Mostrando entradas con la etiqueta Recuperación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recuperación. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de junio de 2013

Tú también lo puedes conseguir


                                                             El gatito de Teresa

"La vida es una presión constante en la que estamos sumergidos. A las personas  que padecemos algún tipo de trastorno de la afectividad, nos cuesta por diferentes motivos cogerle el ritmo a la vida. Normalmente ese ritmo es vertiginoso, pero hemos de subirnos al tren y no dejarlo escapar ni un solo día.
Frente a lo estigmatizados que estamos por la sociedad actual hemos de cogerle los cuernos al toro y capear este tipo de situaciones.
Nos afectan muchos factores (externos e internos), sin embargo, hay un buen “atajo” y es el siguiente:
Vivo desde hace 23 años con un chico que me ha demostrado estar a las duras y a las maduras, en la salud y en la enfermedad. Él es un chico sin ningún tipo de trastorno, una persona sana que recorre el camino de la vida a mi lado desde que me diagnosticaron la enfermedad. Él es el que hace que yo ponga voluntad y constancia día a  día.
Vivir al lado de mi pareja hace que me mantenga a la altura de las circunstancias: una persona que necesita de mi apoyo para llevar a buen término cada día que nos regala la vida. Es pues, un esfuerzo continuo sin desfallecer, venciendo todo tipo de obstáculos, todo agotamiento físico y psíquico.
Además de las tareas cotidianas como puede ser hacer la compra, la comida, recoger la casa, etc..., debemos realizar algún tipo de disciplina física, un ejercicio regular que, además de crear endorfinas para sentirnos mejor, nos mantiene pletóricos en cuanto a energía y vitalidad. Con esta energía que nos brinda el deporte podemos concluir el día con total normalidad.
Yo también realizo voluntariado altruista y cuido diariamente de un gatito que atropellaron. Estas dos labores hacen que además de lo anteriormente expuesto, me sienta plenamente feliz. 
Afronta la vida con optimismo porque TÚ TAMBIÉN LO PUEDES CONSEGUIR".  

Texto remitido por Teresa D.H.

domingo, 26 de mayo de 2013

El café de los Vinos

Nuevamente nuestro compañero Nico Florido ha querido compartir con nosotros sus experiencias en la USMC de Icod de los Vinos (localidad del Norte de Tenerife). En esta ocasión nos relata su experiencia en un programa que podríamos denominar de integración comunitaria que ha iniciado recientemente.

Tal y como él mismo me describía...
- esta actividad, bajo el epígrafe "El Café de los Vinos", la iniciamos en Mayo de 2013 en esta USMC como una actividad semanal, encaminada a abrir una nueva vía de atención a un grupo concreto de personas a las que tratamos desde hace años: personas con patología psicótica crónica activa, a las que los abordajes tradicionales no acaban de ayudar a mejorar, manteniendo alteraciones sensoperceptivas y del pensamiento con repercusión afectivo-conductual de manera habitual, aislamiento social marcado y deterioro cognitivo progresivo a pesar de la utilización de las distintas alternativas terapéuticas de las que disponemos actualmente.
De esta realidad descrita nace esta iniciativa. El objetivo es explorar otras vías de atención que mejoren la calidad de vida, las habilidades sociales y cognitivas y en definitiva la denominada rehabilitación psicosocial de estas personas. Para ello, entendemos que es posible aprovechar la ya establecida relación terapéutica que mantenemos desde hace años desde la USMC. Debemos acercarnos a su entorno comunitario y trabajar estas habilidades desde lo cotidiano y trivial hasta ir paso a paso facilitando que mejoren su día a día.

- ¿A qué personas va dirigida esta actividad?

Está enfocada a la atención de casos de patología mental grave con evolución tórpida y sintomatología psicótica activa e invalidante. Personas que a pesar de múltiples cambios de tratamiento farmacológico, derivaciones a recursos de rehabilitación psicosocial (T.Ocupacionales, CRPS, ECA…) y otros abordajes terapéuticos no conseguimos que mejoren su calidad de vida.

- ¿Qué profesional interviene en la actividad?

Esta iniciativa propuesta por enfermería al equipo de la USMC, será llevada a cabo en primera persona por el Enfermero Especialista en S.M. de la unidad en coordinación con el resto del equipo, sin que esto excluya la intervención activa de cualquier otro miembro.

- ¿En qué consiste?

Se trata de reunir un grupo de 3 ó 4 personas con el perfil definido anteriormente. Y, como habíamos comentado, aprovechar la relación terapéutica que mantienen con nosotros para realizar actividades cotidianas como: salir de casa a tomar un café en los alrededores, compartir con otras personas esta actividad, que inicien relaciones sociales de esta manera, que visiten zonas de su entorno a las que hace años que no acuden por su aislamiento y por su clínica activa, que propongan actividades de su interés, fomentar que en un futuro realicen actividades similares con su familia o por iniciativa propia. Las actividades se adecuarán al grupo en cuestión y deben ser dinámicas, teniendo en cuenta que son sólo un marco para contribuir a mejorar la calidad de vida de estas personas. La evolución propia de cada grupo establecerá la posibilidad de introducir otras actividades de ocio relacionadas con el ejercicio físico y actividades al aire libre.

- ¿Cuándo y cómo?

Inicialmente estableceremos 1 ó 2 días semanales para esta actividad, con una duración aproximada de 2 horas c/día. Nos acercaremos a los domicilios en principio para posteriormente establecer lugares de encuentro que fomenten la independencia y el vínculo de las personas con la actividad. Será preceptivo explicar a la persona y a su familia la actividad y sus objetivos y que éstos acepten participar en ella.

Esta actividad ya ha empezado a caminar y Nico nos relata cómo se está desarrollando la experiencia:


La última campana del mediodía toca a mi paso por la Plaza de la Pila. Este tramo empedrado de la ciudad del Drago me lleva directo a casa de Rafa. Me espera en el quicio de la puerta, sentado, como siempre. Adivino en su semblante, que hoy está abotargado. Sorprende su vestimenta, exageradamente abrigada para el día de solajero que nos acompaña. Rafa empuja su cuerpo hacia mi coche y aquel le sigue con ligera torpeza. A pesar de sus ganas de estar “in”, su todo, hoy, está “out”. Por un momento temo que sea la angustia psicótica habitual, debida a la maquinaria productiva inagotable que parece sostener sobre los hombros. Pero, tras un intercambio de frases sueltas observo una diáfana atadura química en el aura de mi copiloto. Bajamos calle del Amparo abajo por la pronunciada pendiente. Pendiente, que meses atrás calibró con precisión matemática el propio Rafa en su rostro. Tras un pase de balón al pie en medio de la calle, la gravedad lo catapultó de bruces contra el suelo. Él aún lo recuerda con una risilla entre vergonzosa y erosiva. Yo reflexiono con la idea de que si ya es difícil golpear un balón en una calle con un desnivel del 15%, hacerlo encima con el tratamiento neuroléptico en las piernas se convierte en un deporte de riesgo.

Llegamos a la encrucijada del Downtown icodense, donde la calle San Agustín, cual 5ª avenida neoyorquina, desemboca a los pies del ayuntamiento, dejando al sur la calle San Sebastián. Continuamos dirección noroeste, recorriendo Key Muñóz. A estas alturas, la latencia de respuesta de Rafa confirma que sus andares hoy son a cámara lenta. Mantiene una batalla, en franca desventaja, por permanecer alerta y resultar buen interlocutor. Pero cada cierto tiempo, los párpados vencen irremediablemente su voluntad, y permanece unos segundos adormecido. El bullicio del Calvario lo rescata de una de sus minisiestas. Y, como el Rey cuando se duerme en el desfile de las fuerzas armadas, quiere aparentar total atención a lo que ocurre a su alrededor.
Atravesamos el barrio de La Centinela, para bajar el Camino Real, donde con impaciencia y curiosa predisposición nos espera Carlitos. Su habitual discurso atropellado y farfullante, repleto de interpretaciones paranoides y autorreferenciales de difícil seguimiento, se torna, desde el principio, en un entusiasta relato del itinerario. Con minuciosa claridad, nomina cada barrio que pasamos, decorando con anécdotas de juventud y travesuras varias su locución. El Carlitos retraído, distante, semimutista y visiblemente tenso en la relación con otras personas que conocía, nos regala una arista cordial, comunicativa, afable y hasta divertida que nos impacta a modo de sorpresa.
Bajando hacia San Marcos nos detenemos un segundo en casa de Lolo y Paco para invitarlos a sumarse al café costero, pero declinan la propuesta. La próxima quizá.


Por fin se avista San Marcos, su muelle, su acantilado, sus pequeños locales junto a la playa y su remanso de paz entre olas que arrastran al que no conoce el baño de norte. La tertulia, sentados a pie del muelle, es el rato con el que me quedo. En ella, Carlitos se suelta aún más, se le ve cómodo. Impresiona su comentario de que hace unos 20 años que no bajaba a la playa de San Marcos. Impresiona mucho más la frescura con la que cuenta episodios pasados en este escenario. Diría que son de ayer mismo. Hace hincapié en su condición pasada de buen nadador. Por otro lado, Rafa, más pescador que nadador y que, en comparación con Carlitos, habitualmente es ameno, empático y mantiene un contacto más fluido con la gente en la calle, hoy está absolutamente atado farmacológicamente. Intenta soltarse cuando reiteradamente le pregunto si se encuentra bien. Creo que es uno de esos días en los que los titulares son del tipo:
“…es que no puedo levantarme… me encuentro aturdido… me olvido lo que me dicen… me cuesta atender…no tengo fuerzas, estoy flojo…”. Pero, a duras penas consigue seguir la conversación.
Buen rato para todos, nos hemos vestido de diario para tomar un café y ver el mar. Hasta ahora cada encuentro requería ropa de domingo de misa, y, esto a veces condiciona y limita. Coño, 20 años sin ver la playa de tu pueblo, ¡qué fuerte!


Nico Florido Medina (Enfermero especialista de Salud Mental)

lunes, 4 de marzo de 2013

Lars y una chica de verdad.

Os recomendamos una película realmente deliciosa que recientemente hemos visto y que aunque en su sinopsis y en las críticas que hemos podido leer la presentan como una comedia romántica alternativa nos ha resultado una sorprendente y bella fábula de cómo una persona (Lars, genial la interpretación del versatil Ryan Gosling) que sufre un episodio psicótico, con la ayuda de su familia, la compresión de su comunidad y un enfoque terapeutico poco usual es capaz de superarlo de forma satisfactoria.
Se habla de la soledad, del aislamiento social, de la importancia de las redes sociales de apoyo, de la tolerancia, de la comunidad como elemento terapéutico, ... 
Realmente no es una película que se publicite como un alegato a favor de la salud mental y de enfoques terapeuticos comunitarios pero lo cierto es que resulta muy inspiradora. Y muy recomendable para iniciar un debate sobre la salud mental y cual es nuestra visión como sociedad ante la aparición de este tipo de problemas.



César M. Estévez (Enfermero especialista de Salud Mental)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Elyn Saks: en primera persona.


A través del blog "Documentar la recuperación de enfermedades mentales graves y duraderas" de José Luis Menéndez nos hemos encontrado con este valioso testimonio de una persona afectada: Elyn Saks profesora de Derecho, Psicología y Psiquiatría de la Universidad de California.

Para completar su testimonio realizado en las prestigiosas charlas TED os dejamos unos enlaces de artículos que profundizan en la historia de esta luchadora que nos reafirma en nuestra creencia de que la recuperación es posible: Time y Huffington Post .



César M. Estévez (Enfermero especialista de Salud Mental)

jueves, 24 de mayo de 2012

Devin Townsend: otro ejemplo de recuperación

Hoy tengo el gusto de hablar de uno de los músicos que más me ha impactado e influenciado en mi manera de sentir la música: Devin Townsend. No hace mucho que le conozco, no fui un adolescente enganchado a su música. En 2009 estaba incluido en la programación de un festival veraniego en Clisson (Francia) y decidí escuchar su música antes de verle en directo. Para introduciros su interesantísima historia personal, aquí tenéis la primera canción que escuché de él:


Devin Townsend es un multiinstrumentista, compositor, cantante, productor y posee su propia discográfica independiente (HevyDevy). Como productor utiliza el “muro de sonido”, una técnica que le imprime volumen e impacto a su música. Como productor ha sido comparado con el archiconocido Phil Spector y con Frank Zappa. Y no se queda corto, como cantante destaca la versatilidad de registros vocales, desde el grito más enraizado en el Metal hasta el canto operístico. Su música es tremendamente variada, desde el Metal más extremo, pasando por Thrash Metal, Metal Progresivo, Punk Rock, Ambient, Noise, guiños a la música folk y Medio Oriente, hasta realizar discos de música electrónica y de New Age. Él siempre ha querido reflejar parte de su personalidad y de sus conflictos en su música.



 En 1993 mandó su maqueta a unas cuantas discográficas y una de ellas le respondió con una oferta: ser el cantante de Steve Vai. Él no tenía ni idea de quien era ese tal Vai, ni la fama que tenía como virtuoso… Pasó de tocar en bandas de institutos a grabar un disco llamado “Sex and Religión”.

Después de las andanzas con Vai, realizó todo tipo de obras enmarcadas en los diferentes estilos que antes mencioné. Pero si nos tenemos que remontar a una fecha, sería 1997, momento en el que lanzó el álbum “City” en su banda de Metal Extremo, Strapping Young Lad. Siendo considerado por la revista Revolver como uno de los mejores discos de Metal de todos los tiempos. En ese mismo desarrolló su proyecto paralelo de rock progresivo. Ambos proyectos jugaron un papel muy importante en la expresión de sus emociones, las crisis simbolizadas en SYL y sus bonanzas cristalizadas en Devin Townsend.

Poco después de alcanzar su realización como músico, tuvo que ser ingresado en un psiquiátrico dónde le diagnosticaron de “Trastorno bipolar”. Así se refiere él mismo a su crisis: “Empecé a ver seres humanos aislados, unos trozos de carne rosa con base acuosa”, “formas de vida expulsando aire a través de sí mismos y haciendo unos ruidos que los otros trozos de carne parecían entender”. Estos síntomas psicóticos son lo que más sobresalen para él a la hora de describir lo que le pasó. Discutible o no el diagnóstico de Trastorno Bipolar, fue una experiencia que le cambió la vida. Una vez resuelta su crisis, en 1998 llevó a cabo un álbum influenciado por los musicales de Broadway: Infinity. Con una portada muy característica, grabó el disco siendo dos miembros, él y el batería Gene Hoglan. Sin duda, algo inusual en la música, indicativo de genialidad.

Siguió reflejando su personalidad, sus temores, sus deseos, sus estados de conciencia extremos y sus experiencias. En 2004 decidió interrumpir repentinamente su medicación, en este contexto, decidió expresarse como él sabía, a través de la música: “Como artista, para conseguir un nuevo hito, sentí la necesidad de explorar cosas y en ocasiones esa búsqueda te lleva a sitios que son un poco alocados” y “Alien no fue la excepción”. Años después se referiría a ésta como una obra impenetrable, la fuga de ideas no le dejó componer las letras, la megalomanía hizo que llenase hasta la saciedad las canciones de samplers con sonidos electrónico-industriales y coros. Actualmente llega a manifestar aversión, decepción y arrepentimiento acerca de lo sucedido en la época en la que grabó el disco, fue una experiencia que le hizo tocar fondo.


En 2006 nace su primer hijo con él se producen cambios: “tener un hijo me ha hecho darme cuenta de muchas cosas y darme paciencia”. Decide dejar de beber y fumar marihuana. Cierra su dicotomía musical, disuelve Strapping Young Lad (por representar la parte indeseada de él) y se centra en su proyecto homónimo: Devin Townsend. Realiza un álbum conceptual llamado “Ziltoid: The Omniscient”, un álbum conceptual que trata de la invasión de un alienígena a La Tierra para encontrar la quintaesencia materializada en una taza de café.

Posteriormente se toma un hiato de dos años para disfrutar de su mujer y de su hijo. Se corta las rastas, sigue abstinente, el cambio de vida era irreversible, según sus palabras: “dejé atrás el caos y la paranoia”. “Empecé la conquista de la persona que realmente quiero ser”. “Han sido años duros de abstinencia y mi mente todavía sigue asustada”.


Actualmente está otra vez en la carretera, cuatro discos bajo el brazo, cada uno con estilos musicales diferentes y que reflejan las facetas de él. Tiene una personalidad extravagante, tiene una adicción severa al trabajo, tiene una mente brillante y una familia a la que siente unido y que le ha ayudado a realizarse como persona. Sin duda, un ejemplo dentro del modelo de recuperación que este blog intenta trasmitir.





Texto escrito por Borja Esteso Orduña (Psicólogo Interno Residente).

viernes, 2 de diciembre de 2011

Docencia, recuperación y nuevos actores en escena

A continuación os dejamos la charla que impartí a los residentes de psiquiatría, enfermería y psicología del Hospital Universitario de Canarias y el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria el pasado Miércoles 30 de Noviembre. Entre los asistentes contamos con la presencia de una auxiliar de enfermería del Área Externa de Salud Mental, un alumno de Psicología de la Universidad de La Laguna y una persona diagnosticada, que enriqueció especialmente esta presentación con sus reflexiones y preguntas. Así mismo, incluimos en esta sesión de docencia un ejercicio práctico que generó un debate de gran interés y la proyección del documental Solo de Vicente Rubio (pinchando sobre "Solo" podréis verlo).


View more presentations from SaltandoMuros.

Esther Sanz Sánchez (Psicóloga Clínica Área Externa Salud Mental)

jueves, 3 de febrero de 2011

Resiliencia... ¿resiquéee?



Pues por definiciones que no sea:
La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.
E. Chávez y E. Yturralde (2006)
La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad.
Luthar (2000)
La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, mas allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles.
Vanistendael (1994)
La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intra-psíquicos que posibilitan tener una vida «sana» en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente social y cultural.
Rutter (1992)
Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.
ICCB, Institute on Child Resilience and Family (1994)
El arte de vencer las adversidades con los pies en la madre tierra.
Jorge Montoya Avecías (2006)
Concepto genérico que se refiere a una amplia gama de factores de riesgo y su relación con los resultados de la competencia. Puede ser producto de una conjunción entre los factores ambientales y el temperamento, y un tipo de habilidad cognitiva que tienen algunos niños aun cuando sean muy pequeños.
Osborn (1996)
Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas.
Grotberg (1995)
La resiliencia significa una combinación de factores que permiten a un niño, a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida, y construir sobre ellos.
Suárez Ojeda (1995)
La resiliencia es una respuesta global en la que se ponen en juego los mecanismos de protección, entendiendo por estos no la valencia contraria a los factores de riesgo, sino aquella dinámica que permite al individuo salir fortalecido de la adversidad, en cada situación específica y respetando las características personales.
Infante (1997)
Personalmente me quedo con una definición más de andar por casa, la resiliencia sería una mezcla entre la entereza y la "flexibilidad" personal que nos posibilita el adaptarnos, sobreponernos e incluso "crecer" con los contratiempos que nos depara la existencia. 
Y este término en Salud Mental cada día cobra mayor importancia sobre todo cuando sabemos que dicha capacidad se puede "trabajar" tal y como se explica en la web de la Asociación Americana de Psicología:

viernes, 28 de enero de 2011

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails