo. En esta dirección avanza AFES, la primera asociación de salud mental fundada en Canarias para la atención de familiares y personas con enfermedad mental. Con más de 35 proyectos en activo y cerca de 600 asociados, atiende anualmente a más de 800 personas. Para no dar pasos atrás desde “el cierre de los psiquiátricos”, AFES apuesta por la inversión en salud mental, la coordinación sociosanitaria y el mantenimiento de la actual red de recursos sanitarios, psicosociales y familiares: unidades de salud mental, equipo comunitario asertivo, atención domiciliaria especializada, centros de rehabilitación psicosocial, centros ocupacionales, viviendas supervisadas, proyectos de inserción laboral, programas de atención familiar y, por supuesto, servicios que asesoren y faciliten información objetiva y veraz en torno a la salud mental junto con programas que emprendan acciones de sensibilización y empoderamiento. En el 2012, AFES cumplió 30 años desde que se constituyera en 1982, aniversario que lleva el lema de su última campaña de sensibilización: “Mi enfermedad mental tiene tratamiento, ¿tu prejuicio tiene cura?”, una pregunta que la sociedad podrá responder conociendo la realidad de las personas que viven con un trastorno mental.

Texto escrito por Patricia Villena, psicóloga de AFES (Asociación Canaria de familiares y personas con enfermedad mental)

jueves, 7 de febrero de 2013

¡Desetiquétalo!

Nico Florido es un compañero que trabaja con un alto nivel de compromiso en la USMC (Unidad de Salud Mental Comunitaria) de Icod (en el área Norte de Tenerife). Fundamentalmente trabaja, muy codo con codo, con personas con problemas de salud mental graves y su abordaje está muy en contacto con lo sociocomunitario acercándose al entorno vital del usuario y ayudando de esta manera a dimensionar correctamente las complejas situaciones psicosociales que intervienen en los procesos de recuperación de la población que atiende.
Llevo un año coordinando el área de Enfermería Norte y considero a Nico Florido un referente en la Enfermería de Salud Mental Comunitaria. Recientemente me comentó su experiencia personal a propósito de un caso que me pareció muy interesante y que le pedí que compartiera con nosotros a través de este blog.
Nos ha enviado este texto que compartimos con satisfacción con ustedes.

César M. Estévez





¡ DESETIQUÉTALO !

A propósito de la etiqueta diagnóstica hago referencia en este texto a un caso significativo de mi vida profesional. Dejo claro de inicio, que mi intención es abrir una ventana a la reflexión de cuantos profesionales trabajan en el área de la Salud Mental.

En ocasiones observamos premura, inconsistencia, falta de rigor y en definitiva escasa profesionalidad en el acto cotidiano de etiquetar con un diagnóstico determinado un caso que llega hasta nosotros. Con menor frecuencia observo que alguien dé el paso de retirar una etiqueta erróneamente adjudicada a una persona, desconociéndose generalmente quién la adjudicó y porqué. Como mucho, se le añaden otras nuevas a la ya establecida. Certificando cada profesional su impresión diagnóstica del momento, pero sin despegar la etiqueta o etiquetas que cuelgan a modo de losa sobre la espalda del mal nominado en su momento y peor renominado después. Quizás existe cierto pudor en desdecir al colega, quizás la dinámica establecida deja poco espacio a detenerse en un análisis minucioso del caso en cuestión, quizás se oye sin escuchar, se ve sin observar y se etiqueta sin analizar lo mínimamente preceptivo. Es por esto, que te invito a acercarte a mi ventana y escuchar, observar y analizar con el tempo adecuado. Luego, que cada uno ponga o quite etiquetas como estime. Nosotros de momento hemos conseguido quitar alguna.

Érase una vez un jovencito llamado irónicamente Fortunato, por toparse nada más nacer con el infortunio. Pasó su primer mes de vida en una incubadora por su bajo peso, lejos del calor maternal. Al año de vida repitió alojamiento durante varios meses en el hospital por un problema respiratorio. Tras este episodio Fortunato, que era el menor de dos hermanos, perdió el contacto cercano de su hermana mayor a la que sus padres trasladaron a vivir con su abuela debido a las atenciones que la delicada salud de nuestro protagonista requerían. Con 3 añitos su Pediatra lo envió por 1ª vez a Salud Mental debido a su escaso desarrollo del habla, retraso en el crecimiento y lo que parecía una hipoacusia bilateral. Posteriormente, ya diagnosticado de Síndrome de Usher (Retinosis pigmentaria e hipoacusia bilateral) fue sometido a varios estudios Neurológicos descartando éstos otras anomalías. Hemos de reseñar que el entorno rural y el escaso nivel cultural y económico familiar de Fortunato fueron un hándicap importante en su desarrollo, dificultando en gran medida su verdadero potencial.

A los 11 años llegó como desafortunada inquilina la Risperidona a la vida de Fortunato, de la mano de unos denominados “trastornos conductuales” consistentes en: irritabilidad, actitud desafiante y rabietas frecuentes. Coincidiendo esto con su expulsión escolar durante una semana por levantar las faldas a las niñas y pelearse en el recreo. ¡Coño!, qué alivio siento de haber estudiado en otro colegio, porque he de decir y que me perdone el orientador escolar de turno, que yo mismo fui durante tres años seguidos campeón de levantar faldas y pelearme en el recreo de mi cole, título que en mi época daba prestigio al que lo ostentaba. Pero en fin, ya se sabe, las reformas escolares es lo que tienen, son siempre para progresar.

Con 12 añitos, las dificultades de su hipoacusia bilateral severa, su escasa estatura y sus gafas de culo de botella, a nadie se le ocurrió dirigir todos los esfuerzos hacia conseguir que aprendiera lenguaje de signos para sordos o conseguirle audífonos o centrar la atención en facilitarle el aprendizaje. Lo que ocurrió es que a nuestra amiga la Risperidona se le añadió su prima mayor la Tioridazina que debe ser muy buena, pero
que no mejoró en nada la sordera de Fortunato y su dificultad para hacerse entender entre un mundo estridente de niños fornidos, risueños y con esa pizca de crueldad innata propia de la edad. Como colofón final se añade un diagnóstico a la historia que no se sabe bien de dónde viene, pero sí qué significa, se le etiqueta de RETRASO MENTAL.

Tras varios cambios de colegio a otros de “Educación Especial”, cambios que le vinieron "especialmente" mal, es decir que fueron desafortunados para Fortunato, a los 16 años y una vez más derivado como opción de urgencia y nada menos que judicial a Salud Mental, llegó a mi consulta un chico bajito con el gesto contrariado y unas llamativas gafas de pasta. El juez tras la intervención de la Guardia Civil en un altercado en el domicilio familiar ordenó su traslado a urgencias del hospital donde le administraron una ampolla de Zuclopentixol y lo derivaron a su USMC para seguimiento por su Psiquiatra. Previo paso, eso sí, por urgencias nuevamente para “desrobotizarlo” ya que el neuroléptico lo dejó como a Chiquilicuatre haciendo “Er cruzaito”. Pude observar sin mayor dificultad, un chico con ganas de hacerse entender, con unas perritas de rabia, impotencia e incomprensión. Desde luego que de primeras no le encontré por ningún lado ese retraso intelectual o mental al que aludía con luces de neón su etiqueta diagnóstica. Además, su versión de la situación que llevó a las fuerzas de orden público a intervenir en su domicilio fue más que lógica y se resume en lo siguiente: un jovencito con ganas de oír música en casa y una madre con la paciencia minada por las metástasis de un carcinoma. Ah sí, se me olvidaba, como a todos, el chaval no puede apenas oír y claro intenta sentir la música con las vibraciones a todo volumen de los altavoces.

Posteriormente fueron llegando Fluoxetina, Amisulpride, Olanzapina, Flufenazina, Alprazolam, Diacepam, Cloracepato Dipotásico y un sin fin de nuevos invitados a la vida de Fortunato, pero como decía mi abuela: “la mejoría era para peor”. He de decir que en los 20 años de mi ejercicio profesional quizás los momentos más duros en cuanto a la ética se refiere, los he vivido durante el tiempo en el que tuve que administrarle el neuroléptico depot a un chico que necesitaba un libro de instrucciones distinto al de la mayoría, pero que ni por asomo requería de tal tratamiento. Su cara de impotencia en la consulta y su petición reiterada de comprensión eran tan potentes, que sólo su nobleza y claudicación cada 14 días ante el sistema eran de mayor magnitud.


Tras varios años de pelea hemos conseguido cambiar la audición por la escucha, la visión por la observación y tras analizar concienzudamente el caso, Fortunato tiene la merecida fortuna de llevar prácticamente un año sin tratamiento psicofarmacológico alguno. La etiqueta de Retraso Mental se la arrancamos sin acritud, pero con firmeza. No tengo la menor duda de que tendrá dificultades en lo venidero, pero su porcentaje de responsabilidad es infinitamente menor en su desarrollo personal que el lastre que ha supuesto su desafortunado etiquetado desde el día que asomó a este mundo.

¡Fortunato! quiero que sepas que siempre estuve contigo, aunque a veces no lo pareciera. Al sistema se le vence con sistemática paciencia. Y ahora tú que me has leído ya me puedes etiquetar.

PD: El día que estupefacto contemplé a Fortunato contestando con la mayor naturalidad que he visto a nadie. Con su propio móvil a una llamada de su novieta en el momento en el que acababa de recibir una ampolla de Zuclopentixol Acufase más una ampolla de Zuclopentixol depot más una de Biperideno y explicarle cómo se sentía a su manera y con su lenguaje, entendí definitivamente que ganaría su guerra.
No está mal para un enano sordomudo retrasado, ¿No?.

N. Florido Medina.
Enfermero Especialista en Salud Mental.
USMC Icod.

miércoles, 2 de enero de 2013

Donde la locura es una maldición


Recientemente ha sido publicado en la revista Interviú un artículo que me ha puesto los pelos como escarpias. Con el título "Donde la locura es una maldición", se aborda la situación actual de la salud mental en Pakistán. Ojeando las imágenes e ilustraciones que en él se exhiben, me doy cuenta, al igual que Fofito en su spot titulado "El Currículum" que en esta Navidad ha servido para elevar el ánimo de una sociedad sumida en la tristeza por una "crisis" que continúa pareciéndome efímera, cuales han sido nuestros logros en la lucha día a día por conseguir erradicar el "sentir popular" que existe en torno a la enfermedad psiquiátrica. Qué atrás queda el Manicomio Provincial, que nació en 1894 en Tenerife con el nombre de "Depósito de Dementes". Si compañeros, este fue su primera nomenclatura, grotesca y desalmada, pero entendible en la sociedad de ese momento, que concebía todavía "la enfermedad mental como una enfermedad del espíritu". Hoy por hoy, esta concepción es inadmisible. Nuestra lucha está enfilada hacia la integración del individuo, hacia el "tú a tú", hacia un paciente cuya patología aguda es tratada en los hospitales generales, al igual que aquellos que padecen de los riñones, del corazón o de las articulaciones. Miedo tengo a esta casta política, ajena en muchas ocasiones a la realidad de una población con necesidades, que son obviadas para atender a otras tantas que solo se preocupan por minorías, creyéndose con potestad para destruir los logros de tantos y tantos que han puesto su grano de arena. Todo ello, me provoca una sensación de debilidad que igualo a un castillo de naipes, donde el viento de la crisis pretende derruir en un breve movimiento.
Pese a ello, la lucha continúa.

Javier Castro.
Enfermero de salud mental.
Delegado para Canarias de la Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM)


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los alumnos de enfermería opinan


Últimamente estamos contando con la presencia y participación de alumnos de enfermería que rotan por nuestras unidades, en el taller del blog. 
Estas son algunas de sus impresiones sobre su paso por el Área Externa de Salud Mental:

Opinión grupal
"En nuestra puesta en común como grupo todas hemos coincidido en los mismo, la idea que teníamos de este sitio y de los pacientes con los que nos íbamos a encontrar no era muy positiva, ya que veníamos con miedos, incertidumbre, inseguridad, etc..., porque no sabíamos como íbamos a reaccionar y cómo iban a actuar los pacientes con nosotros.
Lamentablemente, la sociedad tiene una imagen negativa sobre estas unidades, lo cual condiciona las actuaciones ante este tipo de pacientes. Gracias a las prácticas que hemos tenido y los días que hemos pasado en esta unidad junto a los pacientes, nos han demostrado que la realidad no es así. Son personas que a pesar de tener su enfermedad mental han conseguido demostrarnos que son igual que nosotros, los cuales tienen esperanza, sentimientos, opiniones, objetivos y muchas ganas de sentirse valorados y respetados".

Opinión grupal
"Llegamos al hospital psiquiátrico con miedo e incertidumbre, pero sobre todo prejuicios que podían ser un impedimento en nuestra interacción con los pacientes. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de lo equivocados que estábamos, que son personas inteligentes, extraordinarias, que han sufrido mucho en su vida y han hecho y hacen lo posible por salir adelante. Nunca se sabe lo que te deparará el futuro, las circunstancias de la vida podrán ponernos en una situación similar  y necesitaríamos tanto apoyo como el que aquí reciben. Hemos aprendido muchas cosas de los pacientes con los que hemos compartido esta experiencia, el luchar y superar los obstáculos que se interponen en nuestro camino y la importancia de contar con personas que te entiendan y conozcan lo que estás pasando. Nunca pierdan las esperanzas y con mucho cariño les deseamos lo mejor".

M.B.M.
"Pues desde fuera este lugar se aprecia desde un punto de vista negativo, la gente los considera locos a los que hay que marginar, incluso cuando le cuento a los demás que vengo al psiquiátrico, ponen caras extrañas y exclaman – ¡ahí con los locos! – piensan que son personas que hay que tener poco más que con camisas de fuerza y encadenadas, pero al llegar aquí he podido comprobar que no, que son totalmente lo contrario, son personas que por circunstancias de su vida padecen este tipo de enfermedad, pero aún así, de muchas he podido aprender que hay que seguir luchando y me he llevado sorpresas con su manera de expresarse, veo compañerismo, alegría, respeto, ganas de aprender. Y sinceramente me he quitado los miedos y prejuicios que tenía sobre este lugar".

C.A.B.
"Por lo general la impresión ha sido bastante buena, tanto de los profesionales como de las instalaciones, etc... Pero lo que me ha sorprendido es la actitud de los pacientes, amables y en general personas normales. Tenía una idea equivocada del paciente psiquiátrico y del trato que debía prestarle. En dos días que llevo aquí la conclusión a la que llego es que se puede aprender mucho de ellos, más de lo que llegué a imaginar".

C.P.H.
"Al comenzar mis prácticas llegué con miedo e incertidumbre por no saber con lo qué me iba a encontrar, ya que es mi primera experiencia con pacientes de este tipo y mi primer contacto en una unidad de salud mental. La verdad que quedé sorprendida con la experiencia tan gratificante, por el trato y agradecimiento de los pacientes. La mayoría de pacientes están estables y debemos de quitarnos esos prejuicios que por ignorancia y debido a la sociedad en la que vivimos a veces tenemos y son un gran error".

V.R.
"Antes de comenzar las prácticas en el hospital psiquiátrico, traía una idea previa de como podrían ser los pacientes o el centro. Tenía un pensamiento más bien negativo, como se oye o se ve en películas, con pacientes atados o un manicomio en el que no hay buen trato hacia los pacientes. Pero después de una semana, me he llevado una sorpresa y los mitos que se crean son incorrectos hacia el hospital y pacientes. Me parecen muy buenas las terapias que se llevan a cabo, como música o los talleres de psicología, donde los pacientes pueden evadirse un poco de sus problemas y favorecerles en su recuperación".

I.A.A.
"Creo que la idea que predomina en la calle de las unidad de psiquiatría es que son sitios a los que deben ir las personas que tengan algún trastorno mental para que no molesten y a ver si se les pasaba con el tiempo. Aunque no compartía esta idea, me ha impresionado todo el apoyo y actividades que se le brindan a los pacientes, como se involucran en aprender y mejorar y el apoyo que se dan unos a otros para hacer más llevadera su estancia aquí".

Y.A.R.
"Soy estudiante de enfermería, cuando supe que comenzaría mis prácticas de tercero de Grado en el Psiquiátrico me sorprendió mucho y me alegré bastante por aprender otra rama más de la profesión, pero al llegar aquí me quedé aún más sorprendida porque no me imaginaba que esto fuese como es; estaba equivocada en cuanto al paciente psiquiátrico y al trato con el mismo, éste es muy abierto y transparente, se comparten muchos momentos con ellos, en los que cada uno se muestra a sí mismo y cuenta sus experiencias; en lo poco que llevo aquí he podido aprender mucho de ellos, llegándome a impresionar satisfactoriamente". 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Volverse loco

A través de la revista JOT DOWN nos hemos encontrado con un artículo del reconocido psiquiatra Juan José Martínez Jambrina impulsor del conocido como Modelo de Avilés de grandes éxitos en el uso de la Terapia Asertiva Comunitaria aunque poco apoyado desde la Administración. Nos ha gustado, y por eso lo compartimos con ustedes.



 Volverse Loco

¿Qué es volverse loco? ¿Qué sucede cuando uno se vuelve loco? ¿Cómo se enloquece? Sorprende la variedad de respuestas que la gente corriente da cuando se le pregunta su opinión sobre este tema tan específicamente humano. La mayor parte del imaginario popular al respecto arranca de la ficción, sobre todo del cine. El poder de la imagen ha hecho que la mayoría del público tenga una idea de la locura tan errónea como infamante. Películas como Psicosis, El resplandor, Alguien voló sobre el nido del cuco o la patética Recuerda han contribuido poderosamente a alejar al ciudadano medio de lo que de verdad sucede cuando una persona tiene la desgracia de perder la razón y sufrir un episodio psicótico. Por otra parte, tampoco la ficción literaria ha acertado a tratar con rigor lo más notorio del proceso pese a que Don Quijote de la Mancha sea un loco muy querido. Algo es algo, pero por mucho leer y poco dormir no se convierte nadie en paranoico y hace años que no funcionan los molinos de viento.

Tal vez la primera descripción literaria afortunada de la esquizofrenia, la forma más común de locura, sea Lenz, la novela que Georg Buchner escribió en Estrasburgo hacia 1835. Buchner, que poco más tarde firmaría la obra teatral Woyzeck, tuvo acceso a una especie de diario personal escrito por el sacerdote Oberlin que cuidó al poeta romántico Reinhold Lenz durante su primer ataque de locura a los 27 años de edad. La desesperación, la pérdida de energía vital, el hundimiento de las certezas más simples del pobre Lenz llegan hasta nosotros conservando toda su vigencia gracias al trabajo de Buchner. “Parecía muy lúcido; hablaba con la gente, hacía todo lo que todos hacían, pero había en él un vacío atroz, ya no sentía angustia ni anhelo; su existencia le era una carga necesaria. Así siguió viviendo.” Así es la locura, tan dolorida y silenciosa como corrosiva. Pero casi nunca estridente, ni violenta ni irreversible.

Una pena que Hitchcock, Kubrick, Forman y compañía prefiriesen especular emocionalmente con el tema faltando al rigor técnico. Porque han hecho mucho daño a los enfermos con sus bromas. Como lo sigue haciendo el poeta Panero exhibiendo su ruina subvencionada e hipócrita. Entre medias, es de agradecer la forma tan sutil en que Ariadna Gil perdía la razón en Lágrimas negras (1999), de la mano de Ricardo Franco, trasunto fiel de la locura de la actriz Jean Seberg, un amor imposible del director español. O la formidable interpretación de Michael Shannon en Take Shelter (2011) de Jeff Nichols. Por cierto, que Shannon se negó a ver a películas sobre la locura para construir su atormentado personaje. De ahí su acierto.

Tal vez fuese un cierto aroma expresionista a lo Buchner lo que me hizo recalar en el blog Última carta que el periodista Sergio González Ausina mantiene abierto desde hace casi un año y donde va escriturando su pasado sobre un drama sucedido en su propia familia. Sergio, paciencia y prudencia, intenta reconstruir la figura de su tío Vicente G. L. que murió en 1977 tras arrojarse al tren cuando contaba apenas 24 años de edad. Dos años antes le habían diagnosticado de “esquizofrenia”. El suicidio de su tío permaneció oculto para el autor del blog hasta hace pocos años y el periodista se pregunta ahora el porqué de ese tabú. Entre medias va descodificando el léxico familiar en el que se envuelven ciertos dramas para que no hagan demasiado daño. El tiempo embalsama y aminora pero no borra los recuerdos. Hace unos pocos días, el periodista González Ausina colgó una entrada en su blog titulada Habréis tenido miedo… donde relata minutísimamente el momento exacto en que su tío Vicente supo que estaba loco, que el mundo se hundía bajo sus pies. El momento en que el actor Vicente González Luelmo venció la fiebre de las candilejas, descorrió los cortinajes y entró en escena. La fría y precisa apuntación fiscal del periodista González Ausina en la causa que instruye sobre su tío recoge todo el sufrimiento imaginable, todas las raciones de miedo que pueda soportar un perseguido pero, contra lo que ha sembrado el dislate ficcional, no hay ni un solo grito, ni una sola amenaza. Porque la retracción autística, la angustiada búsqueda de soledad, es el reflejo cardinal de la locura. “Él no decía nada”, recuerdan los testigos que aseguraban que Vicente en los últimos tiempos había engordado, fumaba uno tras otro y su cabeza era una intermitente conspiración. Volverse loco es algo tan terrible como simple y prosaico. Y que, para colmo de apocalípticos, nunca es eterno.

Juanjo Martínez Jambrina (Psiquiatra)

domingo, 30 de septiembre de 2012

Más allá de los títulos




A continuación, y prosiguiendo con nuestra sección de colaboraciones, os dejamos la conferencia "Mas allá de los títulos" estrenada en el Auditorio de Tenerife Adán Martín el 4 de Marzo de 2012 y cedida a nuestro blog por su autora, Ana Lidia Batista Díaz:

¡¡Buenas noches!!

Esta conferencia se titula: Más allá de los títulos.
El sonido de los pájaros, lejanos y metálicos, la naturaleza ausente, la presencia humana vacía de contenido vital, vacía de interacción. Soledades en compañía. La vida como conjunto de movimientos en permanente situación de re-cálculo.

LA GENERACIÓN DE LOS TINKS: TWO INCOMES NO KIDS. Dos sueldos, no niños.
LA GENERACIÓN DE LOS LAT: Living apart together. Viviendo juntos, y cada uno en su casa.
LA GENERACIÓN DE LOS NINIS: Ni estudias, ni trabajas.

La humanidad robotizada, deshumanizada, con prisas por llegar a ninguna parte.
Aprisionados en cárceles mentales, emocionales, físicas, espirituales…
Con la atención huérfana de lo importante. Enajenada, en lo ajeno. Distante de lo propio, de lo auténtico.
Responsabilizando a los demás de nuestro dolor y de nuestro fracaso. Con muchas dificultades y a veces incapacidad para reconocer y aceptar las consecuencias de las decisiones tomadas.
Acaso, ¿Somos víctimas de un complot? ¿De una estructura social, económica y política que tiene los órdenes desordenados? Que nos distrae de lo importante. Que nos domestica hasta perder la referencia más íntima.
Y todo ello ocurre dentro de una piel. De un cuerpo, que se alimenta como sabe, que se mueve como puede, que se queja con dolor.
Este cuerpo, prisionero de músculos rígidos, tensos, que han perdido su tono a fuerza de emociones contenidas, de traumas no reconocidos, de muertes no lloradas, de pasos no caminados, de bailes no bailados.

  •  Y este cuerpo se nos queda estrecho, a veces tanto, que nos asfixia, y grita de miles de formas: silenciosamente, estridentemente, crónicamente, agónicamente.
  • Y esta mente, a la que le hemos dado el poder absoluto para liderar nuestras vidas. Con su arrogancia y prepotencia. Con el poder del conocimiento y de la ciencia como bandera. ¿Seré algo más que lo que pienso?
  • Y este corazón aprisionado en un puño. Desvitalizado. Relegado a un plano secundario. A veces urgentemente agitado por la ansiedad, otras veces alarmantemente lento, casi muerto.
  • Y estas emociones negadas, reprimidas, no expresadas. Bomba atómica a punto de explotar. ¿Me puedo fiar de lo que siento?
  • Y los instintos, castigados, ignorados, censurados. Necesito que alguien me valide esta fuerza creativa y vital. Necesite que alguien me muestre cómo ponerlos al servicio de la vida.
Necesito que alguien me diga que soy un ser humano!!
Necesito que alguien me diga que pertenezco!!
Necesito que alguien me cante una nana!!

El ser humano está en estado de coma. Su respiración es cada vez más superficial, el pulso se altera, a veces se desvanece…
Necesito oxígeno….., me hace falta oxígeno….
Y llega el sistema y nos ofrece sus soluciones. Métodos que atienden el síntoma, obviando la naturaleza del mal, más allá de lo físico.
Y dejamos nuestro cuerpo en manos de la ciencia, esperando que nos curen, que nos quiten esta angustia que nos seca la garganta, que no nos deja dormir, que apenas podemos tragar. Este miedo y este dolor que nos paraliza. Esta desesperación que nos deja ciegos.
Trankimazín, 50, yeso para las fracturas del alma.
Y el sistema educativo, perpetuando los reductos antiguos, nos sigue instruyendo en la ley de la gravedad y el teorema de Pitágoras. Poniendo el énfasis en la seriedad y en la norma. Ignorando las necesidades afectivas, dejando poco espacio para la risa y ninguno para el disfrute.
Y el sistema laboral, con negociaciones a la baja, donde el poder estrangula a las fuerzas de trabajo. Dejándolas sin fuerza y sin trabajo.
Y la religión, con discursos anacrónicos e incongruentes que vuelven ateas hasta las almas más necesitadas.
¡¡Y YA NO AGUANTO MÁS!!
Cerca de mí, a veces demasiado cerca, merodean fantasmas que juegan con la muerte como alternativa, salida de emergencia en aterrizaje forzoso.
Y surge la destrucción, la guerra, la violencia interna que desparrama hacia afuera lo que ya no puedo contener dentro.
Crisis, ruptura, ruido, luces aplastadas contra el suelo, en medio de la oscuridad.
Restos del naufragio.
¡Este caparazón ya me queda estrecho! Busco una grieta en la que auto-atraparme y que me ayude a deshacerme de este corsé que me he ido construyendo a fuerza de renuncias. A fuerza de ignorarme.
A fuerza de sufrir y de desear no sufrir tanto, busco salida.
Necesito comprenderme.
Donde hay comprensión no hay culpa, ni es necesario el perdón.
Necesito:
Reconocer mis fronteras, aceptarlas y, navegar más allá de ellas. Sintiendo al principio la necesidad de mirar atrás, para comprobar que de verdad me alejo.
Después fijo la mirada en el horizonte, que avanza delante de mí, al tiempo que me acerco.
Horizonte huidizo e inalcanzable, como las utopías.
Puedo acabar aquí. ¿Qué les parece?, ¿sigo un poco más?
                                                            
                                                                 EXIT.SALIDA
En caso de despresurización de la cabina, deberá hacer uso de las máscaras de oxígeno que colgarán sobre su asiento.
Y desafío la seriedad de las circunstancias que me encadenan mis pies al suelo.
¿Qué es lo que me dificulta o impide vivir en calma, relajada, disfrutando de la vida, qué me lleva a pensar que la felicidad es demasiado para mí?
El miedo, la culpa y la lealtad se presentan como obstáculos.
¿Cómo me voy yo a permitir el lujo de ser más feliz que mis padres???
Y me doy cuenta que necesito: T r a s c e n d e r m e.
Ir más allá de mí misma, de mi identidad, de lo que se espera de mí.
Ir más allá de mi propio nombre, de donde vengo, de lo que hago, de lo que tengo.

  • Necesito conocer, y aceptar mis orígenes, mi árbol genealógico, mis ancestros. Los respeto y los honro. Trasciendo mi familia y soy ciudadana del multiverso.
  • Necesito conocer y aceptar mi cultura, raza, costumbres, lengua, país. Trasciendo mi nacionalidad y obtengo un pasaporte libre de banderas y de credos.
  • Necesito conocer y aceptar mi fragilidad, vulnerabilidad, miedos y sombra.
  • Reconociendo que soy la mejor versión de mí mism@ que a fecha de hoy he logrado ser. Versión que es el resultado de mi esfuerzo consciente en este camino de la autenticidad.
Ahora también es un buen momento para acabar.
¡¡¡Buenas noches y Muchas gracias!!!!

Texto escrito por Ana Lidia Batista Díaz, "eterna buscadora de la calma interna y amiga de compartir los hallazgos que la aproximan al equilibrio inestable", según sus propias palabras. CesCanarias es uno de los espacios desde el que lo hace www.cescanarias.es y desde el que nos proponen el recomendable curso : La vida y la muerte desde una perspectiva sistémica ampliada, que tendrá lugar los próximos 8,9,10 y 11 de Noviembre.

martes, 25 de septiembre de 2012

20 principios para los trabajadores de Salud Mental

Nurse whith glasses es una combativa enfermera británica que vía redes sociales ha lanzado un listado con 20 principios (mandamientos los llama ella) fundamentales para cualquier trabajador del ámbito de la Salud Mental.
(Su blog)



Dichos principios son (traducimos):
   
  1. Respetar al paciente (nuestro “cliente”) y no juzgarlo. 
  2. Ayudar (en la medida de nuestras posibilidades) a mejorar el bienestar, las oportunidades y la felicidad del paciente. 
  3. Mostrar al paciente que nos importa.  
  4. Mantener el sentido del humor.  
  5. Reconsiderar nuestra “distancia profesional” si esta provoca que el paciente se sienta solo.  
  6. Evitar que tu mal humor o problemas personales influyan en tu actitud profesional.  
  7. Si existe riesgo suicida hablar y dar apoyo y protección constante.  
  8. Evitar“escondernos” detrás del periódico, el móvil o el control.  
  9. Evitar permanecer mucho tiempo en los office o el botiquín.  
  10. Consideremos a las familias y amistades como parte del “equipo” (siempre que se pueda) en interés del paciente.   
  11. Ayudemos a nuestros compañeros a dar buenos cuidados en salud mental. Compartamos nuestros conocimientos e información.  
  12. Informar a los pacientes acerca de los efectos secundarios de la medicación, observar y ayudar a encontrar soluciones si es necesario.  
  13. Hablar también de los efectos secundarios sexuales de la medicación.  
  14. Ayudar al paciente a obtener un buen cuidado dental y mejorar su salud física y ayudarlos en las visitas al médico y al dentista si es necesario.  
  15. Apoyar al paciente para que realice ejercicio físico regularmente.  
  16. Dar soporte al paciente para que gestione situaciones económicas, domésticas y/o burocráticas.  
  17. Escuchar cuáles son las aspiraciones del paciente (proyecto de vida) y ayudarle a llevarlas a cabo.     
  18. Luchar por los derechos del paciente.      
  19. Luchar contra el estigma de la enfermedad mental en todas las oportunidades.
  20. Mantener siempre la esperanza. 
Desde Saltando Muros, suscribimos todos los puntos y, de hecho, los implementaremos para abrir una línea de trabajo en nuestras unidades sobre humanización de los cuidados. ¿Qué opináis?, ¿quitarías o pondrías algo más?
Nos interesa especialmente la visión de los usuarios y de los compañeros.

César M. Estévez (Enfermero especialista de Salud Mental. Supervisor URA y USMC Norte Área Externa CHUC)

lunes, 16 de julio de 2012

El Revés del Tapiz de la Locura. El Dr. Pacheco Borrella entrevista a Adriana Leira (directora del documental)

 
El revés del tapiz de la locura - Documental España 2008 . 56' from El revés on Vimeo.

Publicada previamente en Presencia. Revista de Enfermería de Salud Mental.
Presentación

Adriana Leira es una cineasta que viene dedicando su tiempo y sus energías a producir largometrajes documentales acerca de temas sociales que son de vigente actualidad. Entre ellos destaca El revés del tapiz de la locura (producido y estrenado en 2007), que refleja parte de la historia personal de un grupo de ciudadanos y de ciudadanas que tienen en común mucho más que un diagnóstico de trastorno mental: su lucha contra la estigmatización, la discriminación y la exclusión; es decir, la aceptación de la locura por parte de la sociedad. Estas personas forman parte del colectivo de Radio Nikosia, la primera emisora en España que trasmite desde la llamada locura. Las nikosianas y los nikosianos son un colectivo de alrededor de 25 personas, diagnosticadas de distintos trastornos mentales, que emiten un programa semanal en Radio Contrabanda; y además, colaboran cada viernes en el programa "La Ventana", que emite la Cadena SER y que dirige la periodista Gemma Nierga.
Con este documental, Adriana Leira, ha conseguido dar voz a los que a menudo son olvidados -los desfavorecidos, los marginados-, para que expongan sus puntos de vista; y no solo eso, sino que además ha conseguido mostrar la otra cara de la locura, aquella a la que quiere ser ajeno cualquier miembro del grupo social de referencia. Aquí los protagonistas cambian los roles preestablecidos, utilizando como único medio expresivo "su propia voz".
El revés del tapiz de la locura, tras cosechar distintos premios, ha sido presentado por su autora y por algunos de sus protagonistas, el pasado día 15 de abril de 2011, durante el XXVIII Congreso Nacional de Enfermería de Salud Mental, celebrado en Tarragona. Durante su estancia en este foro enfermero, la Sra. Leira accedió con amabilidad a ser entrevistada para Presencia.


Entrevista

Pregunta: Locura, loco, loca, majareta, majara..., voces tabúes pero incorporadas al imaginario colectivo, ¿no cree usted?
Respuesta: Son palabras, un vehículo de comunicación. Somos seres sociales a través de la palabra. La connotación de la palabra "loco" depende de la manera, el lugar y el contexto; donde y quien lo diga. Si usted me pregunta en referencia al estado español le diría que tiene una connotación negativa, la palabra "loco" es innombrable. Hace unos días fui invitada a una presentación de cortos realizados por personas psicodiagnosticadas, coordinado por profesionales del audiovisual y que sponsoreaba un banco muy conocido, y me llamó la atención que no se mencionara dentro del discurso la palabra "locura"; por lo tanto, lo que no se nombra no existe, es negado, hay que ocultarlo.

P: ¿Cómo y cuándo se produce el contacto con los miembros de Radio Nikosia?
R: El contacto con mis amigos y amigas de Radio Nikosia se produjo en el año 2006. Yo estaba investigando sobre la esquizofrenia, necesitaba entender que era esa enfermedad tan dura, y a través de un colega conocí a Martín Correa, coordinador de la radio, argentino, y un gran conocedor de Radio La Colifata de Buenos Aires. Necesitaba hablar con los locos y que me contaran sus historias. Es más, recuerdo que hicimos una pequeña reunión y les conté lo que estaba haciendo y que quería oír sus historias. Me dijeron que si. Ese día participé del programa como oyente y pude vivirlos. Hablaban de sexo, viajes, política, pastillas, música, amor, como cualquiera; como usted y como yo. Me sentí muy bien acogida y escuchada. Me llevé una fuerte impresión. Allá en Nikosia pasaban cosas reales: la locura era nombrada, cuestionada, reflexionada y a veces comprendida.

P: ¿Qué le motivó a difundir la labor que están realizando los miembros de Radio Nikosia?
R: El documental tiene la virtud de hacer llegar la historia nikosiana a lugares del mundo que de otra manera no sería posible. A través de las proyecciones en festivales de cine, salas, hospitales, centros culturales, congresos, lo que realizamos es un trabajo de equipo, intentamos generar debate y acción con el público presente. Todo esto tiene un origen: la sensación de que el documental es de todos los que participamos en él; a partir de la relación entre el equipo nikosiano y el de realización, compuesto por cinco mujeres. Cada uno colaboró en áreas diferentes como edición, sonido, cámara. Y las entrevistas a los profesionales las trabajaron los redactores: Xavi, Dolors, Princesa Inca, Naxo, Víctor, José Luis, Joan, Raúl. Fuimos elaborando el documental con enorme tesón, a pulmón. Fue un tiempo creativo, participativo. Ellos se implicaron de corazón y nosotras recibimos mucho apoyo y nos alimentamos de él. Con Elena finalizamos las entrevistas realizadas a los nikosianos, mientras Viviana terminaba la edición. Lo único que trabajamos previamente fue una "idea ó esencia" de lo que queríamos decir con el documental. Y para eso hubo una tormenta de ideas surgida en el bar de la esquina de la radio, en la Plaza Real de Barcelona, entre cafés y cigarros. La frase inicial en cada entrevista a un profesional debía ser: "Y para ti ¿qué es la normalidad?" Hoy en día, después de las proyecciones, el público, la gente, se lo sigue preguntando.

P: ¿Cómo surgió la idea de crear El revés del tapiz de la locura?
R: Estaba en la segunda reunión en Nikosia, éramos unas veinte personas, sentadas en círculo. Ese día Princesa Inca comentó que habían emitido un reportaje en la televisión cuya protagonista era una redactora nikosiana. Nos comentó que lo único que había recalcado el periodista era la cantidad de medicación que tomaban los "enfermos mentales". ¡Estaba indignada! Otra vez la sombra estigmatizadora de los medios de comunicación. Entonces Inca dijo: ¿Y por qué no hacemos nosotros mismos un documental? En ese momento sentí que ahí estaba la historia. Se había creado un espacio real, de forma natural, un lugar donde iban a ser escuchados, una nueva forma de expresarse además de la radio. Tomaron la palabra. Durante la realización tuvimos presente una premisa: "ni victimismos ni paternalismos." A partir de ahí empezamos a rodar.

P: ¿Cuál es su mirada hacia las personas que padecen trastornos mentales graves y menos graves?
R: Uno de los seres más intensos que marcó mi infancia fue mi tía Olga, la hermana de mi madre. Ella a veces nos cuidaba, nos hacía comidas ricas, jugábamos, e incluso a veces recibíamos algún regaño. Y estaba diagnosticada de esquizofrenia. Para mí era mi tía "excéntrica y pasional." En mi familia estaba incluida, no excluida; por lo tanto en mi imaginario existe una naturalización de la locura, es una mirada que escucha atentamente, sin el velo del miedo.

P: En la estigmatización, ¿qué papel juega el miedo a lo desconocido?
R: Claro. El miedo a lo desconocido a veces es una buena excusa para no relacionarse con un otro diferente, "ese que es diferente a mi". Es cierto que dentro de la estigmatización encontramos un abanico de prejuicios, empezando por el estigma del "loco violento". Sin embargo, existen recovecos invisibles que hay que denunciar, como la discriminación al loco pobre. Y no digamos si se trata de una mujer. La condición de pobreza y sexo agudizan el dedo social acusador.

P: ¿Por qué la diferencia genera rechazo y desconfianza?
R: La diferencia genera rechazo y desconfianza en una sociedad porque se prioriza el desinterés, el adormecimiento, la falta de memoria. Una sociedad que no quiere verse, que se sienta de espaldas a la ventana, que ve la vida pasar a través de un canal de televisión. Eso es triste. Por suerte, no todo el mundo es así. Y existen personas que luchan con firmeza, que piensan, que creen, que se manifiestan a favor de la creación de nuevas redes sociales, no verticalistas ni de pensamiento único. A partir de este modo de vernos, de manera horizontal, de tú a tú, de igual a igual, surge el concepto, la idea de que las diferencias generan riquezas. Y la experiencia es demostrable, miremos sino la evolución misma de Nikosia.

P: La falta de información genera fábulas y leyendas que perpetúan el estigma. ¿Hasta qué punto cree usted que una estrategia informativa/educativa puede promover cambios de valores en el grupo social y fomentar actitudes positivas hacia el paciente mental?
R: Te respondo desde mi lugar de documentalista, de persona que trabaja con personas, desde y con el arte. Considero que los valores de un ser humano se gestan desde la cuna, es lo que te inculcaron tus padres, tus madres, los que rodeaban tu mundo. A veces la educación de las escuelas resulta muy perjudicial, pero aún así pienso que hay maestros preparados para cultivar. A partir de ahí, el arte, la educación, las líneas de pensamiento, deben generar alternativas humanísticas. Yo me acerco a ti porque eres como yo, humano. Y quiero conocer qué te pasa. Me intereso por ti. Pienso que ahí está la clave, es saber escuchar al otro, y me parece que es algo que todavía necesitamos construir como sociedad.

P: Su documental, ¿hasta qué punto puede considerarse una protesta social, como estrategia de lucha contra la estigmatización del paciente mental?
R: Más que considerarlo un documental de protesta social El revés del tapiz de la locura es un relato a voces, que refleja una suma de realidades. No protesta, dice lo que ve. A través de su discurso teje una serie de preguntas y construye una propuesta para que el espectador analice por sí mismo. Mucha gente después de ver el documental nos cuenta sus historias, nos explica con qué personaje de la historia se ha identificado, qué frase les ha resultado más reveladora. El público nos ha devuelto pensamientos y acciones. Tanto, que a partir de ver el documental, en algunos lugares se han generado espacios nuevos, como Radio Aurora de Lisboa, entre otros ejemplos.

P: Evitar el ocultamiento y promover el contacto social, ¿hasta qué punto cree usted que es positivo para promover actitudes igualmente positivas en el grupo social?
R: Pienso que la indiferencia es peor aún que el ocultamiento, es una cuestión de conciencia. El adormecimiento social, la inercia colectiva, la pasividad ante el dolor, el silencio obligado, son conductas que hay que revisar, analizar y reparar de forma individual y como grupo social. Y abrazar las palabras que incluyen, que abren puertas, que permiten mirarnos y reconocernos de tú a tú.


Germán Pacheco Borrella 
Doctor en Enfermería por la Universidad de Alicante. Enfermero especialista en Salud Mental. Antropólogo.
Director de Presencia Revista de Enfermería de Salud Mental. Cádiz, España

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