Nuestros compañeros de hospital y de la blogosfera, Jose Valdecasas y Amaia Vispe , han querido sumarse a nuestro ofrecimiento de usar este blog para colgar las sesiones clínicas que se realizan en el Servicio y nos han enviado este interesante y exhaustivo análisis que creemos será de gran interés para todos.
César M.
Practicando
la Medicina Basada en la Evidencia:
51 estudios sobre fármacos antipsicóticos
Los profesionales sanitarios se enfrentan a muchos
interrogantes acerca de los problemas que tratan y los remedios que se emplean
para tratar dichos problemas. Concretando en el nivel psicofarmacológico, se
precisa estar puntualmente informado de los estudios que van saliendo acerca de
los diversos tratamientos disponibles, tanto antiguos como especialmente las
innovaciones que nos van llegando a los profesionales y que prescribimos a los
pacientes que atendemos. Es muy frecuente que, preocupados por cómo acceder a
tan gran caudal de información, los médicos ven como una ayuda la relación con
visitadores comerciales que facilitan de forma cómoda distintos artículos y trabajos
en relación con los fármacos que sus empresas comercializan. Durante muchos
años, recibimos a representantes comerciales de distintos laboratorios que
traían la necesaria información.
Y por esta razón, entre otras, dejamos de recibir a
los representantes de las empresas farmacéuticas. Porque su información es
inevitablemente sesgada. Es decir, sin entrar en posibles manipulaciones
estadísticas con frecuencia denunciadas, el sesgo más evidente es de selección:
si una empresa encarga 5 estudios sobre el fármaco que quiere vender y 4 dan
como resultado que no es eficaz o no es seguro y un quinto es positivo para el
fármaco, está claro que el representante comercial sólo nos presentará el
quinto. Y ni siquiera tendremos nada que reprocharle a él o a su empresa,
porque su trabajo es vender el fármaco y punto. El problema radica, desde
nuestro punto de vista, en la administración que permite todavía la
existencia de la interacción profesional sanitario-representante comercial y,
no nos olvidemos, de los profesionales que todavía participan de dicha
interacción.
Ya la revista PLoS Medicine en un artículo que
revisaba estudios acerca de las características de la prescripción de los
médicos, recomendó directamente que los profesionales evitasen la exposición a
la información suministrada por las compañías farmacéuticas, como pueden leer aquí.
La excusa habitual de que es difícil acceder a la
información o de que ello lleva mucho tiempo es pobre. En primer lugar porque
la visita médica no forma al profesional, sino que lo deforma
mediante un sesgo de publicación y selección evidente y, en segundo lugar,
porque es tremendamente fácil acceder hoy en día a información independiente y
fiable.
Existen múltiples páginas oficiales en la red de
acceso a servicios públicos de salud de comunidades autónomas, o de diferentes
hospitales públicos, o boletines de otros organismos o, incluso, blogs y
profesionales individuales o grupos que, a través de las redes sociales,
facilitan de forma desinteresada acceso a artículos científicos recientes o
antiguos que permiten disponer de una enorme cantidad de información en poco
tiempo y de forma gratuita (al menos, a los resúmenes de muchos artículos,
todavía muchas revistas requieren suscripción para acceder al contenido
completo). Insistimos en que no se trata sólo de opiniones particulares de profesionales
o pacientes que llenan la red, sino de acceso a artículos publicados por
revisión interpares o bien resúmenes y comentarios a dichos artículos. A título
de ejemplo, señalar que todos los artículos reseñados en esta sesión, se han
obtenido sin necesidad de recurrir a ninguna empresa farmacéutica, de forma
gratuita y sin excesivo gasto de tiempo.
Se nos ha dicho en ocasiones que ésta es una postura
radical y que, entre la información habitual de los visitadores comerciales y
la información independiente que nosotros recogemos, se haría preciso alcanzar
un cierto término medio, una equidistancia.
Pero no estamos de acuerdo en absoluto.
Aristóteles ya señalaba que la virtud estaba en el
término medio, pero nos da que extrapolar eso a nuestro caso demuestra (aparte
de no haber leído bien a Aristóteles) que no se quiere renunciar a las ventajas
de dicha interacción, o bien enfrentarse a los inconvenientes de una
postura independiente. Por decirlo con un ejemplo sencillo: entre robar 1.000
millones de euros y no robar, la virtud no es robar 500. La virtud sería no
robar nada y estaría claramente en ese extremo. A la hora de escoger entre
información sesgada (y no me refiero sólo a la visita médica, sino a gran parte
de las supuestas actividades formativas a las que se invita a los
profesionales) e información independiente, nos parece que no debería haber
duda para decantarse por la información libre de intereses comerciales. Y
aprovechamos para recordar que declarar los conflictos de interés no los desactiva
en absoluto. Una cosa es que se conozcan y otra que no influyan en quien los
tiene.
También se lanza a veces la acusación de estar en
contra de los psicofármacos. Nada más absurdo. De hecho, en nuestra
práctica cotidiana, usamos psicofármacos en muchos de nuestros pacientes y los
consideramos de enorme utilidad en determinados casos. Pero, como profesionales
sanitarios, necesitamos tener toda la información posible para valorar
adecuadamente tanto la eficacia como la tolerancia y seguridad de los fármacos
que prescribimos. Y, por ello, no podemos dejarnos adoctrinar y convencer por
las empresas cuyo único interés, lógicamente, es la venta de su producto para
aumentar sus beneficios, sino que debemos acceder a toda la información posible
e incluso difundirla para que nuestros pacientes estén informados de las
ventajas, pero también de los inconvenientes de los fármacos que les
recomendamos tomar.
Y si surgen estudios que cuestionan la eficacia de
algunos psicofármacos, o su seguridad, o que plantean que merezca o no la pena
su coste en términos de resultados obtenidos, todo ello es información que
necesitamos a la hora de hacer un adecuado balance riesgo-beneficio a la
hora de cada prescripción concreta.
No es un debate simplista tipo psicofármacos sí -
psicofármacos no, sino tal vez, dados muchos de los trabajos que veremos
hoy, plantearnos si es preciso usar, por ejemplo, dosis tan altas como se
emplean a veces, o tanta politerapia, o durante tanto tiempo como se mantienen
los tratamientos que, además, con frecuencia se prescriben fuera de las
indicaciones aprobadas en ficha técnica. Ante el dilema psicofármacos sí o
no, defenderíamos que sí, pero en los casos precisos, a las dosis mínimas
eficaces, en monoterapia siempre que sea posible, dentro de las indicaciones
pertinentes y sólo por el tiempo necesario. E informando a nuestros pacientes
de lo que toman y para qué, porque tienen tanto derecho como cualquiera a dicha
información.
