El psicólogo, sociólogo y periodista Rolf Degen recurre en su libro "Falacias de la psicología" a una abundante revisión bibliográfica, a experimentos de laboratorio y a opiniones de muchos otros profesionales de la psique, para desmontar los supuestos mitos que la psicología ha insertado en nuestra cultura y que la mayoría aceptamos como verdades incuestionables porque sí, porque así nos lo han enseñado y así son las cosas.
Falacias de la psicología se divide en cuatro secciones que muy resumidamente expondré a continuación, ejemplificando cada apartado con las afirmaciones que me han resultado más curiosas y llamativas y con algunas de las cuales he de reconocer mi discrepancia:
1- MITOS DE LA PERSUASIÓN
- La proporción de enfermos sanados por remisión espontánea frente a psicoterapia es la misma, acreditándose en muchas ocasiones al tratamiento lo que de todas formas se habría producido sin él.
- En más de la mitad de las personas que acuden a psicoterapia se observan rasgos de egocentrismo, obsesión consigo mismo, sentimientos de soledad o puro y simple aburrimiento.
- La asunción de que el dolor ha de ser siempre suprimido por vía terapéutica nos impide comprobar si somos capaces de enfrentarnos a las dificultades así como conocernos a nosotros mismos.
- Ninguna escuela terapéutica tiene la fórmula correcta, la receta patentada para hacer frente a la vida.
-Se ha sobrevalorado el efecto de los traumas tempranos en la personalidad, así como una función específica de impronta psíquica ( marcaje para toda la vida) a las vivencias acontecidas durante la primera infancia.
-No hay pruebas concluyentes de que las pérdidas de familiares en los primeros años de vida sean la causa de sintomatología depresiva durante la edad adulta.
- Los padres pueden influir mucho menos de lo que desearían en la futura personalidad de sus hijos, estando la misma muy ligada a múltiples factores, entre los que destaca la herencia.
- El propio temperamente del niño puede condicionar el estilo educativo de los padres más que a la inversa.
- Una de cada tres víctimas de violencia maltratarán en el futuro a los suyos, mientras que las otras dos se abstendrán de perpetuar la cruel tradición familiar, negándose así el círculo irremediable de la violencia.
- Abandono y malos tratos no pueden tomarse como condiciones ni suficientes ni necesarias de una futura conducta delictiva.
- La relación madre-hijo está más condicionada por sentimientos e instintos que por teorías y saberes aprendidos en libros.
- No se ha encontrado el menor indicio de una mayor frecuencia de inclinaciones homosexuales en niños a cargo de parejas homosexuales.
- No se han hayado diferencias de personalidad atribuibles a la situación en el número de hermanos ( primogénito, último hijo, etc...)..
- El cerebro conserva hasta edades avanzadas la posibilidad de crear nuevas neuronas, no quedando concluido su desarrollo en los primeros años de vida.
- Los medios de comunicación ejercen una menor influencia sobre la conciencia y el comportamiento de las personas que la que habitualmente le concedemos.
- Tendemos a seleccionar los contenidos que van de acuerdo a nuestros puntos de vista, interpretamos las ideas a nuestro modo y obstruimos los intentos de manipulación externa, siendo más resistentes a la influencia de los medios de comunicación y la publicidad de lo que habitualmente se cree.
- Ni las etiquetas de advertencia en los envases ni la publicidad inductora de miedo producen cambios de comportamiento sustanciales en los receptores de dichos mensajes.
- Las campañas electorales tienden más a polarizar las opiniones ya existentes en los votantes que a transformarlas.
- No se puede influir sobre el comportamiento mediante la publicidad subliminal.
- No existe una correlación significativa entre el consumo de contenidos televisivos violentos y las agresiones posteriores.
- No son los medios de comunicación quienes eligen qué temas salen a discusión, sino que éstos obedecen más bien a las tendencias que marca la opinión pública.
- La imagen distorsionada del mundo que transmite la televisión no es la causa sino más bien la consecuencia de los estereotipos de opinión existentes en la sociedad.
- El espectador es capaz de ver la difernecia entre lo que observa en la pantalla y la realidad.
- En la naturaleza humana se encuentra la tendencia a tomar los deseos por realidades, el autoengaño y la afición a las soluciones simples, por forzadas que sean.
- Todos nos dejamos llevar poco o mucho por la convicción de que los demás piensan o sienten como nosotros.
- El cociente intelectual depende de factores genéticos hasta un 70 %, no existiendo métodos milagrosos para mejorar notablemente la inteligencia y capacidad de asimilación de los humanos.
- La música clásica no estimula la inteligencia de los niños.
2- MITOS DEL ALMA
- No se ha conseguido observar en el laboratorio el mecanismo de defensa denominado represión ni ningún otro ni los efectos de ellos.
- La represión como mecanismo de defensa es un falso remedio, a largo plazo quizá peor que el trauma originario
- En el procesamiento de los traumas perjudiciales no hay datos de que los individuos utilicen los mecanismos de represión.
- La hipnosis no refuerza la memoria sino la confianza en los contenidos rememorados.
- Las personas no proyectan en los demás los rasgos que desdeñan en sí mismos.
- La memoria humana no es una grabadora de datos sino más bien un teatro donde la compañía sale a reinterpretar los fragmentos que se han conservadio de antiguas escenas.
- La introspección no nos proporciona un conocimiento exacto de nuestra vida interior. Más bien la mirada interior produce ilusiones ópticas, errores y percepciones falsas. Conocemos mal nuestros propios móviles.
- Cuando intentamos entendernos a nosotros mismos tendemos a recurrir a mitos culturales, dogmas, espereotipos y explicaciones falsas pero ampliamente divulgadas y admitidas.
- Es más útil hacer caso a nuestras primeras intuiciones que meditar largamente las decisiones a tomar.
- El cerebro decide antes de transmitir la sensación de que quiero hacer lo que me dispongo a hacer, siendo el acto de voluntad no la causa sino una sensación que acompaña a nuestros movimientos.
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