jueves, 14 de enero de 2010

Mis sombras



Siempre tuve esos miedos, esas sombras que no se apartaban de mí debido a la esquizofrenia.
Hoy ya estoy estable, aunque eso sí, medicado: todos los enfermos mentales tenemos que hacerlo de por vida.
Ahora la irrealidad ha desaparecido y sin ficción paranoica sé sin embargo que tengo otros miedos.
Me atormenta pensar que consumiendo tóxicos y alcohol pueda volver a pasar por el infierno que fue mi enfermedad cada vez que tenía un cuadro agudo.
Por ello tengo como meta no caer en el mismo agujero y espero que ese pánico que siento tan sólo al pensar en la posibilidad de una recaída, me ayude a no dar marcha atrás.
 Quiero ser una persona integrada y no seguir viviendo en mitad de esta impotencia e incertidumbre.
Y es que cuando consumo drogas y alcohol lo hago poniendo en riesgo mi estabilidad y me siento un ser mundano, aunque también soy consciente de que si miro hacia atrás en este proceso tan largo que ha sido mi enfermedad el cambio ha sido muy favorable.
Espero seguir hacia adelante.....

Escrito por J.A.C. hombre de 39 años diagnosticado de esquizofrenia paranoide.

miércoles, 13 de enero de 2010

Más mejor no existe




Aves en el cubo de J.E.R.

" Estoy en los cielos, en las nubes, me encuentro sin lugar,
   un paso nigeriano a la españa Peninsular,
   protegido del sol por las sombras en el aire,
  cósmico, terror, horror
  y no se me pasa desde mi interior hacia fuera,
  tengo una fuerza,
  y esos en mi lugar, son mis padres y padres de padres, etcétera,
  mis hermanos que están en otros sitios,
  mis primos que corren mucho
  y también tembló el sol
  ni siquiera hablaría su voz,
  sólo veo la luna y veo a Victoria,
  desde el ojo de África al guardiano de España
 HE VISTO PALOMITAS CREAR!"

Escrito por C.P.G., chico de 23 años diagnosticado de esquizofrenia indiferenciada.

Nuevas generaciones


Árbol de la vida de P.G.A.

" Me quedé sorprendida al saber quien había pintado este cuadro " Andrea

Hola, soy alumna de quinto curso de psicología y actualmente estoy realizando las prácticas en la Unidad de Hospitalización de Subagudos del Hospital Psiquiátrico de Tenerife. La verdad es que llevo muy poco tiempo en este lugar, pero ya me he familiarizado muchísimo con él, hasta el punto de darme cuenta de que todos aquellos estigmas con los que la sociedad etiqueta este lugar, no son más que eso, etiquetas.
La gente con la que trabajo y a la que intento ayudar son personas que tienen las mismas necesidades que cualquiera de nosotros, sólo que necesitan de más herramientas para afrontar el día a día, y yo empiezo a sentir cada vez con mayor intensidad, que el papel del psicólogo es indispensable dentro de este centro, porque nuestra labor es dar las pautas necesarias para mejorar la calidad de vida de todos los pacientes.

Escrito por Andrea Hormiga Alsina, alumna de quinto de psicología.

martes, 12 de enero de 2010

Ahora vivo


Ligue en el parque de D.R.A.

Ahora vivo,
mi mirada fija al infinito
busca un mundo nuevo
quizás lleno de amistad,
hacia donde miras tú
¿Qué pasaría si tus ojos
se entrecruzaran con los míos?
Hoy, mañana,
qué importa el tiempo que sea
sigo buscando tu mirada y tu sonrisa,
las que me recordasen que existo
en este pequeño rincón de Canarias.

Escrito por N. E. S., mujer de 48 años diagnosticada de esquizofrenia.

Las voces del laberinto



"Estoy seguro de que no me creen, y de que tampoco creen que creo lo que afirmo. Son libres de creerme o no, pero al menos crean esto: no estoy bromeando". Philip K. Dick.

Texto del libro de Ricard Ruiz Garzón, Las Voces del laberinto: historias reales sobre la esquizofrenia.
Capítulo: El sexto sentido
En ocasiones, oigo ecos. Ecos de voces eléctricas, ultrasónicas, crepitantes, preñadas de interferencias. No evocan voces humanas, ni de muertos ni espíritus. Parecen reverberaciones sobrenaturales, pero son códigos cifrados, señales de otra dimensión que sólo a veces alcanzo a interpretar. Se manifiestan a través del ruido, en los rugidos de los motores, en las notas de música, en el murmullo del viento y el agua de los grifos... Hablan en grupo, en tropel, unas veces con tono agudo, como de pitufo, y otras con la gravedad de un ser omnipotente. Las escucho en el baño, por la calle, al encender el televisor... Son como las risas enlatadas de las series antiguas: no están ni vivas ni muertas, habitan un extraño limbo desde el que contactan conmigo. Y yo no soy creyente, ni me atrae el esoterismo. No sé si existe el más allá, ignoro si hay extraterrestres y lo cierto es que todos estos temas me la traen, je, je, bastante floja. Preferiría no escuchar nada, disfrutar del silencio y dedicarme al cómic, que es lo que da sentido a mi vida. Pero las voces no descansan, llevan ahí más de siete años y me temo que aún les queda cuerda para rato.

No sé qué pretenden, la verdad; pero he de confesarle que ya han ganado una batalla: la de obligarme a parecer un pirado para que nadie crea que existen.

Llegaron cuando yo tenía veinticinco años. Había estudiado dibujo artístico, pero trabajaba de teleoperador. Vivía con mi madre enferma y mis cuatro hermanos, todos mayores que yo, y tenía una novia con la que editaba un fanzine titulado, ji, ji, El Protegido. Salía los fines de semana, a emborracharme, y en los ratos libres imitaba a mis autores favoritos: Richard Corben, Moebius, Carlos Pacheco, Miguelanxo Prado... A Prado sobre todo. Diría que llevaba una vida, pshé, bastante corriente, un poco disipada pero similar a la de otros amigos. Y entonces, broooom, todo empezó a precipitarse: se me acabó el contrato, cerré el fanzine, corté con mi novia, me quedé sin blanca y, para colmo de males, mi madre falleció. (...)
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lunes, 11 de enero de 2010

Un millón de historias (Carta de una madre)

Imagínate que tienes un hijo o hija al final de su adolescencia o de unos 20 años de edad. Poco a poco te das cuenta que las cosas no andan bien, de hecho andan muy mal. Habla solo/a, se queda en su habitación enroscado/a en sus frazadas. No sale de día porque cree que la gente le amenaza. No come porque teme que le puedas envenenar. Parece no poder pensar claro. Se levanta de noche y enciende la radio con el volumen al tope tratando de ahogar las voces que escucha. Todos en la familia están inquietos, y luego alarmados por lo que apenas se atreven a reconocer la temible posibilidad de esquizofrenia, de enfermedad mental.



Estás en una encrucijada. ¿Buscarás tratamiento para tu ser querido? ¿Es que el estigma está tan enraizado que no lo harás? ¿Conseguirás tratamiento si lo buscas? Si lo obtienes, ¿lograrás conseguir ayuda para que puedas manejar esta nueva realidad? ¿Habrá ayuda para poder hacértelas con una persona con su mente alterada en medio de la familia?
No olvides, están cerrando los hospitales para enfermos mentales, no porque no haya nuevos casos de trastornos mentales sino porque los hospitales son el símbolo de todo lo que es restrictivo y de la antigua "atención custodiada". Y sabemos que muchos son restrictivos y tienen atención custodiada, aunque muchos están ofreciendo valiosos servicios de punta, de última generación.

Eres una persona educada. Comprendes estas condiciones, o crees que lo comprendes, pero no puedes aceptar la desesperación emocional que se manifestará como una sensación física de ansiedad, incluso de dolor físico en tu corazón. Nunca en tu vida habrás tenido una experiencia como ésta y rara vez te sentiste tan inseguro/a sobre qué hacer. Incluso te sientes desvalido/a y mal preparado. Y este sentimiento es de largo aliento, tal vez de meses o años. Yo lo sé pues yo lo he experimentado y conozco a miles como yo. En varias ocasiones he conocido psiquiatras en práctica clínica tratando esquizofrenia y cuyos propios hijos adolescentes han desarrollado esta enfermedad. En cada uno de esos momentos estos profesionales dijeron "Yo creía que sabía todo acerca de la enfermedad mental, ahora sé que nada sabía"...
(pincha en más información para seguir leyendo)

Vínculo afectivo


Me gustaría comentar algo sobre el paciente de larga estancia.

Recientemente hemos tenido la experiencia en nuestra unidad del traslado de un paciente al Hospital Universitario de Canarias (HUC) por un problema somático.

En planta, FJM, a medida que iba empeorando por esa “infección” que sufrió, parecía que sus delirios crónicos se iban diluyendo y afloraba un raudal de sentimientos que acompañaba con frases como “volveré pronto ¿verdad?” o “esto se me va a quitar pronto…”. Afortunadamente parece que va evolucionando bien, incluso el personal de planta lo llamó por teléfono y nos volvía a sorprender con un “¿de verdad me estáis echando de menos?”.

Con todo esto lo que quiero es resaltar el vínculo, en muchas ocasiones casi familiar, que se crea entre el paciente de larga estancia y el personal que lo atiende. Para ellos somos como su familia y para algunos su única familia realmente. Dicho vínculo, desde mi punto de vista, es beneficioso tanto para el paciente como para los profesionales que debemos prestarles cuidados. Y por eso deberíamos mediante la humanización de nuestros cuidados esforzarnos por potenciar dichos vínculos afectivos.

Santi Marra. Supervisor de la URA (Unidad de Rehabilitación Activa).

domingo, 10 de enero de 2010

Sombras



La habitación está completamente vacía, esperándome desde hace demasiado tiempo.
Adentro el silencio es sobrecogedor, afuera los sonidos chocan sin parar hasta casi partir en pedazos mis oídos.
Me alzo de puntillas y husmeo el interior desde una minúscula ventana, tembloroso y cegado por una luz blanca y metálica, la misma que pintaba mis paredes cuando todavía tenía un lugar donde cobijarme.
Mi mano busca, aprisa y desatinada, la cerradura que me deje entrar.
Necesito escapar del lugar donde estoy, pienso, mientras miro hacia atrás. Alguien me persigue. Juraría que son varios y que vienen a por mí.
Además, la noche se me está echando encima y allí adentro, no sé cómo puedo estar tan seguro, no hay espacio para las sombras.

Esther Sanz. Psicóloga Clínica USA.

jueves, 7 de enero de 2010

Mi día a día con los compañeros y el personal de la unidad



"Niños en el parque" de J. Carlos M. P.

" El personal del hospital es el eje central del centro, son muchas horas juntos y sin ellos, nada de este sistema funcionaría. Me siento escuchada por algunas personas de la plantilla y respetada, tanto por los profesionales, como por los compañeros.
Cuando hablo con los trabajadores de la unidad no me da la sensación de que su experiencia haya sido negativa a lo largo de todos los años que han trabajado con enfermos mentales, lo cual me tranquiliza y me resulta alentador.
Ya son casi cuatro meses ingresada en el hospital y mi experiencia tampoco está siendo tan negativa como pensaba al principio.
Me relaja al mismo tiempo ver un futuro para mí y para otros de mis compañeros" C. R.

" Llevo un largo tiempo ingresada y me he acostumbrado a la vida cotidiana del hospital. De mi ingreso se ocupan varios profesionales: enfermeros, psicóloga, psiquiatra, etc. Me gusta como todos ellos se comportan con los pacientes. Ante la psicóloga puedo abrir el libro de mi vida. Esto no puedo hacerlo con otros profesionales pero poco a poco espero que esas personas me ayuden a abrirme y a confesar como me siento de verdad.." M. O.

" Salvo excepciones yo considero el trato en el hospital por parte del personal humano y profesional. Hay un buen equipo médico, psicológico, de enfermeros y auxiliares. Considero que si se critica al personal es por ignorancia, pues el ambiente que se respira es de libertad y no el de un psiquiátrico estilo campo de reeducación como los de la antigua URSS, Cuba o China.." El curioso parlante.

" Ya desde que me levanto me está ayudando el personal. A veces les contamos cosas que nos pasan y ellos nos aconsejan. La verdad es que a mí en particular me dan mucho ánimo constantemente. Mis clases de psicología son lo único que tengo y mi punto de apoyo es la psicóloga, que nos hace la vida mucho más fácil. Los enfermeros nos preguntan constantemente como estamos, día a día están encima de nosotros para evitar que por ejemplo, nos desanimemos. Es como si fuéramos una familia" O.


"El contacto que tengo con los compañeros depende de como les haya ido el día. A veces hablamos mucho rato y otras poco. Solemos hablar sobre nosotros, sobre el personal y muy poco sobre la enfermedad que tenemos cada uno. Lo más que solemos hacer juntos es jugar a algún tipo de juego (ping-pong, dominó, parchís, etc..). No es que haya mucha comunicación pero la que hay se aprecia mucho. A mí me gusta conversar un poco antes de acostarme, echado en la cama.
He hecho amigos aquí dentro y me parece bueno tener amistades que tienen una enfermedad como la tuya. Por supuesto que les cuentas a ellos más cosas que a los profesionales.." L. H.

" Sobre el personal son buena gente pues ellos se ocupan de nosotros y nos ayudan con lo que haga falta. No tengo queja de nadie y yo también intento poner de mi parte para estar bien con todos ellos" J.

El taller de cocina

Dentro de la línea de Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD), desde Enero del año 2009, se ha venido realizando un taller de cocina en nuestra Unidad, dirigido a pacientes hospitalizados en ella y coordinado por el personal Auxiliar de Enfermería.

El taller se ha diseñado y puesto en práctica con el objetivo de ofertar una actividad alternativa, orientada a capacitar y favorecer la autonomía del paciente en ABVD, después de su periodo de estancia hospitalaria.

Las directrices básicas de esta actividad se fundamentan en la seguridad e higiene durante el proceso de elaboración de un menú, que de forma intencionada se han seleccionado aquellos que sean de elaboración sencilla e ingredientes asequibles.

Tras un año de la puesta en funcionamiento del taller se han beneficiado alrededor de 40 pacientes y elaborado alrededor de 40 menús. Teniendo en cuenta la estancia media hospitalaria (160 días), la capacidad del taller (cinco pacientes) y la frecuencia en que se realiza (una vez por semana), consideramos estos datos desde el punto de vista cuantitativo como exitoso.

Desde el punto de vista de vista cualitativo, me gustaría que fuesen los propios usuarios del taller los que manifiesten su opinión a través de este foro.

Suso Calo. Supervisor de la Unidad

martes, 5 de enero de 2010

Bipolares y esquizofrénicos famosos



Hoy, durante el taller de psicoeducación, D. ha preguntado acerca de las supuestas enfermedades mentales de algunos personajes históricos ( "¿ fueron Napoleón y Hitler esquizofrénicos?").
Hemos aprovechado su interés para trabajar en el taller del blog sobre este tema a través de la búsqueda de artículos en internet y la lectura de un capítulo del manual de psicoeducación para el trastorno bipolar de E. Vieta y F. Colom. , donde se hace referencia a esta temática.
Éstos son los nombres que hemos encontrado en casi todas las fuentes:

En cuanto a la lista de personas afectadas por TRASTORNO BIPOLAR que, o bien han ocupado un importante lugar en la historia o bien lo ocupan actualmente en nuestra sociedad, tendríamos a líderes políticos como Churchill, Theodore Roosevelt o Ibarretxe, pintores como Van Gogh o Gauguin, brillantes compositores como Schumann o Tchaikovsky, eminentes escritores como Virginia Wolf, Mark Twain, Hemingway, Charles Baudelaire, Christian Andersen, Herman Hesse, Edgar Allan Poe o Guillermo Cabrera Infante .
También se asocia con el trastorno bipolar a los músicos Sting, Kurt Cobain, Peter Gabriel, Cole Porter, Jimi Hendrix o Tom Waits; al creador de la cadena televisiva CNN, Ted Turner; a los cineastas Francis Ford Coppola y Tim Burton y a los actores Jim Carrey, Robin Williams, Ben Stiller y Jean-Claude Van Damme.
En algunos artículos se hace referencia a estudios que han hipotetizado sobre el posible padecimiento de esta enfermedad de algunos personajes históricos del pasado como Goya, Mozart, Felipe V, Miguel Ángel, Ludwig van Beethoven y Leonardo Da Vinci.

Respecto a los personajes famosos relacionados con la ESQUIZOFRENIA aparecen en varios listados y artículos: el matemático John Nash ( "Una mente maravillosa"), el compositor y guitarrista Syd Barrett ( Pink Floid), el escritor Jack Kerouc, los músico Peter Green ( Fleetwood Mac), Roger Kynard, Bob Mosle, Tom Harrell y Joe Meek (entre muchos otros), la primera dama de los EEUU durante la guerra civil, mujer de A. Lincoln, Mary Todd Lincoln, la estrella de Broadway Meera Popkin ("Cats"), el atleta Lionel Aldridge o el cantautor de punk español Manolo "Kabezabolo ".

domingo, 3 de enero de 2010

Taller de música (Folclore)

Félix David Glez. es el monitor de música (folclore canario) que a través del Centro de la Cultura Popular Canaria viene realizando desde hace varios años talleres de música folclórica en la Unidad de Rehabilitación (URA) que tienen una gran aceptación por parte de los pacientes. Le hemos pedido que nos deje sus impresiones sobre su experiencia:


Sin música la vida sería un error (F. Nietzsche)

Tengo la suerte de compartir dos veces en semana, algo tan increible como que a través de la música podamos contactar tanto emocionalmente: (alegrías, tristeza, euforia etc... ) tantas cosas juntas que por medio de una canción, de un tema musical, seamos capaces de transmitir tanto. En mis clases de música lo más importante es saber qué es lo que quiere el grupo, cómo están ese día. No puedes llevar algo preparado al 100% porque todos los días no están moralmente igual, aunque finalmente el objetivo es que lo pasen bien, sacarlos de las rutinas del día y de alguna manera, se liberen del problema que tiene cada uno.

Tengo que resaltar lo increible que son todos, el cariño que te dan. Cuando terminamos con las clases todos se acercan a darte las gracias, o simplemente a darte un abrazo (valores que en la vida cotidiana cada vez echamos más en falta). Me preguntan en la calle y se piensa que el hospital psiquiátrico es algo como de otro tiempo, pues tengo que decir a gritos, que gracias a un equipo humano empezando por los auxiliares, enfermeros, médicos y todos los que estamos con ellos realizando alguna actividad, se vive, se respira cada vez más la libertad en el trance de una enfermedad que no se acaba de conocer, aunque se le den muchos nombres.

La experiencia con ellos ha sido increible, ver como llegan a mi clase en algunas ocasiones deprimidos, llorando, y salir con una sonrisa en la cara. Preguntarte ¿cuándo vuelves? o, que puntuación les doy por su esfuerzo, preguntas que sólo ellos, te dirían. Que bonito es ver, como un paciente que lleva mucho tiempo que no habla y en varias sesiones, te cante un trocito de unas de las canciónes que estamos dando, ¿porque? no te puedo responder (la Música) quizás. No me queda sino darles las gracias a todos ellos por ser como son, y les deseo todo lo mejor.

"GRACIAS".

Félix David Glez. (Monitor de Folclore)

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