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martes, 3 de agosto de 2010

La Tapia del Manicomio

A través del gran blog "Imágenes de la Psiquiatría", donde D. Óscar Mtnez. Azumendi recopila todo tipo de fotos relacionadas con la Psiquiatría, nos encontramos con que nuevamente realiza un concurso para escoger la mejor foto de este "curso" 2009-2010.
Entre las preseleccionadas como mejor foto, se encuentra una que ha llamado poderosamente mi atención ya que tanto la imágen como el motivo por el que fue tomada recuerda los principios con los que nos comprometimos al iniciar el Proyecto Saltando Muros.
Saltemos los Muros

La foto, de Omar Mustafá, e incluida en un proyecto común con  Gustavo Schiaffino, nos muestra el muro que rodea a un Hospital Psiquiátrico para mujeres de Argentina (el Hospital Neuropsiquiátrico Braulio A. Moyano). Esos muros que, quizás en nuestro entorno más cercano ya no sean muros físicos, pero que siguen de alguna manera estando ahí, dificultando la recuperación de las personas con problemas graves de salud mental. Muros que debemos saltar, muros que deberíamos derribar.

Óscar Martínez escribía en su blog tras mantener conversaciones vía mail con los fotógrafos (inspirados en parte por la obra literaria del poeta argentino Jacobo Fijman, que pasó olvidado los últimos 28 años de su vida internado en el otro gran hospital para hombres, “el Borda”, donde escribió parte de su obra) cómo relataban  el desarrollo conceptual del mismo:
“Con el fin de realizar un trabajo que consideramos necesario tanto en lo personal y artístico, enfrentamos la problemática de lograr un trabajo que dignifique a la persona sin establecer un prejuicio de la locura y su imagen preconcebida en el consciente social, por lo tanto también nuestro ensayo abarca el espectro social, ese tabú que permanece oculto tras los muros que rodean y encierran al hospital y sus pacientes.
No es nuestra intención denunciar, sino descubrir, dar luces y sombras, explorar el espacio, bello arquitectónicamente, y dignificar a sus habitantes, otorgarles identidad en los retratos como personas y no como fenómenos”.

"Las fotografías que fuimos tomando nos aproximaron muy lentamente a lo que finalmente se convirtió en intención clara de acercamiento: No disfrazar la parte sombría de la vida simplemente conferirle dignidad. Elevarlas a través de la ficcionalización de su espacio y tiempo, agotando la mirada médica, entrando a uno de los tantos mundos posibles que la interpretación ofrece, observando fragmentos misteriosos sin respuesta alguna y esta es solo una más de las infinitas formas de interpretar algo y aquí reside nuestra pequeña libertad, su libertad."

"Porque en este pozo negro que es la soledad extrema, el abandono,
 porque mas allá de toda nomenclatura médica, de toda tipificación de su conducta,
el verdadero vacío, la verdadera brecha es la ausencia fatal de amor.
Hay esperanza, hay individualidad por la sencilla razón de que hay seres con vida."

Del blog "Imágenes de la Psiquiatría".
 
Escrito por César M. Estévez (Enfermero Especialista de Salud Mental)

domingo, 3 de enero de 2010

Taller de música (Folclore)

Félix David Glez. es el monitor de música (folclore canario) que a través del Centro de la Cultura Popular Canaria viene realizando desde hace varios años talleres de música folclórica en la Unidad de Rehabilitación (URA) que tienen una gran aceptación por parte de los pacientes. Le hemos pedido que nos deje sus impresiones sobre su experiencia:


Sin música la vida sería un error (F. Nietzsche)

Tengo la suerte de compartir dos veces en semana, algo tan increible como que a través de la música podamos contactar tanto emocionalmente: (alegrías, tristeza, euforia etc... ) tantas cosas juntas que por medio de una canción, de un tema musical, seamos capaces de transmitir tanto. En mis clases de música lo más importante es saber qué es lo que quiere el grupo, cómo están ese día. No puedes llevar algo preparado al 100% porque todos los días no están moralmente igual, aunque finalmente el objetivo es que lo pasen bien, sacarlos de las rutinas del día y de alguna manera, se liberen del problema que tiene cada uno.

Tengo que resaltar lo increible que son todos, el cariño que te dan. Cuando terminamos con las clases todos se acercan a darte las gracias, o simplemente a darte un abrazo (valores que en la vida cotidiana cada vez echamos más en falta). Me preguntan en la calle y se piensa que el hospital psiquiátrico es algo como de otro tiempo, pues tengo que decir a gritos, que gracias a un equipo humano empezando por los auxiliares, enfermeros, médicos y todos los que estamos con ellos realizando alguna actividad, se vive, se respira cada vez más la libertad en el trance de una enfermedad que no se acaba de conocer, aunque se le den muchos nombres.

La experiencia con ellos ha sido increible, ver como llegan a mi clase en algunas ocasiones deprimidos, llorando, y salir con una sonrisa en la cara. Preguntarte ¿cuándo vuelves? o, que puntuación les doy por su esfuerzo, preguntas que sólo ellos, te dirían. Que bonito es ver, como un paciente que lleva mucho tiempo que no habla y en varias sesiones, te cante un trocito de unas de las canciónes que estamos dando, ¿porque? no te puedo responder (la Música) quizás. No me queda sino darles las gracias a todos ellos por ser como son, y les deseo todo lo mejor.

"GRACIAS".

Félix David Glez. (Monitor de Folclore)

lunes, 28 de diciembre de 2009

Carmelo


Fragmento de un bosque en algún lugar de California. 2009

Ser un guarda forestal que escucha a Mogwai a todo volumen en tus enormes auriculares pasados de moda, mientras dibujas en tu cabeza siluetas imposibles de cuerpos incorpóreos flotando en el abismo, no es lo más normal que te puede pasar.
Pero a Carmelo los hechos le han conducido hasta este punto sin que él considere que haya tenido mucho que ver.
Primero una profesora incompetente de uñas violetas y culo gordo le plantó la etiqueta de niño autista con tal convicción y entusiamo que ni el psicólogo del colegio, más experto en carreras de galgos y cocina oriental que en los misterios del comportamiento humano, se atrevió a llevarle la contraria.
Después vinieron las clases especiales y el vacío reconfortante que se fue fraguando entorno a su persona. Los silencios, las miradas torcidas, los rostros compungidos, el interés morboso...todo estaba amañado para que Carmelo hiciese de su mundo interior el único destino digno de su infantil interés.
Y así, poco a poco fue descubriendo, casi por azar, sutiles y burdas maneras para que nadie irrumpiese en sus cavilaciones: hacerse el idiota era la más fácil, no mirar directamente a los ojos de quienes con cierta lástima y regusto a superioridad se animaban a hablarle, desinteresarse por aquello que intuía que interesaba al resto.
Era una operación de automarginación intencionada, aunque sólo a medias.
Y es que, sin proponérselo conscientemente, Carmelo había descubierto un gran secreto. Qué alucinante era no tener que ver nada con nadie. Le quedaban miles de horas libres para experimentar con sus sentidos y su imaginación.
Además, se había vuelto alérgico a la humanidad y las escasas relaciones inevitables que no podía esquivar (mamá, papá y el doctor al que acudía cada vez que se resfriaba), le provocaban extraños sarpullidos y espasmos musculares verdaderamente incómodos.
La cuestión es que el falso autista era un devorador nato de cultura en todo la extensión del término, un enamorado de la soledad y el más entregado amante de la vida.
Así mismo, contaba con una sensibilidad excepcional y le fascinaban los espacios abiertos.
Por eso hoy Carmelo escucha a Mogwai mientras se sacude las ramitas que se le han quedado pegadas a las botas.
Y todo gracias a esa imbécil de uñas violetas.

http://www.youtube.com/watch?v=DAPyZ-Sz8-E

Esther Sanz. Psicóloga Clínica de la U.S.A.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¿ Es realmente el paciente lo primero ?



Bien sea desde las Escuelas Universitarias, Facultades o Unidades Docentes, a los profesionales de la salud, se nos inculca, casi se no graba a fuego, que el paciente debe ser el centro de nuestra atención (“el paciente es lo primero”) , y así debe ser, nuestra práctica profesional no tendría sentido de otra forma.
Sin embargo podemos observar que esta premisa fundamental, pierde sentido en cuanto que la mecanizamos, automatizamos e intelectualizamos.

La persona que es hospitalizada en cualquier dispositivo asistencial, de repente se convierte, sin querer, llevada por la propia dinámica de funcionamiento que hemos establecido, en un objeto al que hay que prestar cuidados.
Esto es debido, desde mi punto de vista, a dos factores fundamentales: uno, a la relación de agencia que las personas con problemas de salud establecemos con los profesionales sanitarios; es decir, confiamos en los profesionales, porque entendemos que son los que poseen los conocimientos y la experiencia necesaria para ayudarnos a resolver nuestros problemas de salud, y dos, a las normativas existentes que en alguna medida limitan nuestra capacidad de decisión como usuarios.

En mi opinión, como profesional de la Enfermería, considero que es fundamental que los pacientes confíen en los profesionales que les van a ayudar a superar su enfermedad y que las normas de funcionamiento, están ahí para eso, para que funcione el sistema de forma justa y equitativa.
Por nuestra parte, como profesionales de la salud deberíamos hacer un esfuerzo, en favor de esa premisa “el paciente es lo primero”, para integrar en nuestros planes de cuidados la aportación que el paciente y su familia nos puedan hacer como copartícipes de los cuidados, creando los foros oportunos para que puedan opinar y decidir sobre el proceso salud-enfermedad que les afecta de un modo directo.

Suso Calo. Enfermero y Supervisor de la Unidad de Subagudos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El duende mágico del pasillo


Su radio no funciona, debe tener las pilas agotadas, o agotadas sus ilusiones, desde la esquina se ven sus pasos que se pierden en el infinito de su mente, en el vacío de su esperanza.
Su cabeza gacha y su pelo blanco luchan en una guerra infantil de buenos contra buenos, no hay malos en su cuento. Su guerra esta fuera, abriendo puertas de hierro que no debieron abrirse jamás, malos pasos que le acompañaron en su camino, y aunque su radio sigue sin funcionar aún, la suple con una sonrisa que regala a quienes comparten su andar.
El duende mágico del pasillo te busca, mira y regala instantes de un sueño, de sus sueños, y quiere que rías con él, que entres en su mundo de celofán para que las luces no se apaguen,
tal vez mañana su radio encienda, y no estén agotadas sus pilas ni agotadas sus ilusiones, que su música campanee en sus oídos y que sus pasos sigan acompañados por quien tampoco consigue encender su radio.
El duende mágico del pasillo asoma en cada ventana y puerta de este mundo, quizás te espere, quizás te busque, porque en su cuento no hay malos.
Su radio aún no funciona.

Manuel J. Cano. Técnico Auxiliar de Enfermería (TAE) del Área Externa de Salud Mental

Mi vida en el hospital: "casi todo cambia de mal a bien"


" Cuando llegué aquí no estaba segura de lo que me iba a encontrar, todo el mundo tiene algún tipo de prejuicios hacia los llamados "locos", incluso yo que soy una enferma mental.
Sin embargo, he comprendido que hay un montón de personas con mi mismo problema, gente que ha pasado por grandes dificultades en su vida y que no han sido capaces de afrontarlos, pero que no por ello deben ser vistos como inútiles ni como personas acabadas.
Ahora que no pienso como antes y que creo que para todos ellos queda abierta una puerta a la esperanza, me alegro por ello y me doy cuenta de todo el trabajo terapeútico que se está llevando a cabo en estos centros ." C. R.

"Mi vida aquí dentro es una rutina, todos los días más o menos igual. Todo empezó en el mundo de las drogas. De pronto un día me desperté y aparecí en una habitación fría con agua para beber y un orinal. Creía que estaba en la prisión. Después vinieron los médicos y me diagnosticaron y más tarde empecé a conocer a la gente de aquí dentro y me fue más fácil convivir con los demás enfermos.
Aquí tenemos tiempo para todo, sobre todo para las actividades. A mí en concreto me gustan las de psicología. Me han sido de mucha ayuda porque mis pensamientos eran totalmente equívocos. Tengo mucho tiempo para pensar y te agradezco a ti y a otras personas como tú que nos leen el que tengamos algo más que hacer y además algo que nos gusta " J. P.

" En el hospital hay cosas buenas y cosas malas, entre las buenas están las actividades que hacemos por la mañana: pintura, teatro, música, psicoeducación, estimulación cognitiva. También me gusta durante la mañana bajar a la máquina y tomarme un chocolate caliente.
Por las tardes es un poco más aburrido ya que no tenemos actividades, pero después de la siesta tenemos patio y podemos salir a tomar el aire un rato, pasear y ver los pájaros.. y así hasta que llega la noche." L. H.

" .. dentro del hospital me he hecho rápidamente amigos y amigas y me he dado cuenta que no tenía razón pensando mal de la gente que está ingresada aquí dentro. Ahora soy una de ellos.
La vida aquí pasa lenta y tranquila. Tenemos talleres y actividades y llevamos un tratamiento. Todos pensamos en salir de aquí y poder llevar una vida normal.." M.

E. escribe un texto desorganizado y algo confuso y ante mi pregunta de qué quiere contar exactamente, me contesta : " casi todo cambia de mal a bien..".

Con esa sencilla frase nos quedamos.

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