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jueves, 8 de noviembre de 2012

Volverse loco

A través de la revista JOT DOWN nos hemos encontrado con un artículo del reconocido psiquiatra Juan José Martínez Jambrina impulsor del conocido como Modelo de Avilés de grandes éxitos en el uso de la Terapia Asertiva Comunitaria aunque poco apoyado desde la Administración. Nos ha gustado, y por eso lo compartimos con ustedes.



 Volverse Loco

¿Qué es volverse loco? ¿Qué sucede cuando uno se vuelve loco? ¿Cómo se enloquece? Sorprende la variedad de respuestas que la gente corriente da cuando se le pregunta su opinión sobre este tema tan específicamente humano. La mayor parte del imaginario popular al respecto arranca de la ficción, sobre todo del cine. El poder de la imagen ha hecho que la mayoría del público tenga una idea de la locura tan errónea como infamante. Películas como Psicosis, El resplandor, Alguien voló sobre el nido del cuco o la patética Recuerda han contribuido poderosamente a alejar al ciudadano medio de lo que de verdad sucede cuando una persona tiene la desgracia de perder la razón y sufrir un episodio psicótico. Por otra parte, tampoco la ficción literaria ha acertado a tratar con rigor lo más notorio del proceso pese a que Don Quijote de la Mancha sea un loco muy querido. Algo es algo, pero por mucho leer y poco dormir no se convierte nadie en paranoico y hace años que no funcionan los molinos de viento.

Tal vez la primera descripción literaria afortunada de la esquizofrenia, la forma más común de locura, sea Lenz, la novela que Georg Buchner escribió en Estrasburgo hacia 1835. Buchner, que poco más tarde firmaría la obra teatral Woyzeck, tuvo acceso a una especie de diario personal escrito por el sacerdote Oberlin que cuidó al poeta romántico Reinhold Lenz durante su primer ataque de locura a los 27 años de edad. La desesperación, la pérdida de energía vital, el hundimiento de las certezas más simples del pobre Lenz llegan hasta nosotros conservando toda su vigencia gracias al trabajo de Buchner. “Parecía muy lúcido; hablaba con la gente, hacía todo lo que todos hacían, pero había en él un vacío atroz, ya no sentía angustia ni anhelo; su existencia le era una carga necesaria. Así siguió viviendo.” Así es la locura, tan dolorida y silenciosa como corrosiva. Pero casi nunca estridente, ni violenta ni irreversible.

Una pena que Hitchcock, Kubrick, Forman y compañía prefiriesen especular emocionalmente con el tema faltando al rigor técnico. Porque han hecho mucho daño a los enfermos con sus bromas. Como lo sigue haciendo el poeta Panero exhibiendo su ruina subvencionada e hipócrita. Entre medias, es de agradecer la forma tan sutil en que Ariadna Gil perdía la razón en Lágrimas negras (1999), de la mano de Ricardo Franco, trasunto fiel de la locura de la actriz Jean Seberg, un amor imposible del director español. O la formidable interpretación de Michael Shannon en Take Shelter (2011) de Jeff Nichols. Por cierto, que Shannon se negó a ver a películas sobre la locura para construir su atormentado personaje. De ahí su acierto.

Tal vez fuese un cierto aroma expresionista a lo Buchner lo que me hizo recalar en el blog Última carta que el periodista Sergio González Ausina mantiene abierto desde hace casi un año y donde va escriturando su pasado sobre un drama sucedido en su propia familia. Sergio, paciencia y prudencia, intenta reconstruir la figura de su tío Vicente G. L. que murió en 1977 tras arrojarse al tren cuando contaba apenas 24 años de edad. Dos años antes le habían diagnosticado de “esquizofrenia”. El suicidio de su tío permaneció oculto para el autor del blog hasta hace pocos años y el periodista se pregunta ahora el porqué de ese tabú. Entre medias va descodificando el léxico familiar en el que se envuelven ciertos dramas para que no hagan demasiado daño. El tiempo embalsama y aminora pero no borra los recuerdos. Hace unos pocos días, el periodista González Ausina colgó una entrada en su blog titulada Habréis tenido miedo… donde relata minutísimamente el momento exacto en que su tío Vicente supo que estaba loco, que el mundo se hundía bajo sus pies. El momento en que el actor Vicente González Luelmo venció la fiebre de las candilejas, descorrió los cortinajes y entró en escena. La fría y precisa apuntación fiscal del periodista González Ausina en la causa que instruye sobre su tío recoge todo el sufrimiento imaginable, todas las raciones de miedo que pueda soportar un perseguido pero, contra lo que ha sembrado el dislate ficcional, no hay ni un solo grito, ni una sola amenaza. Porque la retracción autística, la angustiada búsqueda de soledad, es el reflejo cardinal de la locura. “Él no decía nada”, recuerdan los testigos que aseguraban que Vicente en los últimos tiempos había engordado, fumaba uno tras otro y su cabeza era una intermitente conspiración. Volverse loco es algo tan terrible como simple y prosaico. Y que, para colmo de apocalípticos, nunca es eterno.

Juanjo Martínez Jambrina (Psiquiatra)

lunes, 16 de julio de 2012

El Revés del Tapiz de la Locura. El Dr. Pacheco Borrella entrevista a Adriana Leira (directora del documental)

 
El revés del tapiz de la locura - Documental España 2008 . 56' from El revés on Vimeo.

Publicada previamente en Presencia. Revista de Enfermería de Salud Mental.
Presentación

Adriana Leira es una cineasta que viene dedicando su tiempo y sus energías a producir largometrajes documentales acerca de temas sociales que son de vigente actualidad. Entre ellos destaca El revés del tapiz de la locura (producido y estrenado en 2007), que refleja parte de la historia personal de un grupo de ciudadanos y de ciudadanas que tienen en común mucho más que un diagnóstico de trastorno mental: su lucha contra la estigmatización, la discriminación y la exclusión; es decir, la aceptación de la locura por parte de la sociedad. Estas personas forman parte del colectivo de Radio Nikosia, la primera emisora en España que trasmite desde la llamada locura. Las nikosianas y los nikosianos son un colectivo de alrededor de 25 personas, diagnosticadas de distintos trastornos mentales, que emiten un programa semanal en Radio Contrabanda; y además, colaboran cada viernes en el programa "La Ventana", que emite la Cadena SER y que dirige la periodista Gemma Nierga.
Con este documental, Adriana Leira, ha conseguido dar voz a los que a menudo son olvidados -los desfavorecidos, los marginados-, para que expongan sus puntos de vista; y no solo eso, sino que además ha conseguido mostrar la otra cara de la locura, aquella a la que quiere ser ajeno cualquier miembro del grupo social de referencia. Aquí los protagonistas cambian los roles preestablecidos, utilizando como único medio expresivo "su propia voz".
El revés del tapiz de la locura, tras cosechar distintos premios, ha sido presentado por su autora y por algunos de sus protagonistas, el pasado día 15 de abril de 2011, durante el XXVIII Congreso Nacional de Enfermería de Salud Mental, celebrado en Tarragona. Durante su estancia en este foro enfermero, la Sra. Leira accedió con amabilidad a ser entrevistada para Presencia.


Entrevista

Pregunta: Locura, loco, loca, majareta, majara..., voces tabúes pero incorporadas al imaginario colectivo, ¿no cree usted?
Respuesta: Son palabras, un vehículo de comunicación. Somos seres sociales a través de la palabra. La connotación de la palabra "loco" depende de la manera, el lugar y el contexto; donde y quien lo diga. Si usted me pregunta en referencia al estado español le diría que tiene una connotación negativa, la palabra "loco" es innombrable. Hace unos días fui invitada a una presentación de cortos realizados por personas psicodiagnosticadas, coordinado por profesionales del audiovisual y que sponsoreaba un banco muy conocido, y me llamó la atención que no se mencionara dentro del discurso la palabra "locura"; por lo tanto, lo que no se nombra no existe, es negado, hay que ocultarlo.

P: ¿Cómo y cuándo se produce el contacto con los miembros de Radio Nikosia?
R: El contacto con mis amigos y amigas de Radio Nikosia se produjo en el año 2006. Yo estaba investigando sobre la esquizofrenia, necesitaba entender que era esa enfermedad tan dura, y a través de un colega conocí a Martín Correa, coordinador de la radio, argentino, y un gran conocedor de Radio La Colifata de Buenos Aires. Necesitaba hablar con los locos y que me contaran sus historias. Es más, recuerdo que hicimos una pequeña reunión y les conté lo que estaba haciendo y que quería oír sus historias. Me dijeron que si. Ese día participé del programa como oyente y pude vivirlos. Hablaban de sexo, viajes, política, pastillas, música, amor, como cualquiera; como usted y como yo. Me sentí muy bien acogida y escuchada. Me llevé una fuerte impresión. Allá en Nikosia pasaban cosas reales: la locura era nombrada, cuestionada, reflexionada y a veces comprendida.

P: ¿Qué le motivó a difundir la labor que están realizando los miembros de Radio Nikosia?
R: El documental tiene la virtud de hacer llegar la historia nikosiana a lugares del mundo que de otra manera no sería posible. A través de las proyecciones en festivales de cine, salas, hospitales, centros culturales, congresos, lo que realizamos es un trabajo de equipo, intentamos generar debate y acción con el público presente. Todo esto tiene un origen: la sensación de que el documental es de todos los que participamos en él; a partir de la relación entre el equipo nikosiano y el de realización, compuesto por cinco mujeres. Cada uno colaboró en áreas diferentes como edición, sonido, cámara. Y las entrevistas a los profesionales las trabajaron los redactores: Xavi, Dolors, Princesa Inca, Naxo, Víctor, José Luis, Joan, Raúl. Fuimos elaborando el documental con enorme tesón, a pulmón. Fue un tiempo creativo, participativo. Ellos se implicaron de corazón y nosotras recibimos mucho apoyo y nos alimentamos de él. Con Elena finalizamos las entrevistas realizadas a los nikosianos, mientras Viviana terminaba la edición. Lo único que trabajamos previamente fue una "idea ó esencia" de lo que queríamos decir con el documental. Y para eso hubo una tormenta de ideas surgida en el bar de la esquina de la radio, en la Plaza Real de Barcelona, entre cafés y cigarros. La frase inicial en cada entrevista a un profesional debía ser: "Y para ti ¿qué es la normalidad?" Hoy en día, después de las proyecciones, el público, la gente, se lo sigue preguntando.

P: ¿Cómo surgió la idea de crear El revés del tapiz de la locura?
R: Estaba en la segunda reunión en Nikosia, éramos unas veinte personas, sentadas en círculo. Ese día Princesa Inca comentó que habían emitido un reportaje en la televisión cuya protagonista era una redactora nikosiana. Nos comentó que lo único que había recalcado el periodista era la cantidad de medicación que tomaban los "enfermos mentales". ¡Estaba indignada! Otra vez la sombra estigmatizadora de los medios de comunicación. Entonces Inca dijo: ¿Y por qué no hacemos nosotros mismos un documental? En ese momento sentí que ahí estaba la historia. Se había creado un espacio real, de forma natural, un lugar donde iban a ser escuchados, una nueva forma de expresarse además de la radio. Tomaron la palabra. Durante la realización tuvimos presente una premisa: "ni victimismos ni paternalismos." A partir de ahí empezamos a rodar.

P: ¿Cuál es su mirada hacia las personas que padecen trastornos mentales graves y menos graves?
R: Uno de los seres más intensos que marcó mi infancia fue mi tía Olga, la hermana de mi madre. Ella a veces nos cuidaba, nos hacía comidas ricas, jugábamos, e incluso a veces recibíamos algún regaño. Y estaba diagnosticada de esquizofrenia. Para mí era mi tía "excéntrica y pasional." En mi familia estaba incluida, no excluida; por lo tanto en mi imaginario existe una naturalización de la locura, es una mirada que escucha atentamente, sin el velo del miedo.

P: En la estigmatización, ¿qué papel juega el miedo a lo desconocido?
R: Claro. El miedo a lo desconocido a veces es una buena excusa para no relacionarse con un otro diferente, "ese que es diferente a mi". Es cierto que dentro de la estigmatización encontramos un abanico de prejuicios, empezando por el estigma del "loco violento". Sin embargo, existen recovecos invisibles que hay que denunciar, como la discriminación al loco pobre. Y no digamos si se trata de una mujer. La condición de pobreza y sexo agudizan el dedo social acusador.

P: ¿Por qué la diferencia genera rechazo y desconfianza?
R: La diferencia genera rechazo y desconfianza en una sociedad porque se prioriza el desinterés, el adormecimiento, la falta de memoria. Una sociedad que no quiere verse, que se sienta de espaldas a la ventana, que ve la vida pasar a través de un canal de televisión. Eso es triste. Por suerte, no todo el mundo es así. Y existen personas que luchan con firmeza, que piensan, que creen, que se manifiestan a favor de la creación de nuevas redes sociales, no verticalistas ni de pensamiento único. A partir de este modo de vernos, de manera horizontal, de tú a tú, de igual a igual, surge el concepto, la idea de que las diferencias generan riquezas. Y la experiencia es demostrable, miremos sino la evolución misma de Nikosia.

P: La falta de información genera fábulas y leyendas que perpetúan el estigma. ¿Hasta qué punto cree usted que una estrategia informativa/educativa puede promover cambios de valores en el grupo social y fomentar actitudes positivas hacia el paciente mental?
R: Te respondo desde mi lugar de documentalista, de persona que trabaja con personas, desde y con el arte. Considero que los valores de un ser humano se gestan desde la cuna, es lo que te inculcaron tus padres, tus madres, los que rodeaban tu mundo. A veces la educación de las escuelas resulta muy perjudicial, pero aún así pienso que hay maestros preparados para cultivar. A partir de ahí, el arte, la educación, las líneas de pensamiento, deben generar alternativas humanísticas. Yo me acerco a ti porque eres como yo, humano. Y quiero conocer qué te pasa. Me intereso por ti. Pienso que ahí está la clave, es saber escuchar al otro, y me parece que es algo que todavía necesitamos construir como sociedad.

P: Su documental, ¿hasta qué punto puede considerarse una protesta social, como estrategia de lucha contra la estigmatización del paciente mental?
R: Más que considerarlo un documental de protesta social El revés del tapiz de la locura es un relato a voces, que refleja una suma de realidades. No protesta, dice lo que ve. A través de su discurso teje una serie de preguntas y construye una propuesta para que el espectador analice por sí mismo. Mucha gente después de ver el documental nos cuenta sus historias, nos explica con qué personaje de la historia se ha identificado, qué frase les ha resultado más reveladora. El público nos ha devuelto pensamientos y acciones. Tanto, que a partir de ver el documental, en algunos lugares se han generado espacios nuevos, como Radio Aurora de Lisboa, entre otros ejemplos.

P: Evitar el ocultamiento y promover el contacto social, ¿hasta qué punto cree usted que es positivo para promover actitudes igualmente positivas en el grupo social?
R: Pienso que la indiferencia es peor aún que el ocultamiento, es una cuestión de conciencia. El adormecimiento social, la inercia colectiva, la pasividad ante el dolor, el silencio obligado, son conductas que hay que revisar, analizar y reparar de forma individual y como grupo social. Y abrazar las palabras que incluyen, que abren puertas, que permiten mirarnos y reconocernos de tú a tú.


Germán Pacheco Borrella 
Doctor en Enfermería por la Universidad de Alicante. Enfermero especialista en Salud Mental. Antropólogo.
Director de Presencia Revista de Enfermería de Salud Mental. Cádiz, España

lunes, 25 de junio de 2012

30 AÑOS DE ATENCIÓN A LA SALUD MENTAL: DESDE EL MANICOMIO A LA ACTUALIDAD

El Dr. Germán Pacheco Borrella es un profesional de dilatada experiencia en esto de la Salud Mental. Sin lugar a dudas todo un referente desde hace años entre los enfermeros que nos dedicamos a esta área de la salud. 
Para quien no lo conozca, decir que trabaja como Enfermero especialista en la Unidad de Salud Mental Comunitaria de Jerez (SAS), es también licenciado en Antropología Social y Cultural en la Facultad de Geografía e Historia (Departamento de Antropología) de la Universidad de Sevilla en el año 2001 y Doctor en Enfermería por el Departamento de Enfermería de la Universidad de Alicante en el año 2010. Gran divulgador científico y luchador incansable de los derechos y plena integración de las personas afectadas por problemas de salud mental graves. Su nombre está estrechamente ligado al de la ANESM y actualmente es Director de la revista científica Presencia.


Recientemente y gracias a esto de las redes sociales hemos contactado personalmente con él y hemos aprovechado para pedirle su autorización para colgar en nuestro blog una interesantísima ponencia que elaboró para la Conferencia Inaugural que presentó en las "IX Jornadas Onubenses de Salud Mental FEAFES-Huelva", que se celebraron en la Facultad de Derecho de la Universidad de Huelva los días 8-9 de Mayo de 2012 de la cual tuvimos noticias gracias al blog "El rincón de las palabras" (otra vez la blogosfera y las redes sociales).
En dicha ponencia abordaba los últimos 30 años en la atención a la salud mental en nuestro país a través de su propia experiencia y lo cierto es que muchos compañeros nos hemos visto reflejados en sus palabras y reflexiones.



César M. Estévez (Enfermero especialista de Salud Mental)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Daniel Johnston

La historia de Daniel Johnston es una historia desbordande de emoción y crudeza, llena de altibajos. Momentos en la cúspide y temporadas en lo más profundo.
Desde su nacimiento, a principios de los años 60 en el seno de una familia conservadora, se intuía en Johnston un extraordinario talento para todas las artes. Sus excelentes dibujos surgidos de un universo propio, sus vídeos caseros de un ingenio sorprendente y ante todo, la música que escuchó toda su vida fueron un potente vehículo para canalizar toda esa hiperactividad que lo caracterizó desde niño.
Daniel es fundamentalmente un artista. Un músico, cantautor y dibujante que inspiró a muchos componentes del movimiento grunge de los 90 en los EEUU, además de a otros grupos de la escena indie. Seguidores declarados de Daniel han sido Nirvana, Eddie Vedder, Sonic Youth, David Bowie, Tom Waits, Beck, Teenage Fanclub, Spiritualized, Eels ... el creador de los Simpsons Matt Groening también se cuenta entre sus admiradores. Mítica la imágen de Kurt Cobain en muchas de sus apariciones con una camiseta con uno de los dibujos de Daniel.

Daniel Johnston

La música de Daniel y sus dibujos mezclaba lo naif con los sentimientos más profundos y descarnados. Pronto empezaron a aflorar determinados problemas que iban más allá de las genialidades de un jóven diferente y original. Se le desencadena un brote psicótico motivado por consumo de tóxicos y un enfoque terapéutico con poca visión para el joven Daniel Johnston acaba con largos periodos de internamiento en centros psiquiátricos. En esta vertiginosa espiral Daniel sufre junto con su familia un proceso de pérdida que refleja magistralmente el documental sobre su vida "El Diablo y Daniel Johnston" (realizada con gran cantidad de material grabado en vídeo y audio por el propio Daniel y su familia). Película más que recomendable para abordar estas temáticas con grupos iniciados en el tema.


Daniel Johnston actualmente está presentando en España, en una minigira que lo ha llevado por varias ciudades, su música conjuntamente con una exposición de sus dibujos que ha sido acogida con gran interés por parte de púbico y crítica especializada. Unos dibujos a los que uno se asoma, al comienzo, con simpatía, y enseguida, con cierto dolor por el padecimiento que reflejan del autor.
Su música sigue impactando al igual que su lucha y la de su familia. En la actualidad Daniel vive en una casita anexa a la de sus padres y sigue cantando y dibujando. Tiene 51 años, un desgaste muy importante a nivel psíquico y problemas derivados de los efectos secundarios derivados de la toma de psicofármacos (pautados para estabilizar, en parte, su vida y sufrimientos) como un evidente Síndrome Metabólico que le merma de forma importante su salud.

Esta es una de sus canciones emblemáticas "True Love Will Find You in the End" una preciosa melodía con una letra llena de sentimiento con esa gran capacidad para expresar las emociones más básicas sin ningún rubor, sin máscaras, con total sinceridad y crudeza.



César M. Estévez (Enfermero Especialista de Salud Mental)

miércoles, 3 de agosto de 2011

La maldad existe


 A propósito del atentado con bomba y la posterior brutal masacre de los adolescentes de Utoya y ante la avalancha en los medios de comunicación de calificativos que describían estas despreciables acciones en términos que ponían en duda la salud mental de su autor (me niego a  dar publicidad ni de su nombre ni de su imágen), titulares con las palabras enfermedad mental, locura, demencial, lunático perturbado... se han paseado estos días en casi todos los periódicos.

Y yo me pregunto, ¿por qué no somos capaces de asimilar que la maldad existe?, ¿es mas fácil pensar que esto no puede suceder?, que ha debido de existir una causa (mejor si es biológica) que pueda justificar que una persona (como nosotros) sea capaz de hacer tamaña barbaridad?
Ya en un interesante post de Francisco Traver se analiza en mayor profundidad y con interesantes, y seguro que en algunos aspectos polémicos matices este aspecto. Me quedo con una de sus frases:
El Mal por mucho que lo queramos blanquear existe y es inseparable del Bien.


Una de las razones de ser de este blog es la lucha contra el estigma que padecen las personas afectadas por problemas de salud mental y es por eso que pedimos que no se confunda a la gente, las personas afectadas por enfermedades mentales graves no son más violentas que el resto (estudios hablan de hasta 5 veces menos delitos, proporcionalmente), es más, a menudo son víctimas de violencia generada por la sociedad que los excluye. No podemos igualar términos como locura o enfermedad mental o esquizofrenia con violencia, no sería justo, no sería veraz.

El atroz suceso de Oslo lo ha provocado un fundamentalista, un extremista, un fanático... como describía F. Alonso-Fernández un "iluminado violento" que posee un "ideal sobrevalorado" que se eleva a la categoría de dogma absoluto, con gran carga afectiva que le hace deformar las experiencias y situaciones. Probablemente se le acabará catalogando como sociópata e incluso psicópata pero de ninguna manera confundamos fundamentalismo ni radicalismo con locura. Los afectados por enfermedades mentales y sus familias ya sufren bastante.

César M. Estévez (Enfermero Especialista de Salud Mental)

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